Análisis: Barco rescató a Boca del naufragio futbolístico
No es común que los hinchas pidan masivamente a un futbolista desde tan joven. El caso de Valentín Barco, que apenas tiene 18 años, es excepcional, tanto desde la expectativa que generó como desde su desempeño dentro de la cancha en un momento límite.
Si se pudiera dibujar el contexto para que un chico debute en el ámbito internacional, el elegido sería opuesto al que vive Boca. Lo ideal para que un juvenil haga sus primeras armas es que el equipo tenga un estilo, los referentes sean ejemplo a seguir por los más chicos y haya conexión con el público.
Todo eso es lo que no pasa en la institución xeneize hoy. Entre las decisiones deportivas, lo mal que juega el equipo, la ausencia de líderes positivos entre los jugadores de experiencia y el cansancio de la gente, lo de la Bombonera es un combo explosivo que quedó plasmado en los insultos del martes por la noche ante Deportivo Pereira.
Incluso siendo el campeón del fútbol argentino y ya habiendo ganado un título en el año, la exigencia de propios y extraños es tener, al menos, una forma de juego y, como manda la historia del club, no resignar la actitud.
Barco llega en el momento donde sus virtudes casi no se ven en el resto del plantel. Es un mix de todo lo que se reclama desde la tribuna, porque para jugar bien al fútbol hay que tener talento y personalidad. No alcanza con la calidad técnica para ser jugador titular de Boca y generar este cariño en su gente. Tampoco es suficiente la garra para ser buen futbolista, por lo cual lo que el Colo está mostrando en sus primeros partidos invita a la ilusión.
En su debut internacional contra Pereira fue, por escándalo, el mejor de la cancha. Gambeta, capacidad de asociación y muy buenos centros, incluyendo el del gol de Alan Varela que le dio la victoria a su equipo.
Y es un soplo de aire fresco no solo para su club, sino para el fútbol argentino. Los laterales son puestos muy particulares donde los jugadores con proyección no abundan, así que hay terreno para que él siga creciendo.
La citación, que se conoció en la misma noche del martes, para la selección sub 20 que jugará el Mundial en casa entre mayo y junio, es la expresión de la singularidad y calidad que el ambiente del fútbol destaca hace tiempo sobre el jugador.
El Colo había debutado en primera en 2021 contra Banfield y también jugó el partido ante San Lorenzo, cuando los profesionales fueron suspendidos tras la eliminación con escándalo en Brasil por Libertadores. Su nombre ya se mencionaba por los goles y lujos en la reserva que trascendían a través de las redes sociales, pero pasaron casi dos años para que el zurdo se adueñara del lateral izquierdo.
La renovación de contrato en enero último llegó luego del interés del Getafe de España, reconocido públicamente por Juan Román Riquelme. La cláusula de rescisión asciende a 15 millones de dólares y el vínculo se estiró hasta fines de 2023, un tiempo bastante corto si se tiene en cuenta el nivel del jugador y el interés que despertará en clubes del mundo con buen poder adquisitivo.
Por lo pronto, será difícil para Almirón encontrar argumentos para poner a Fabra o Sández en lugar del Colo, algo que hicieron todos sus antecesores en los últimos tres años. El entrenador también tiene su responsabilidad por haber confiado en el jugador, a diferencia de Hugo Ibarra y Sebastián Battaglia.
Algunos cuentan que una ovación como la de anoche para un pibe del club no se escuchaba en La Bombonera desde que Román irrumpió en primera en noviembre de 1996. Tanto contra Estudiantes de La Plata como ante Pereira, la gente se rompió las manos aplaudiendo a Barco.
El himno del club de la Ribera dice "Boca no teme luchar". En tiempos de anemia futbolística, Barco no teme jugar y esa valentía es la que requiere un equipo que viene naufragando en los mares de la desidia colectiva e individual hace tiempo, incluso levantando trofeos.
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