"Bailé para todos, hasta Lady Di"

Hernán Piquín. El reconocido bailarín llega a Casino Magic para contar una historia de amor con Let It Be, puesta musical con 29 canciones de los Beatles.

Por Analía Castro

La música de los cuatro de Liverpool llega a Neuquén amalgamada por el talento y la danza de Hernán Piquín, quien junto a doce 12 bailarines en escena, la coreografía de Georgina Tirotta, los arreglos musicales de Gerardo Gardelín y la voz de Matías Mayer hace vibrar la platea con Let It Be, una experiencia teatral que atrapa y emociona.

“La idea es que la gente se lo lleve en sus ojos, en su corazón, en sus sentimientos. Es un espectáculo que pasa por todos los estados. Esta es la historia de amor entre un hombre y una mujer que se enamoran, aunque tienen sus propias vidas con otras personas. Pero se cruzan y a partir de ahí se desatan un montón de cosas”, describe Hernán Piquín, uno de los bailarines más destacados de la escena nacional, que además de recorrer el mundo con una impecable trayectoria -10 años junto a Julio Bocca-, fue elegido por Leonardo Fabio como protagonista del film Aniceto y además conquistó al público popular a partir de su paso por Showmatch, donde se consagró dos veces campeón del “Bailando por un sueño” junto a Noelia Pompa.

¿Por qué elegiste a los Beatles para este show?

Hice Freddie, luego tres espectáculos de tango. Son músicas e historias que me gustan. Me encantan los Beatles, me recuerdan cuando era chico, mi hermano los escuchaba.

¿Creés que la música de un grupo tan popular como los Beatles ayuda a conmover al público aún más?

Tiene que ver todo: el baile, la música, la acción, las luces, la ambientación, el clima que se arma. Es la conjunción de todo. Nos sentamos y escuchamos 200 canciones, de las cuales elegimos 29. Tratamos que cada canción tenga que ver con la danza y con el tema que queríamos contar.

¿Qué otros artistas te motivan para hacer un show?

A mí me llegan los libros, los leo, ahí empieza el laburo. La verdad es que no tengo nadie en particular.

¿Cómo te diste cuenta de que querías dedicarte a la danza?

A los cuatro años les dije a mis viejos que quería ser primer bailarín del Colón. Me mandaron a natación, a tenis, a patín, a gimnasia deportiva y a los 10 años entré al Colón. Fue la única meta que me puse. Todo lo que surgió después llegó de gracia de Dios. No lo fui a buscar.

¿Con qué escollos te encontraste en el camino?

Realmente no me fue difícil. Es una carrera en la que hay mucha exigencia, pero por suerte tengo una mi familia, donde la exigencia es algo con lo que nacimos y siempre me apoyó. Además, la danza es más permisiva para los hombres, te perdonan más cosas que a las mujeres porque como somos menos... Y a mí me gusta la disciplina. Hay cosas que tenés que dejar de hacer. No fui al viaje de egresados porque tenía funciones con Julio Bocca. A los 13 me fui a vivir solo a Londres un año; a los 17, a París.

¿Alguna vez los nervios jugaron en contra?

He bailando para todos, para los reyes de España, para el Príncipe de Gales. Imaginate Lady Di mirando la función y luego encontrarla en el camarín. No lo podía creer. Pero nunca nervios. Una vez, haciendo de torero en Quijote, llevaba una capa, salté, la pisé sin querer, me resbalé y caí. Creo que nadie se dio cuenta de lo rápido que me levanté. Gracias a Dios no me pasó algo peor que eso.

Tenés una enorme trayectoria, ¿es difícil poner nuevos objetivos?

Yo dejo que fluyan las cosas y que todo me sorprenda. Cuando se presenta una oportunidad, lo veo. No estoy pensando que me llame Marcelo Tinelli para el “Bailando”.

¿Qué significó para vos Showmatch?

Mi paso por Tinelli me hizo popular, dejó que mostrara quién soy y lo que puedo hacer. Desde los 18 estuve al lado de Julio Bocca, quien llevaba la danza a la provincia, a los pueblos. Quería que todos tuvieran la posibilidad de ver ballet. Seguir con ese legado de Julio es grato.

¿Te hubiera gustado estar este año en el “Bailando”?

Me han llamado pero con la gira no tengo tiempo. Los martes que son mis únicos días libres trato de visitar a mi vieja y a una maestra del Colón que tiene 90 años y que no tiene familiares. Con una amiga vamos a cuidarla y acompañarla.

¿Cómo ves actualmente el mundo de la danza?

Creo que lamentablemente se perdió un poco la escuela, los profesores que nos hicieron estrictos, responsables, amantes y respetuosos de la danza. Antes vos tenías que llegar al Colón impecable. Hoy van como quieren. Eso se nota luego en el escenario cuando creces y sos profesional. Hoy en día pertenecer a una compañía es un trabajo, un sueldo. Igual no generalizo porque no todos son así.

¿Te gustaría tener tu propia academia?

En algún momento, pero quiero ser un maestro presente. No me gusta poner el nombre e irme. Me lo han ofrecido, pero dije que no. Quiero estar y devolver todo lo que a mí me enseñaron. Yo sé que la mayoría de los chicos van a ir porque yo voy a dar la clase y que no esté es una desilusión.

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