Gabriel Arias se afirma como la gran referencia de Racing y en momentos en que la Academia parece recuperar su pulso después de haber asegurado su pase a los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional sumado al triunfo ante el Sporting Cristal de Perú, en Lima, por la Copa Libertadores de América -en ambos tuvo mucho ver, con acertadas intervenciones-, su figura se agigante y toma dimensión para lo que viene.
Así como River descansa en la solidez de Franco Armani o el propio Boca, en Esteban Andrada, el neuquino es el gran sostén del equipo de Juan Antonio Pizzi como lo fue antes en el plantel campeón del Chacho Eduardo Coudet.
Gaviota -tal su apodo- “es una garantía bajo los tres palos”, suelen repetir los hinchas de ahí la comparación con los referentes de puesto en la Argentina. Su ausencia en la Selección Argentina es porque ya tiene su lugar en arco trasandino desde que decidió nacionalizarse chileno.
Tal como ocurrió el martes en la gran victoria ante el Sporting Cristal por la cuarta fecha del Grupo E de la Copa Libertadores, quedó claro que muchos de los triunfos de su equipo nacen de sus manos.
Pasó el domingo con San Lorenzo, en la agónica clasificación a los cuartos de la Copa de la Liga Profesional tapándole un cabezazo tremendo a Diego Braghieri y luego un remate abajo al “Uvita” Nicolás Fernández). Lo propio sucedió en Lima, dos días después siendo nuevamente una pieza clave en el peor momento de un Racing que afrontó el partido con mayoría de suplentes pensando en la fase final del torneo doméstico.
Si bien la imagen final que quedó fueron los goles de los ingresados Tomás Chancalay e Ignacio Piatti que entraron para sellar la victoria esto solo pudo suceder porque en el primer tiempo y, en al principio del segundo, en el arco estuvo Arias respondiendo con firmeza ya sea para activar sus reflejos, para achicar en el momento oportuno o bien ganar en el mano a mano. El más claro a los siete minutos del segundo tiempo, cuando un error en el fondo de Nery Domínguez permitió que Corozo quedara cara a cara con el 1, que achicó magistralmente y tapó el gol peruano.
Gabriel Arias (33 años) llegó casi en silencio a Racing el 2 de junio de 2018. Ese día el club de Avellaneda se hizo con el 89% de su pase a cambio de un millón de dólares.
Poco después el ex Banco Provincia y Ruca Hueney se convertiría en una de las piezas claves del campeón de la temporada 2018-2019 y hoy es uno de los referentes no ya de su equipo sino del puesto en el fútbol argentino.
En Chile ya empezaron a llamarlo “BatmArias”. Un simpático apodo que pinta sin exagerar su grandeza.
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