Fue el mejor juvenil del país, regresó a la actividad después de la pandemia y hoy compite nuevamente a nivel nacional.
La relación de Nicolás Jara Lozano con el tenis recorre diferentes puntos de la vida misma. Subidas y bajadas, idas y venidas de un trayecto que lo fue llevando y que sigue construyendo con decisiones y virtudes propias.
El neuquino, que hoy tiene 39 años, comenzó jugando en la Asociación Española. "Soy socio desde que nací y al día de hoy sigo yendo todos los días", contó a LMNeuquén en el comienzo del relato de su historia.
Arrancó de pibe con un par de clases de tenis por semana y rápidamente se notó su habilidad. Eso lo llevó a intensificar entrenamientos y en el 2000, con 14 años, ganó el primer nacional de la categoría en el país. Incluso lo seleccionaron en el equipo argentino, pero no pudo viajar por motivos ajenos, vinculados a cuestiones dirigenciales.
"Neuquén no tenía una infraestructura, hoy la tecnología facilita muchas cosas. En esa época había que morir en Buenos Aires y tuve que irme, para saber cuál era mi techo", explicó.
En su época de juvenil compartió el ambiente con tenistas del calibre de Leonardo Mayer, Eduardo Schwank, Juan Martín Del Potro y Horacio Zeballos. "Había jugadores de un altísimo nivel, incluso dando años de ventaja en la categoría", destacó Nicolás.
Jara Lozano fue el mejor de su categoría a los 16 y a los 18 años. Empezó a jugar los clasificatorios para buscar seguir avanzando, jugó varias qualys y en 2005 sacó puntos ATP, ganándole a Maxi González, que en ese momento era 160 en el singles de ATP y luego fue 10 del mundo en dobles.
Después compitió y ganó en torneos future, challenger y logró diferentes títulos, hasta que en 2010 cambió de rumbo se volvió a Neuquén, donde empezó a trabajar y formó su familia. Dejó la raqueta y dedicó tiempo a su pareja y su hijo, recorriendo otros caminos que la vida le puso por delante y que él también eligió.
Natalia y Valentín son sus acompañantes y motores del día a día.
La inesperada vuelta al tenis
No estaba en los planes, pero un evento extraordinario puso al frente suyo una posibilidad diferente. "A todo el mundo la pandemia lo llevó a dar una vuelta de rosca a su vida. Un profe de acá me convenció a jugar un torneo que era el primero después de la cuarentena", describió Nico.
Dando varios años de ventaja, llegó a la final del torneo y a partir de ahí fue convocado para volver a pelotear con chicos jóvenes y trabajar con profesores. Lo invitaron a participar en torneos por el interior del país, algunos de ellos con tenistas de alto nivel y con premios en efectivo, más allá de que no sumen puntos para el ranking.
"Era muy diferente haber vivido eso de chico y ahora la vuelta al tenis. Si bien la memoria muscular estaba, me encontré con un mundo diferente, un tenis distinto", añadió.
No dejó su trabajo habitual, pero se enfocó en ser entrenador y volver a jugar: "A su vez fui jugando torneos y en el 2024 se hizo una prequaly y con algunas victorias importantes logré sacar puntos ATP con 37 años, volviendo a jugar después de muchos años. Fui el argentino de mayor edad en sumar en el ranking".
Ya metido de nuevo en la actividad, con ese empujón empezó a armar un centro de entrenamiento, donde trabaja con chicos que son como cuando él era un pibe que recién empezaba: "con un trabajo lo más serio posible. Es mucho lo que se avanza cuando uno hace las cosas bien".
La importancia de su compañera
Tanto en la parte física como en la búsqueda de recursos, su pareja es clave para afrontar los desafíos.
"Mi mujer me cuida muchísimo la salud y a los 39 años tengo un físico privilegiado. Sin dolores, corriendo como si nunca hubiese dejado de correr. En otra época no había tanto conocimiento sobre el físico del jugador. Si se puede trabajar a conciencia, con una buena alimentación, se puede jugar mucho tiempo por estos cambios que hubo en el tenis. Ella es la impulsora de volver a competir. Hemos hecho de todo, cosas que la gente ni se imagina. Vendimos empanadas para ir juntando dinero para viajar pero la idea principal es demostrar que nada es imposible, que la edad es un número. Obviamente, hay cosas que se complican, pero nada de lo que uno se proponga es imposible", subrayó.
La competencia por delante
El 16 y el 23 de febrero, el neuquino competirá en dos torneos UTR con rivales de alto nivel y se muestra con mucha confianza para lo que viene. "Empezará nuevamente mi gira como jugador ATP. El proyecto es ir por todo, llegar lo más arriba posible, también jugar dobles. Estoy convencido que puedo competir", finalizó.
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