España y Francia, una historia de guerras: la rivalidad de siglos que va mucho más allá del fútbol
Guerras, fronteras y prejuicios cruzados moldearon el vínculo entre ibéricos y galos. Hoy, la semifinal suma otro capítulo a una historia de amor y odio.
La rivalidad entre España y Francia es mucho más vieja que cualquier pelota. Este martes, cuando ibéricos y galos se enfrenten por la semifinal del Mundial 2026 en el estadio de Dallas, sobre el campo se apoyará una historia de siglos hecha de guerras, fronteras compartidas, recelos políticos y, también, de una fascinación mutua que nadie se anima a negar.
Las dos naciones comparten hoy 685 kilómetros de frontera, atravesados por los Pirineos. Pero para encontrar el origen de las tensiones hay que retroceder hasta fines del siglo XV, cuando España, bajo los Reyes Católicos, se consolidó como potencia colonial y empezó a chocar con sus vecinos del norte.
Los primeros roces llegaron con las batallas por los dominios en Italia, entre 1494 y 1559. Pero el primer conflicto armado realmente significativo fue la Guerra franco-española de 1635: se extendió durante 24 años y dejó consecuencias económicas graves y enormes bajas humanas en los dos bandos.
Más tarde llegaría la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), en la que Francia respaldó a Felipe V, el primer Borbón en el trono español. Las disputas coloniales en el norte de África también dejaron cicatrices en el vínculo.
El capítulo más doloroso, sin embargo, fue el napoleónico. En 1808, Napoleón Bonaparte invadió el territorio español y, mediante un engaño a la familia real, obligó a Fernando VII a abdicar. En su lugar puso a su hermano, José Bonaparte, con la idea de convertir a España en un estado satélite del Imperio francés. Esta intervención tuvo un efecto dominó que repercutió fuertemente en el Virreinato del Río de la Plata y derivó -entre otras cosas- en la conformación de la Primera Junta de Gobierno conformada el 25 de mayo de 1810.
La Guerra de Independencia española terminó casi seis años después con el Tratado de Valençay, que restauró a Fernando VII y dejó al país libre de presencia extranjera, aunque muy golpeado. El propio Napoleón, ya en el exilio, definió a ese conflicto como "la causa primera de todas las desgracias de Francia".
Hubo más. A fines de la década del 30, tras la Guerra Civil española, miles de republicanos se refugiaron en Francia y fueron recibidos con ambivalencia. Muchos españoles nunca perdonaron la política de no intervención francesa durante la guerra, que terminó facilitando el ascenso del régimen de Francisco Franco.
España y Francia: prejuicios cruzados y admiración mutua
Ya sin cañones de por medio, las fricciones siguieron en clave política y económica. En los años 80 y 90, agricultores franceses boicotearon productos españoles denunciando una supuesta competencia desleal. Después vinieron las discusiones por las conexiones energéticas y de transporte entre ambos países.
El presente es otro. Los gobiernos de Emmanuel Macron y Pedro Sánchez firmaron en 2023 un Tratado de Amistad y Cooperación que ordenó el vínculo bilateral en materia económica, turística y de seguridad.
Lo que sí sobrevive es el imaginario. La mirada francesa suele describir a sus vecinos como informales y poco trabajadores; la española devuelve la gentileza con los adjetivos de fríos, arrogantes y con aires de superioridad intelectual. Ninguno de los dos estereotipos resiste demasiado análisis.
Porque decir que españoles y franceses "se odian" es, sobre todo, una caricatura. Los franceses adoran las playas españolas, a Goya, a Picasso y a Rafael Nadal, máximo ganador de Roland Garros en su propia casa. Los españoles, a su vez, no disimulan su debilidad por París, la gastronomía, la moda y el patrimonio histórico galo.
El deporte, claro, le pone temperatura a todo. En fútbol, el historial arrancó en 1922 en Burdeos, con una goleada española por 4-0, y llegó hasta el recordado 5-4 de la última Nations League, con Lamine Yamal como emblema de la nueva Roja.
En total son 38 duelos entre ambos: 18 triunfos para el equipo de Luis de la Fuente, 13 para el de Didier Deschamps y siete empates. Un clásico moderno con más de cien años de rodaje.
La enemistad también se coló en el ciclismo, sobre todo cuando Federico Martín Bahamontes, Luis Ocaña y Miguel Indurain se metieron en el Tour de Francia, la carrera más prestigiosa del mundo, para doblegar a los talentos locales.
El tenis y el básquet completan el cuadro. En Copa Davis se cruzaron ocho veces, con seis series para España y dos para Francia; en el Eurobasket, los Mundiales y los Juegos Olímpicos, las chispas son moneda corriente.
Como pasa con casi todos los países vecinos del Viejo Continente, el vínculo es tan conflictivo como amistoso. Esta tarde en Dallas, con un lugar en la final del Mundial 2026 en juego, la historia sumará un capítulo más.
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