Especialistas recomiendan cambiar el tipo de envase y evitar exposiciones prolongadas al sol. Todos los cuidados que hay que tener.
Dejar una botella de plástico dentro del auto puede parecer algo inofensivo, pero según el químico Vladimir Sánchez se trata de una práctica que puede implicar riesgos para la salud y la seguridad. El químico español advirtió que la combinación de altas temperaturas y envases plásticos en el interior de un vehículo cerrado genera un escenario que muchas personas generalmente subestiman.
En verano, cuando el habitáculo de un auto estacionado al sol puede superar fácilmente los 60°C, el problema se potencia. La exposición prolongada al calor no solo afecta al líquido que contiene la botella, sino también al material del envase.
El planteo no apunta a generar alarma, pero sí a revisar un hábito cotidiano que muchas personas cometen. Llevar agua en el auto es una costumbre extendida en viajes largos o trayectos diarios, pero la forma en que se almacena puede marcar la diferencia.
Qué pasa cuando una botella queda al sol dentro del auto
El primer punto que menciona Sánchez es el efecto térmico. El interior de un vehículo funciona como un invernadero: la radiación solar ingresa por los vidrios, eleva la temperatura y queda atrapada. En ese contexto, una botella de plástico puede calentarse rápidamente antes de que nos demos cuenta.
En condiciones extremas, la combinación de agua y forma curva del envase puede actuar como lente y concentrar luz solar sobre superficies inflamables. Si bien no es un escenario frecuente, existen antecedentes internacionales de incendios iniciados por este fenómeno óptico.
El segundo aspecto es químico. Las botellas de agua están fabricadas, en su mayoría, con PET (tereftalato de polietileno), un material seguro para uso alimentario en condiciones normales. Sin embargo, la exposición reiterada a altas temperaturas puede favorecer la migración de pequeñas cantidades de compuestos al agua, alterando su calidad.
El riesgo invisible: bacterias y degradación del material
Más allá de la composición del plástico, hay otro factor relevante: la proliferación bacteriana. Cuando una botella ya fue abierta y queda varias horas en un ambiente cálido, el agua se convierte en un medio propicio para el crecimiento de microorganismos.
Este riesgo aumenta si la botella se reutiliza varias veces sin lavado adecuado. El calor acelera la degradación del material y favorece la acumulación de residuos microscópicos en las paredes internas del envase. Por eso, los especialistas recomiendan:
- No dejar botellas de plástico dentro del auto durante períodos prolongados.
- Evitar reutilizar envases descartables varias veces.
- No consumir agua que haya permanecido horas bajo altas temperaturas.
- Priorizar recipientes reutilizables de materiales más estables.
Alternativas más seguras para hidratarse en el auto
Para quienes necesitan llevar agua en el vehículo, existen opciones más resistentes al calor. Las botellas de acero inoxidable o de vidrio templado ofrecen mayor estabilidad química y no liberan compuestos ante cambios térmicos.
Además, muchas botellas de acero incluyen aislamiento térmico, lo que permite mantener el agua fresca durante varias horas incluso cuando el auto está expuesto al sol. Esto resulta especialmente útil en viajes largos por ruta o en ciudades con altas temperaturas estivales.
Otra recomendación práctica es guardar el envase en una bolsa térmica o retirarlo del vehículo cuando se lo deja estacionado por mucho tiempo. También es clave higienizar regularmente los recipientes reutilizables para evitar la acumulación de bacterias.
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