El asesinato del médico jubilado León Domingo Burela Yanchina tuvo un importante giro. Este jueves por la mañana la policía de Mendoza detuvo a la esposa del hombre de 64 años y a una parapsicóloga. Ambas están acusadas de ser las autoras intelectuales del crimen.
Se trata de la viuda Elizabeth Ventura y su amiga -cómplice- Mónica Castro. El médico jubilado fue asesinado hace seis meses en el barrio Kolton de Las Heras.
En el momento del arresto los detectives se sorprendieron al hallar elementos de "magia negra". había tarros repletos de sangre y sal gruesa con fotos de la fiscal Claudia Ríos, quien está a cargo del caso. También encontraron fotos de Ríos pinchadas con alfileres y una junto a un texto en el que se pedía que tuviera un accidente.
“Parecía una gomería con la cantidad de fotos de la fiscal que había en el lugar”, describió uno de los efectivos que participó en el operativo, en diálogo con el portal El Sol. Además, en un freezer, había fotos y nombres de policías, funcionarios y niños, según consignó el diario Los Andes. "Supuestamente lo hacía para que la causa no avance", indicaron los pesquisas en una nota de El Sol.
Ante ese escenario, se descartó el móvil de robo y quedó como principal hipótesis la de un crimen por encargo, con tintes macabros.
Las pruebas contra la esposa de Burela y sus contradicciones cambiaron el rumbo de la investigación. Más allá de la detención de las dos mujeres, los investigadores están detrás del rastro de un hombre, quien sería el autor material. Ofrecen una recompensa de 100 pesos a quien aposten datos para dar con su paradero. El hombre en cuestión ronda los 20 años de edad, mide aproximadamente 1,60 metros de altura, tiene contextura delgada y piel morena.
El hecho ocurrió alrededor de las 10.30 del 15 de abril pasado en una vivienda de la manzana D. Los efectivos que llegaron al domicilio en esa oportunidad encontraron al médico muerto en un sillón, con la casa abierta y desordenada. Un disparo en el cuello provocado por una pistola calibre 22 fue lo que le quitó la vida a Burela, jubilado de la Penitenciaría provincial.
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