El básquet argentino vive un proceso que es evidentemente negativo y multicausal. Por distintas razones, los resultados del equipo masculino de mayores están plasmando la floja calidad de sus competencias internas y la cuestionable gestión en materia de selección. La derrota en la final del certamen disputado en Santiago del Estero frente a Bahamas le impidió clasificar al Preolímpico de la categoría, que será clasificatorio para los Juegos de París 2024.
A fines de febrero, el equipo también dirigido por Pablo Prigioni ya se había quedado afuera del Mundial cuando perdió un partido increíble en Mar del Plata con República Dominicana, en el que había llegado a ganar por 17 puntos y contra un rival de menor jerarquía. Ese torneo arranca el viernes 25/8 y se mira por TV.
Por un lado, hay condicionamientos económicos. La posibilidad de generar recursos a través de la Liga Nacional, tanto monetarios como deportivos, es cada vez menor. Para que la Liga Nacional creciera desde su origen en los 80', fueron fundamentales los jugadores extranjeros que hoy son muy difíciles de contratar por el tipo de cambio que tiene Argentina entre el peso y el dólar.
Pero es justamente esa situación la que requiere creatividad, conocimiento y contactos, algo que la gestión que conduce el presidente de la Confederación Argentina de básquet, Fabián Borro, no mostró nunca.
En el básquet, las estadísticas son fundamentales para protagonistas y espectadores. Tanto en Liga Nacional como en Liga Argentina hubo serios problemas para seguir los números de los partidos. La conducción de CABB decidió cambiar la aplicación de las estadísticas (que andaba bien) y lo único que hizo fue comprarse un problema, porque dejaron de funcionar y hubo que capacitar de vuelta a la gente en cada club.
Ni hablar de la plataforma Básquet Pass, creada para transmitir los partidos, que no funciona a la altura de un torneo profesional. Tener problemas para transmitir o ver un partido en el 2023 es, lisa y llanamente, un error de gestión.
Para que los encuentros no coincidan entre sí, la Asociación de Clubes resolvió poner partido en horarios insólitos, como a las 18 o 19 en Santiago del Estero. Tanto para el público que va a la cancha como para quienes lo siguen a la distancia, son horarios que expulsan a la gente.
Un detalle no menor es que cualquier crítica de jugadores, entrenadores y periodistas es castigada o censurada. Esto ocurrió en reiteradas oportunidades con apercibimientos o amenazas de sanción por lo bajo.
En los partidos que jugó la selección en Santiago del Estero no hubo zona mixta para la prensa. Solo pudieron entrevistar a los jugadores quienes pertenecían a las transmisiones oficiales de DirecTV y TyC Sports.
Muchos entrenadores capacitados, tanto a nivel formativas como en mayores, están fuera de la estructura. Un caso es el de Mariano Sánchez, hijo de Oscar "El Huevo", que pasó por Neuquén para transmitir sus experiencias. Se capacitó en Serbia, Italia y Estados Unidos, donde hoy forma parte del Pre-Draft y el NBA Combine. Durante la entrevista que le dio a LM Neuquén era inevitable pensar en la necesidad de que alguien con su capacidad forme parte de la CABB, porque hay un déficit claro en la formación de jugadores.
"Me cuesta ver lo que nos pasa de no estar en el Mundial. Fui al Predraft y me daba vergüenza decirlo. Me nombraban constantemente a Scola y Ginóbili. A mi me encantaría plasmar esto en la Confederación, en los jugadores de los clubes, los campamentos. Pero necesitamos esa unión", dijo Mariano Sánchez en esa ocasión a LM.
Ni hablar si pensamos en los nombres y apellidos de la Generación Dorada que ya con la chapa y su personalidad tienen más respaldo que cualquier dirigente que hoy conduce los hilos del básquet argentino. En su momento, Luis Scola apoyó a Federico Susbielles, que fue presidente de CABB hasta 2019 y finalmente reemplazado por Borro. Luifa vio lo que se venía antes que el resto.
Hay carencias en el plantel de la selección, sobre todo para solucionar el juego interno. Históricamente fue un país con dificultades para equiparar alturas, pero hoy también es alarmante la ausencia de calidad. Además, quedó la sensación de que si no está Facundo Campazzo, Argentina ni siquiera podía competir en el partido con Bahamas.
Lo cierto es que el conjunto nacional estará borrado del mapa de los torneos importantes por varios años. Y el problema no es solo la actualidad, sino que puede influir a futuro, porque el desarrollo de un deporte se genera, en buena parte, con la visibilización que implica tener una selección y una liga competitiva.
No parece que esta gestión vaya a cambiar en el corto plazo, porque además hay un apoyo importante de los clubes al presidente. Algunos por convicción y otros por temor a represalias. Si esto sigue así, el camino al ostracismo es inevitable.
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