Defensa Civil descuartizó a una yegua en plena calle

Los vecinos vieron el sacrificio del animal herido en un accidente.

Mar del Plata

Otra vez un descuido humano termina con el sacrificio de un animal. Esta vez, además, resuelto con una crueldad que espantó a los vecinos del barrio Acantilados, cerca de la ciudad balnearia de Mar del Plata. Una mujer transitaba con su auto y se le cruzó un caballo, una yegua que iba delante de su potrillo y fue atropellada por el vehículo. La conductora, afortunadamente, sólo tuvo algunos golpes y cortes en la cara y los brazos. Pero al animal le fue peor en este accidente ocurrido a metros del cruce de la Ruta 11 y la calle 503: sufrió fracturas en las patas producto del impacto contra el parabrisas y debió ser sacrificado ante la gravedad de las lesiones.

Pero lo más cruel estaba por venir. Atentos a la situación, los vecinos llamaron a la ambulancia para que asistiera a la mujer y también se comunicaron con Zoonosis (organismo que depende de la Dirección de Protección Sanitaria de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de General Pueyrredón) para que se ocupara de la yegua, que había quedado tirada al costado de la calle. En ambos casos hubo una demora de más de una hora. Primero fue asistida la señora, que debió ser trasladada al hospital Interzonal. Mientras, en el lugar del choque continuaba malherido el animal, por lo que uno de los vecinos fue hasta una radio de la zona a pedir ayuda.

Una hora y media más tarde, agentes de Defensa Civil y personal del zoológico de Sierra de los Padres arribaron al sector y confirmaron que era necesario sacrificar a la yegua. Hasta ahí, algo razonable. El tema es cómo lo hicieron: la golpearon con una maza y la seccionaron a hachazos, en el medio de la calle, a la vista de todos. Luego, cargaron las partes del animal en una camioneta y se fueron. También se llevaron al potrillito, aunque se desconoce adónde. Cecilia Zampini, vecinalista del barrio Acantilados, definió lo ocurrido como “un espectáculo cruel y dantesco” y advirtió que el suceso deja al descubierto numerosas cuestiones por las que reclaman desde hace años. “La mujer chocó con animales que andan sueltos, no sólo porque la gente no los ata como corresponde, sino porque tampoco hay alguien que se ocupe de controlar que eso no pase”, dijo. Según Zampini, es habitual que los caballos caminen por la zona y que, en muchos casos, no se sepa quiénes son sus propietarios. “Por las características y los pelajes, uno imagina que son caballos de carro pero ni siquiera sabemos de dónde vienen”, explicó.

Además, reparó en que la falta de iluminación en la ruta y el mal estado de las calles fueron otros de los factores que provocaron el accidente. “A eso hay que sumarle la demora en el arribo de la ambulancia, algo que se habría evitado si hubiera una en el centro de salud de Playa Serena, al que también le falta de todo: aunque está abierto las 24 horas, no tiene médicos ni insumos y, ante una emergencia, los pacientes son derivados a las salita de Guahanani”, reveló antes de agregar: “Lamentablemente, una vez más queda en evidencia la ausencia del Estado en los barrios más alejados de la ciudad y, ante una situación que debió resolverse con personas idóneas, terminamos siendo testigos de una barbarie”. Y anticipó que harán una denuncia penal por maltrato animal.

Otros casos

Animales que fueron faenados

Si bien este suceso de Mar del Plata no se trató de un típico caso en el que un animal muerto es faenado porque sí, vale recordar un par de ejemplos recientes. En junio, en Rosario, tres gauchos que iban sobre un caballo fueron atropellados por un auto y quedaron graves. Eran un hombre adulto y dos niños (de 7 y 13 años). El siniestro, que ocurrió en el cruce de las calles San Martín y Saladillo, terminó con un grupo de personas abalanzándose luego del choque sobre el animal moribundo y lo faenaron, teniendo que intervenir rápidamente la Policía. Y otro caso que guarda cierta similitud, también este año, se dio en la provincia de Mendoza, cuando fueron robados cinco caballos de un complejo en Luján de Cuyo, que se usaban para hacer Equinoterapia. Tras la desaparición, la policía inició una búsqueda intensiva y llegó hasta el asentamiento Los Cerrillos, donde pudieron recuperar a una yegua con su potrillo y un caballo. Pero los otros dos animales no corrieron la misma suerte: ya los habían faenado.

1 hora demoró en llegar la ambulancia. La conductora del auto sufrió golpes y cortes.

La mujer chocó con un animal suelto porque alguien no lo ató bien y nadie controla eso”. Cecilia Zampini, Vecinalista del barrio Acantilados

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