Deportivo Rincón pasó a la final en Roca: ecos de una noche bochornosa y violenta
Una serie manchada de principio a fin con violencia en todas sus formas. No se salvó nadie y hasta hubo periodistas agredidos.
Pasaron tantas cosas en la serie entre Deportivo Rincón y Deportivo Roca que es difícil hacer un resumen sin dejar algo afuera. Lo que si se puede establecer es el origen del bochorno que fue la semifinal patagónica del Regional Amateur. Hubo muy poco fútbol, mucho de sospechas, amenazas y violencia generalizada en la que no se salvó nadie.
Y la génesis pasó por la designación arbitral del primer partido. Desde que se supo que Lucas Gómez sería el juez de la ida, en el equipo roquense ya viajaron condicionados. Para colmo, durante el partido, Gómez cobró un penal inexistente en favor del local además de la gran cantidad de faltas en contra de Roca que no eran infracción, sumada a la roja por doble amarilla a Macsad.
En ese contexto, los cruces entre jugadores y cuerpos técnicos de uno y otro lado se sucedieron. Roca se sintió ultrajado y tiene argumentos visuales, concretos, para sostener su posición. Del otro lado, las declaraciones del DT, Marcos González apuntaron al Naranja como un equipo "insoportable" y que jugando en contra entendió porqué había terminado en escándalo la serie contra La Amistad.
Tanto la previa, como el desarrollo del juego y el post partido, dejaron la serie muy caliente y con el resultado abierto. A tal punto que el público de Roca respondió como nunca en la temporada y hubo más de 3000 personas en el Maiolino. La expectativa era grande y la sensación de que si Rincón hacía un gol el partido no terminaba, también.
Según trascendió periodísticamente, el árbitro Diego Álvarez, que no tenía malos antecedentes, fue amenazado por hinchas de Roca mientras caminaba por la ciudad en las horas previas al partido. Con una semana muy caliente y habiendo sido víctima de una apretada, el juez pitó el comienzo del partido de vuelta.
A juicio de quien suscribe, el arbitraje fue similar al de la ida o peor. El árbitro erró mucho y, en general, en favor de Rincón. Llegó un punto que los jugadores de Roca no podían ir a una dividida en campo rival sin que les cobraran infracción. La cantidad de fueras de juego dudosos que cobró el línea Caleb Josué Braco fue pocas veces vista, lo mismo que un par de laterales que eran muy claros para el local y se los dieron a la visita.
No está demás preguntarse qué hubiese cobrado Álvarez si la jugada polémica del primer tiempo donde Facundo Miguel cayó en el área hubiese sido en favor del equipo rival. No porque haya sido un penalazo, sino porque no se midió con la misma vara a igual intensidad.
El árbitro ya la estaba pasando mal y, cuando terminó el primer tiempo, la salida de los planteles fue conflictiva. Como siempre pasa en el Maiolino sin excepción, la hinchada arrojó objetos a la terna y a los visitantes. Mientras tanto, el DT de la visita se tiró un par de manotazos con gente de Roca y el ingreso a los vestuarios fue caótico.
Álvarez no quería salir a jugar complemento por falta de garantías. El entretiempo duró media hora hasta que por la voz del estadio se advirtió que si seguían cayendo objetos contundentes, el partido se suspendía.
Cuando volvieron a la acción, el tono del desarrollo no cambió. A esa altura ya no se sabía qué era real y que no de lo que cobraba el árbitro. La posverdad del fútbol en su máxima expresión.
En el segundo tiempo hay una jugada de Carin Najul que supera a dos rivales y un tercero pasa de largo porque calculó mal cuando lo quiso cuerpear. El árbitro le cobró falta en ataque al volante del conjunto roquense en una de las sanciones más ridículas que este cronista ha visto en una cancha.
El tiempo fue pasando y el local no pudo aprovechar su par de aproximaciones, en un contexto muy chato de partido.
Los problemas volvieron tras el pitazo final. El árbitro y sus colaboradores fueron custodiados fuertemente por la policía mientras se retiraban del campo de juego, cuando en realidad el juez debe quedarse para ver si ocurre algo apenas finalizado el encuentro, algo que sí hizo en el primer tiempo.
Ya sin Álvarez en el sintético, los jugadores de Roca fueron a buscar a los de Rincón para hacer justicia por mano propia, hubo cruces y en el medio trabajadores de prensa agredidos, como el fotógrafo de LM Neuquén que perdió la tarjeta de memoria cuando le golpearon la cámara.
Fue hasta que llegó la policía y los terminó de separar. Al rato empezaron las detonaciones fuera del estadio, con corridas y cruces entre hinchas locales y las fuerzas de seguridad. Pasaron más cosas seguramente, pero es imposible ver todo cuando la violencia es tan dominante y nadie le pone freno, sino que escala a niveles impensados.
El espiral comenzó con una designación arbitral sospechosa, de esas que abundan en el fútbol de ascenso de nuestro país, y después vino la seguidilla de hechos bochornosos que terminó con Rincón en la final.
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