Franco nació y se crio en Neuquén. Hoy vive en Bahía Blanca, viajó solo para cumplir su sueño y ver la final de la Copa Libertadores en el Maracaná.
Boca tiene en sus hinchas a una de sus grandes fortalezas. La ilusión de ganar la séptima Copa Libertadores está más viva que nunca y por eso la afluencia de bosteros en Río de Janeiro promete ser la mayor movilización de hinchas de un club para ver un partido fuera de su país en la historia. El duelo del sábado contra Fluminense en el Maracaná se palpita en las calles de la ciudad brasileña, donde los argentinos fueron llegando desde el comienzo de la semana.
Uno de los tantos que arribó es Franco, de 32 años. Nacido en Neuquén y hoy viviendo en Bahía Blanca, viajó solo para acompañar al club de sus amores en una nueva final. "Todo empezó cuando Advíncula le metió el gol a Deportivo Pereira, fue la primera vez que lo pensé. Me dije 'hay que ir'. Me tentaba mucho que sea en Río, un lugar bastante cerca de Argentina y en la serie con Nacional todavía estaba barato. Lo mismo durante cuartos de final con Racing. La semana antes del partido de vuelta con Palmeiras estaba hablando con una amiga que tiene una agencia de viajes y le pedí hacer una reserva para congelar el precio. Cuando pasamos, le di para adelante", contó Franco a LM.
En el mismo sentido, el neuquino agregó que "con el tema de la final única y los lugares, me parece que Río es perfecta para organizar un evento así. Tiene de todo, si bien no es capital, es una ciudad enorme con mucho comercio, mucha buena onda y tiene la playa. Está acostumbrada a recibir turistas, tiene actividades para hacer e incluso otras ciudades cerca. En cuanto a infraestructura está muy preparada para algo como la final. Está bueno para los bosteros que nos haya tocado venir acá".
El "Fla" es el clásico del "Flu" y son los clubes más populares de Río, pero los vestidos de negro y rojo están considerados el más popular del planeta con 34 millones de hinchas, aproximadamente. El clima de final de Libertadores se vive en las calles de Río. "La ciudad es muy futbolera, 100% pendiente de lo que pase el sábado en la final. Acá se respira fútbol y Copa Libertadores. Además de Boca y Fluminense, están los hinchas de Flamengo de nuestro lado. Es algo que ayuda mucho, sobre todo en los primeros días que fuimos llegando los hinchas de Boca".
Desde chico, Franco vive la Copa Libertadores como algo distinto, como todos los hinchas xeneizes. Junto a su papá Roberto vieron las consagraciones de la mano de Carlos Bianchi, Juan Román Riquelme, Carlitos Tevez y tantos otros ídolos. "Para mi es un sueño estar ahí, conocer el Maracaná viendo una final de Libertadores de Boca en Brasil es todo lo que soñé y disfruté de chico", afirmó.
Franco viajó en la madrugada del domingo y en el Aeropuerto argentino antes de salir se cruzó con hinchas de Liga de Quito y Fortaleza de Brasil, los clubes protagonistas de la final de la Copa Sudamericana disputada en Uruguay el sábado pasado, donde el equipo ecuatoriano ganó por penales. "Estaba cada uno con su camiseta y se generó un ambiente, lindo, muy futbolero entre todos", relató.
En los últimos días, hubo algunos hechos violentos que sufrieron hinchas de Boca al llegar a Brasil, pero según la perspectiva de Franco estos fueron aislados y el clima que se vive en el vecino país en general es positivo.
"En cuanto a inseguridad, nadie me bardeó ni me insultó ni tuve algún problema por usar la camiseta de Boca. Es más, me sentí muy bien recibido. El piloto del avión que era brasilero decía por los parlantes 'vamos xeneizes', la gente de los transportes públicos también. En la playa, los de Flamengo están del lado de Boca. Es cierto que en Copacabana atacaron a un grupo de argentinos, pero nos enteramos más por los argentinos que nos preguntan cómo estamos que por lo que vivimos acá", describió y agregó: "En la fanzone que puso la Conmebol en la parte norte de Copacabana convivimos hinchas de todos los clubes, incluyendo a los de Fluminense y Boca. No han ocurrido mayores cosas. Es cierto que hay que andar con cuidado y evitar problemas. Es más lo que dicen en Argentina que lo que vemos acá. Es una ciudad de día y otra de noche, pero se nota que Río está acostumbrada a recibir estos eventos y que la gente del lugar le pone buena onda", finalizó.
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