Crimen del penitenciario: le dieron 10 años al policía

Acribilló a tiros a su amigo cuando lo descubrió en un auto con su ex.

Neuquén.- No fue un atenuante la cantidad de disparos efectuados para sostener la teoría de la emoción violenta del acusado al momento del crimen. Ni la fiscalía ni la defensa, que abonaban esa teoría, lograron convencer al tribunal, que ayer fijó la pena de 10 años de prisión efectiva para Antolín Cerda.
El tribunal, integrado por los jueces Andrés Repetto, María Gagliano y Héctor Dedominichi, descartó como atenuante que Cerda haya actuado por emoción violenta al momento de disparar con furia contra Ibáñez.

Cerda fue acusado por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, y en un juicio en abril de este año fue declarado culpable.

"La circunstancia de haber efectuado catorce disparos con el arma de fuego en contra de Ibáñez resulta, a todas luces, una conducta absolutamente desmedida. Asimismo, se debe tener en consideración que al tratarse Cerda de un funcionario policial, debió recibir el adiestramiento adecuado para franquear en forma adecuada situaciones emocionalmente estresantes como la presente", manifiestan los jueces en el adelanto del veredicto, que se conocerá de forma completa el próximo 3 de junio.

Durante el juicio se ventilaron detalles de un triángulo amoroso. Un amigo de Cerda declaró en el juicio que esta situación existía. "Con Rosa se separaron por un mes, pero al momento del hecho ya habían vuelto. Cerda me contó que sospechaba de la relación que tenía su mujer con Ibáñez. Su hijo le dijo que había ido de paseo con su mamá y un amigo de ella al lago, y que los vio besándose. Otro día, encontró en la cartera de Rosa un certificado médico firmado por Ibáñez donde decía: 'Por falta de amor, le receto ocho horas con su amante'".

Fue ese mismo testigo el que acudió al lugar del crimen y dijo que cuando llegó "Cerda estaba ido, se tildaba y estaba shockeado".

Como atenuantes a favor del acusado, el tribunal consideró el hecho de que Cerda es sostén de familia y padre de un niño de 6 años, su juventud –tiene 38 años– y su falta de antecedentes condenatorios y de sanciones en el legajo policial.
El fallo completo se conocerá la próxima semana.

14 disparos le ejecutó al penitenciario, luego se sentó y llamó al 101 para entregarse.

Un beso desató la tragedia

El crimen ocurrió el 27 de junio de 2013 en plena calle, cuando Lucas Ibáñez detuvo su auto sobre calle Fotheringham al 600. En el asiento del acompañante iba la esposa de Antolín Cerda. Hasta allí los siguió el policía en un taxi. Y al descubrir que su mujer y su amigo se besaban, vació el cargador de su arma reglamentaria. Se sentó en el cordón de la calle, llamó al 101 y se entregó.

Todos los integrantes del triángulo amoroso eran de Las Lajas. El policía Cerda y el penitenciario Ibáñez se habían criado en Las Buitreras. Cuando el cabo Cerda comenzó a sospechar de la relación paralela que mantenía su mujer con Ibáñez, le preguntó cuál era el vínculo que tenían. "Lucas me dijo que le contó toda la verdad, que estábamos saliendo. Era mentira, yo había vuelto con mi marido", declaró con muchas contradicciones la mujer durante el juicio.
"Para Antolín, la familia era lo más importante, estaba esperanzado cuando volvió con su mujer", aseguró el psiquiatra de Cerda.

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