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La Mañana Pehuenia

Crearon una exitosa empresa de cosmética con base en Villa Pehuenia

Mauro y Enora se conocieron hace 9 años, y desde hace 7 trabajan en Biopiel, un proyecto que se potenció con la pandemia.

Mauro y Enora se enamoraron en San Martín de los Andes y apostaron a construir su familia en Villa Pehuenia, un rincón de Neuquén que ellos miran con otros ojos. Es que, si bien muchos consideran esa aldea cordillerana como un punto demasiado pequeño y aislado, la pareja se animó a convertirlo en un centro logístico para su empresa de cosmética, que ya coloca sus productos en todas las provincias del país.

Mauro Carol responde al llamado de LMNeuquén en un día ajetreado. Los martes y los jueves son días de pedidos, y él debe hacer los despachos de todos sus productos a Córdoba, Santa Fe y San Juan, que son algunos puntos argentinos a donde llega Biopiel, la marca de cosmética que creó a partir de una idea de su mamá farmacéutica, y que pulió con los conocimientos de enfermería que tiene Enora.

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Así, a las corridas, se toma un tiempo para respirar y relatar su singular historia de amor. Enora, que es suiza, se encontró una vez con una moneda argentina y percibió el hallazgo como un llamado a visitar esa tierra del extremo sur. Mauro, que es de Buenos Aires, había emprendido un viaje por América Latina y pasaba unos días descansando en San Martín de los Andes. Allí, y hace 9 años, se flecharon para dar inicio a un camino compartido, que mezclaría viajes, hijos y una empresa que crearon de raíz.

Con su unión fortalecida, los dos se instalaron en Brasil, donde pasaron dos años. Pero ella seguía escuchando el llamado de esa moneda, e insistía en la posibilidad de cambiar de rumbo y regresar a la Patagonia. Hace siete años, eligieron Villa Pehuenia, donde vieron nacer a sus dos hijos y ya viven de modo permanente.

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A principios de 2015, y gracias a las enseñanzas de su mamá farmacéutica, Mauro se animó a crear una crema corporal que pudiera vender en distintas farmacias. Después de dos años de ensayos a prueba y error, lanzaron las primeras cuatro cremas del mundo que homenajeaban su amor por los viajes a través de los aromas y el packaging.

La rosa mosqueta representaba a la Patagonia que amaba Enora y había karité en honor al Mediterráneo. El té verde hacía homenaje a los aromas de Asia y el maracuyá emulaba al Caribe y a su querido Brasil. Con esos cuatro aromas ya listos, Mauro colocó las cremas en una canastita y salió a golpear las puertas de las farmacias.

Los dos salían de Pehuenia a las 4 de la mañana para llegar a primera hora a la capital. Llevaban probadores para despejar las dudas e invitaban a todos los referentes de las farmacias a probar sus cremas para probar sus beneficios. “Siempre nos recibieron muy bien en Neuquén capital, que es una ciudad que tiene mucho empuje incluso en los años que fueron más tranquilos”, explicó él.

Las primeras cremas corporales llegaron a las farmacias a fines de 2016. Desde entonces, y de manera más aceleradas, comenzaron a lanzar nuevos productos para la piel, que incluyen jabones, crema para manos, shampoo sólido y body splash. Mientras tanto, Enora, que trabajaba como masajista en un gabinete de Villa Pehuenia, comenzó a promocionar sus productos entre las clientas.

Por esos años, Villa Pehuenia estaba demasiado aislada como para que Enora y Mauro pudieran pensar en una tienda virtual. Lo cierto es que no tenían Internet en casa, por lo que desandaban todos los días un camino de dos kilómetros hasta la biblioteca local, el único sitio con conexión, para contestar a los pedidos.

También tenían dificultades con los envíos. Sólo podían hacer los despachos por encomienda, porque la localidad todavía no tenía servicio de Correo Argentino. Sin embargo, los dos siguieron apostando por Villa Pehuenia y comenzaron a crecer. Aunque aún conservaban sus trabajos en relación de dependencia, tercerizaron la producción para sumar nuevos aromas a través de laboratorios que cumplieran todas las normas.

De esta manera, lograron productos con fabricación y packaging sustentable. Son cosméticos sin componentes nocivos y que no se testan en animales, en la permanente búsqueda que hacen para generar alternativas de cuidado de la piel que sean amigables con el ambiente. Así, se ganaron la aprobación de la ANMAT para comercializar en todo el país e incluso en el plano internacional.

Mauro considera que la pandemia de coronavirus fue su punto de despegue. “Muchos tuvieron una inflexión durante la pandemia y los que crecieron son esos a los que esta época los encontró preparados”, dijo y agregó que Biopiel se encontraba en este grupo, con perfiles sólidos en redes sociales y un empaquetado tan agradable que tentaba a los clientes a elegir esos productos para hacer regalos.

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Así, la marca se convirtió en una tienda online en plena pandemia de coronavirus. En 2020, Pehuenia ya tenía una ventaja, luego de que un vecino de la zona decidiera aventurarse con la creación de una posta de Correo Argentino en el pueblo. Así, Mauro y Enora podían enviar sus productos puerta a puerta, desde la villa neuquina y hacia todo el país.

El emprendedor destaca las ventajas de Biopiel y aclara que los productos son ideales para los que buscan emprender. Sin exigencias de compras mínimas y con los envíos muchas veces bonificados, los clientes hacen compras mayoristas para lanzarse a revender en su localidad. De esta manera, la marca se expande por todo el territorio argentino.

Si bien la cosmética se suele vincular con la venta directa, Mauro admite que Biopiel es un emprendimiento de pareja, por lo que no tienen la estructura suficiente para crear un esquema de pirámide que permita contar con revendedoras por catálogo. Sin embargo, sí sueñan con colocar sus productos en el exterior.

“Tenemos la aprobación de ANMAT y no tenemos ningún ingrediente que no esté permitido en otros países, así que sólo es cuestión de encontrar los mercados”, dijo sobre el próximo paso de Biopiel, que se convirtió en la única empresa neuquina que apuesta a construir logística desde Villa Pehuenia.

Con apenas 1800 habitantes permanentes, Mauro asegura que siempre se sintieron bien recibidos en esta localidad, donde casi todos parecen ser personas de afuera que buscan abrirse rumbo en contacto con la naturaleza de montaña. Por eso, apostaron a criar a sus dos hijos en ese rincón de Neuquén, y ya celebran la posibilidad que les dio su proyecto, que les permitió renunciar a sus trabajos en relación de dependencia para ser emprendedores a tiempo completo.

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Para Mauro, la clave de su éxito es que Biopiel ofrece productos que todos usan, y que son bien recibidos de manera casi inmediata por la clientela. “Todavía no hay costumbre de usar un shampoo sólido o de gastar un poco más en un jabón de buena calidad, pero las cremas corporales y las cremas de manos se aceptan muy bien”, dijo y agregó que tanto las cremas como el body splash son las estrellas de la marca.

Al tiempo que desarrollan una nueva crema facial, la pareja analiza la posibilidad de modificar los aromas y sumar nuevas opciones para satisfacer la creciente demanda. Y aunque no niegan los efectos negativos de la pandemia, aclaran que el encierro fomentó otros aspectos positivos que resultaron beneficiosos para la empresa, como una mayor tendencia a regalar, al autocuidado y a las compras en línea.

Con mejor conectividad y una vidriera virtual ya establecida, los emprendedores no tuvieron que mudarse a Córdoba, Bariloche o Buenos Aires, que son considerados como centros logísticos. Lograron poner su proyecto en marcha desde una localidad que muchos consideraban demasiado recóndita, pero que se conecta cada martes y jueves con Argentina gracias a los cosméticos de Biopiel.

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