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La Mañana

“Creo que soy un tipo con mucha suerte”

Diego Peretti vuelve a ponerse en la piel del psicoanalista Guillermo Montes en la segunda temporada de "En terapia", que se estrena mañana en la Televisión Pública, con nuevos protagonistas e historias.

Hay una pregunta que logra alterar la calma habitual de Diego Peretti: que lo interroguen sobre cuánto de su antigua vocación de psiquiatra pone en juego al representar a un psicoanalista. En segundos, se le transforma la expresión y su hablar pausado se vuelve verborrágico: “Hace 20 años que no ejerzo la medicina y este es un programa de ficción en el que se trabaja, por lo tanto, con técnicas actorales. Así que no tengo ningún recuerdo ni inspiración de mi vida profesional previa. Es un personaje más en ese sentido. Pero no uno más en mi carrera: es un programa de gran nivel y un personaje muy intenso”. Es que no es la primera vez que se lo preguntan: Guillermo Montes, el psicoanalista que interpreta en "En terapia", es el tercer profesional de la salud en su carrera. Y ahora, a punto de estrenar la segunda temporada, la pregunta se repite y la respuesta, cien veces ensayada, también. Por eso lo aclara de entrada, casi como un chiste, aunque sin sonreír.
 
¿Por qué te enoja esa pregunta?
Hay como latiguillos o preguntas recurrentes de los periodistas y uno se cansa de ir contestando lo mismo siempre. Otra pregunta clásica es: ¿Cuándo vuelven 'Los simuladores'?
 
Actuar es ponerse en la piel de otros y, aunque reniegues, algo debe haber en vos de aquella vocación que te sirva para el papel…
Me resulta imposible identificarlo porque ya había pasado por ahí cuando empecé a ser actor, entonces eso ya venía conmigo. Pero sí, mi vida obviamente atravesó por todo el mundo de la psicología, la psiquiatría, la salud mental, los padecimientos mentales, la ansiedad, las angustias. Y eso está en mi persona y es imposible saber cómo sería yo actor sin haber atravesado por esa profesión. Sin duda me nutrió como persona, pero no como actor.
 
Este año estrenaste dos películas  con Juan Taratuto y Lucía Puenzo, y ahora volvés como protagonista de esta serie, una de las más prestigiosas de la televisión actual.  ¿Imaginabas este presente cuando dejaste la psiquiatría hace más de 20 años?

Fue una decisión meditada. Yo empecé a estudiar teatro cuando ya era psiquiatra y en un momento se me presentó la posibilidad de hacer una carrera profesional en la actuación. Y la tomé. No salté al vacío, pero no imaginaba esto. Creo que soy un tipo con mucha suerte.
 
¿Cuál es el desafío de interpretar a Guillermo Montes?
El desafío es el personaje, pero también el programa. Además de que está muy bien escrito y dirigido, lo cual me saca cualquier pregunta o inquietud acerca de si lo que se dice o cuenta esta “teóricamente” bien, el  formato es un desafío: cada capítulo es una gran escena; los 25 minutos que dura se graban de un tirón, sin cortes. Y eso es un desafío y una experiencia riquísima: a lo largo de ese tiempo uno va atravesando montones de sensaciones, estados de ánimo, expresiones. Hay que pelar lo más básico y vocacional de la interpretación, que es estar frente a un texto hablándolo y sintiéndolo. El año pasado la manera de grabar este programa fue como camino al andar. Tuvimos que hacer ensayo y error y fuimos viendo cómo era la mecánica, el ritual; este año ese terreno ya estaba más pisado y pudimos focalizar casi exclusivamente en los personajes.
 
Hubo muchos cambios en las historias y en tu personaje. ¿Qué podés adelantar?

Montes tiene un año difícil. Uno de los conflictos centrales es que le hacen una demanda por el suicidio de un paciente (Germán Palacios), y además se separó y está viviendo solo a los 50 años. Tiene una visión mucho más existencialista y menos terrenal en esta temporada. Llega a un momento en  el que pone en tela de juicio el sentido de su profesión, de su vida, con una crisis vital que tiene que ver con lo cronológico también. Se junta como la tormenta perfecta del ánima y con esos nubarrones en su vida tiene que atender pacientes que le despiertan interés, porque son como especulares hacia lo que le está ocurriendo a él.
 
Decían en la presentación que, a partir de la temporada anterior, muchísimos centros de atención psicológica recibieron muchas más consultas. ¿Qué es lo que genera esa empatía?
Son todas cosas que se irradian de manera natural. A nosotros nos ocurre como actores cuando lo leemos y seguro también a la gente cuando le va. Las historias tienen una universalidad en algún sentido, a pesar de ser obviamente historias muy particulares, porque los temas que se despliegan detrás de cada caso son de identificación muy fuerte: la maternidad, la muerte, la jubilación, los hijos como botín de los padres separados. Son temas que generan mucha identificación porque tocan tangencialmente cuestiones centrales y que invitan a preguntarse cosas e inspiran a hablar con un profesional.

¿Te inspiró a vos a retomar terapia?
(Se ríe) No, no. Hice mucha  terapia, más de 10 años. Es una experiencia muy válida para conocerse, pensar, crecer, preguntarse; pero no voy a volver por ahora.
 
La pantalla de la Televisión Pública también es un desafío, ¿te preocupan el rating y la competencia?
Soy consciente, porque sería tonto no serlo, de que una ficción en la pantalla de la Televisión Pública no se ve igual que en otro canal. Pero a pesar de eso estoy muy seguro de este producto y el año pasado no pasó desapercibido. Si la pregunta es si hay competencia, sí la hay. La televisión, el negocio, implica la competencia. Y todos queremos que nos vaya bien y ser vistos.  Así que tengo muchas expectativas, las mejores. (P.B.)

“Quería verme de otra manera”
 
La actriz Luisana Lopilato es una de las novedades de la segunda temporada de la serie. Embarazada de siete meses, le toca interpretar uno de los papeles más jugados de su carrera y, sobre todo, uno que atraviesa por una situación radicalmente opuesta a la que le toca vivir en la vida real a la joven actriz. “No fue fácil y a la vez fue hermoso, hacer este papel. Yo hoy estoy en la espera total de que nazca mi hijo, cada vez más cerca de este momento maravilloso que es el nacimiento. Y me tocó hacer de una chica que se tiene un linfoma y siendo muy joven se enfrenta con la muerte”, cuenta Luisana, que cuando grabó su papel tenía una panza bastante más chica pero que debió hacer un cambio físico importante. “Hacer a Valentina fue muy fuerte: es una historia muy terrible y el día en el que leí los guiones en casa de los 8 capítulos no paré de llorar. Pero no porque estoy embarazada y más sensible, sino porque realmente es muy fuerte la historia y creo que va a emocionar al público también. Estoy muy contenta con este trabajo y es una experiencia profesional única, un antes y un después, un gran aprendizaje”  

Una adaptación de lujo

La serie es una adaptación de la israelí  "Be tipul", pero que en la Argentina se conoció por la versión estadounidense "In Treatement", de HBO y protagonizada por Gabriel Byrne. "En terapia" es una coproducción de Dori Media Contenidos y la Televisión Pública, con la dupla guionista-director Esther Feldman-Alejandro Maci ("Los exitosos Pells" y "Lalola"). Esta temporada trae 40 capítulos, que se emitirán de lunes a viernes a las 22.30 en episodios de 30 minutos, tal como el año pasado. Uno por cada uno de los pacientes: separado e instalado en un nuevo departamento en el que también pone su consultorio, Guillermo Montes (Diego Peretti) recibirá los lunes a Juliana Rosso (Carla Peterson), una prestigiosa abogada de 41 años obsesionada con ser madre en el preciso momento en que esa posibilidad parece volverse imposible; los martes a Maxi Pineda (Gonzalo Slipak), un niño con sobrepeso y de carácter esquivo que desespera a sus padres Ana Irigoyen y Martín Pineda (Leonardo Sbaraglia y Dolores Fonzi), quienes ya han pasado en la primera temporada por el consultorio de Guillermo;  los miércoles a José Rotztein (Roberto Carnaghi), directivo de una empresa agroquímica de avanzada edad que está a punto de ser despedido de la compañía en la que trabaja y cree que su vida ha perdido todo sentido; y los jueves, a una estudiante de arquitectura llamada Valentina Rubio (Luisana Lopilato), que acaba de ser diagnosticada de un cáncer linfático y no puede hacerse cargo de su enfermedad. Como el año pasado, los viernes será el día en el que Montes va a ver a Lucía Aranda (Norma Aleandro) pero ya no bajo una supervisión sino como paciente. También habrán participaciones de Federico Luppi, Mercedes Morán, Vera Spinetta, Verónica Llinás y Leonora Balcarce, entre otros actores.

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