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Bersuit Vergarabat: "Es muy difícil que vuelva Cordera"

Juan Subirá a fondo. Bersuit llega el próximo domingo a Mood y, antes de su arribo, el histórico tecladista habló del presente de la banda, el disco que planean y su ex cantante.

Juan Subirá es uno de los miembros de la primera hora de Bersuit Vergarabat, banda que lleva 33 años de vida y que explotó con su álbum Libertinaje (1998), en donde dejó impregnada una fuerte crítica política y social previo al estallido que marcó al país en el 2001. Días antes de llegar a la ciudad, el tecladista, acordeonista y compositor se refirió a la actualidad del grupo, que el próximo domingo (21:30) se presentará en Mood Live (Ministro González 40) para recorrer De la cabeza 2 (2019), un disco doble que le sirvió para festejar sus tres décadas de carrera.

El material está integrado por reversiones de clásicos y contó con varios invitados como Andrés Calamaro, Emiliano Brancciari (NTVG) y Lula Bertoldi (Eruca Sativa). Además, Bersuit dará pistas de lo que se viene con “Qué tal si”, nuevo single lanzado hace pocas semanas.

Por supuesto, Subirá no dejó al margen a Gustavo Cordera, quien el año pasado manifestó sus intenciones de volver al grupo que lo tuvo al frente durante 20 años.

Siempre el rock argentino tuvo un potencial enorme y todo eso sigue vivo, pero lógicamente cada generación tiene que presentar sus credenciales”.

De la cabeza 2 fue su último trabajo de estudio y sirvió para celebrar los 30 años de Bersuit. ¿Qué propuesta están presentando en los vivos?

En 2019 estuvimos grabando ese disco que consistió en dos partes: la primera en estudio y la segunda fue en vivo en el estadio Obras, con varios invitados. Quedamos contentos con el material porque refleja la actualidad de la banda, de cómo está sonando y las reversiones de algunas canciones. La gente se va a encontrar un poco con eso y con algunas cosas nuevas.

En febrero lanzaron “Que tal si”, nuevo single. ¿En qué está trabajando actualmente la banda?

Sí, fue nuestra última entrega y tenemos ganas de que esa canción pase a ser parte de un disco. Como somos músicos de otra época, siempre pensamos en ese formato que hoy está deprimido porque el objeto físico ya no existe. Para nosotros, culturalmente, el disco es importante porque tiene un contexto, un contenido y es linda la forma de trabajarlo. Igual, tratamos de adaptarnos a las nuevas tecnologías e ir aprendiendo. Contamos con una community manager que nos ayuda a comunicarnos con el espacio exterior, porque todo se fue modificando muy rápido. Hace algunos años que venimos trabajando en nuevas canciones y próximamente vamos a comenzar a trabajar en el estudio y darles forma a esos temas. Cuando el proceso esté más avanzado, es probable que pensemos en invitados o amigos como sucedió antes.

Justamente, Dady Brieva llamó la atención por ser uno de los convocados en De la cabeza 2.

Él (Dady) ya nos venía a ver hacía tiempo con su hijo. Nos empezamos a frecuentar y me enteré de que era muy fanático de algunas de nuestras canciones como “Negra murguera”. Me contó que todos los fines de año lo ponen en su casa y baila. Fue una gran sorpresa para mí. Y a partir de esa conexión fue que lo invitamos.

Bersuit siempre tuvo una mirada muy crítica en cuanto al contexto político y social. ¿El nuevo disco va ir un poco por ese camino, teniendo en cuenta el actual descontento social?

Sí, estaría bueno que tenga un poco de ese contenido porque realmente es un tema de todos los días. No podría confirmarlo a no saber aún cuáles son las canciones que formarán parte del disco. Creo que no va a quedar al margen porque el contexto hoy es complejo y siempre está bueno tratar esos temas. Hay que ver cómo salen esas canciones y cómo resultan en el resto de los integrantes de la banda. En lo personal, ya tengo algunas, pero hay que encontrar ese consenso. En Bersuit no hay un líder que diga qué va y qué no va.

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Para el cierre de su campaña de 2021, Milei cambió “Panic show”, de La Renga, por “Se viene” (clásico de Bersuit que fue un ícono de la crisis de fines de los 90 y principios de los 2000). ¿Cuál fue su primera reacción y cómo lo tomaron?

Fue una mezcla de vergüenza y bronca. Realmente es una gran paradoja: fue una canción que representó de alguna forma aquel estallido social en el inicio del año 2000, a todas las protestas sociales. Y de repente, que un tipo de extrema derecha lo tome como caballito de campaña realmente es algo muy loco y grave. Esto habla de cierta confusión en la gente, en jóvenes que no vivieron ciertas cosas como la dictadura militar, el estallido de 2001. Creo que esta gente toma la energía de la canción y no el contendido. Realmente es doloroso. Milei me parece un energúmeno. Esas aguas políticas revueltas permiten la aparición de estos personajes. No es un hecho aislado porque también está pasando en otras partes del mundo. Es preocupante y hay que tener cuidado.

Actualmente, la juventud está atravesada por la influencia de ritmos como el trap o el rap. ¿Cómo llega una banda como Bersuit a captar ese nuevo público?

Históricamente, los movimientos son dinámicos y siempre van apareciendo nuevos sonidos, modas. Es un momento en donde ese género irrumpió con mucha fuerza. La forma de difusión global es tan poderosa, tan rápida, que un proceso como este que se da, antes hubiese sido mucho más lento. Creo que tiene su parte interesante, que un poco comenzó años atrás con René de Calle 13. Wos me parece bueno. Después hay muchas cosas del montón que uno sabe que de alguna manera se subieron a esa movida y esperan su momento. Creo que siempre el rock argentino tuvo un potencial enorme y todo eso sigue vivo, pero lógicamente cada generación tiene que presentar sus credenciales.

En el año 2016, saliste a repudiar a Gustavo Cordera por sus declaraciones sobre las mujeres (“Hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo”). ¿Mantenés contacto con él?

Durante los últimos años hablé con él por esa razón y también por otras. Fue como rehacer la relación. Sus declaraciones sobre las mujeres me parecieron lamentables y lo siguen siendo. Me parece que no pudo hacer un mea culpa y aclarar la situación. Creo que se equivocó feo y nunca pudo reconocerlo totalmente. Y más en este contexto donde muchas cosas cambiaron, hubo que aprender. Los reclamos del movimiento feminista me parece que hay que seguir atendiéndolos. La última vez que me comunique con él fue antes de la pandemia, y después lo hice de forma virtual. Pepe (Céspedes, guitarrista del grupo) lo acompañó en el Gran Rex y también Albertito (Verenzuela, guitarrista y compositor).

El año pasado, Cordera ya manifestó su deseo de regresar a la banda. ¿Cómo está ese tema?

Es muy difícil. A mí me interesó rehacer la relación en lo humano. Pero en lo musical hay una distancia importante. Y también ocurre que hay algunos compañeros que no tienen ganas de ver a Gustavo. Es complicado.

¿Y él está al tanto?

Sí, sí, lo sabe perfectamente (risas).

Entonces, son mínimas las chances de un posible regreso...

Con los años me da la sensación de que sí, está lejos. En algún otro momento me lo preguntaban y por ahí podría haber contestado que era posible. Hoy es muy difícil.

Pasaron por todas las etapas, desde el under porteño hasta la consagración en River Plate y llegar hacerse fuertes en América Latina.

Es un sueño cumplido tocar nuestras canciones, viajar y trascender en la música. Un poco nos sorprendió el peso que comenzó a tener nuestro trabajo. Los primeros 10 años tocábamos en determinadas ciudades (La Plata, Rosario, Buenos Aires, Mar del Plata). Después en el año 1998 sucedió esa loca explosión con Libertinaje (cuarto álbum de Bersuit) y es algo hermoso que a todo artista le gusta por el reconocimiento.

¿Cuál fue el momento de más tensión en la banda?

Tuvimos de diversas clases de tensión, porque pasaron cuasiaccidentes, momentos de tensiones políticas y también de grandes eventos. Cuando se comenzó a difundir “Sr. Cobranza” (canción de Las Manos de Fillippi) fue un momento explosivo para la banda pero de mucha tensión para nosotros. Es una canción muy fuerte, crítica que hace alusión a muchos personajes de la política con nombre. Y eso produjo una especie de cataclismo. En ese tiempo era difícil vivirlo con cierto temor porque de parte del gobierno de Carlos Menem hubo intención de censurarnos. No abiertamente, pero intentaron que las canciones no llegaran a los medios. Pero siempre cuando pasan estas cosas el efecto es contrario, porque la gente quiso saber qué pasaba y luego como que se identificó con la letra. Después, lógicamente cuando se fue Gustavo (Cordera) fue muy difícil de elaborar para muchos compañeros y la banda paró por dos años. Todos sabíamos que perdíamos mucho. Pero por el lado de las ganancias hubo un equilibrio más interno e incluso una relación mucho más horizontal y más pareja. A veces las bandas descansan mucho en las decisiones en los líderes. Y todo va bien hasta que se equivocan y es más fácil echarles la culpa.

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