Daniel Mellado tenía previsto viajar a San Martín de Los Andes a la hora de la entrevista, pero decidió posponer el compromiso ya que "es para hablar del Huevito". Se trata de uno de los personajes más influyentes en la carrera deportiva de Marcos, aunque a él lo incomode el protagonismo y prefiera un segundo plano por su bajo perfil.
Cuenta la historia que al Huevo lo habían rebotado un par de clubes porteños (¡se lo perdieron!) y el pibe ya estaba resignado.
"Dejá ma, no gastés más plata, no tiene sentido", admite su madre Sarita que le dijo al regresar de la prueba fallida en Tigre. Pero no llegó a desarmar el bolso que surgió la última y gran chance.
Que ahora sí, el Dani la repasa en primera persona. "Se había vuelto de Tigre y me llama un amigo, que tiene mucho que ver en esto: Juan Carlos Gambero, de Zapala, radicado en Buenos Aires. Un día conversando me dice, 'che sabés que tengo llegada en Ferro, ¿no hay alguno allá para probar?, ¿algún zurdito?".
Mellado, siempre ligado a Don Bosco, club local donde brillaba el chico de la zurda mágica por entonces, no lo dudó. "Sí le dije, acá tenemos uno 'distinto'. Si querés arreglamos', respondí entusiasmado porque veíamos que el pibe se lo merecía ya".
"Me dice dame un ratito y te llamo. A los 15 minutos, efectivamente me pega un tubazo y me pregunta, ¿podrá estar mañana a la mañana en Ferro?".
"No, imposible. Hay que ir a hablar con la mamá antes. Si Sara dice que sí, no hay drama", le expliqué porque "era lo que correspondía".
"Fui a hablar con ella y me dijo que sí, una gran señora. Saqué pasaje, al otro día Marquitos se subió al colectivo y fue a la casa de Juanca. Lo probaron. No anduvo bien ese día, en su categoría. Después jugó con la Reserva de Ferro y la rompió, los que lo vieron dicen que la descoció, que fue una cosa de locos. Así se quedó en el club de Caballito. Esa es la historia", redondea con su simpleza habitual en el círculo central de la cancha del Barrio, en la que el Huevo hizo sus primeras armas lifuneras.
"¿Qué siento de verlo donde está ahora?. Una alegría enorme de saber que le fue tan bien al Huevito, que hoy estará jugando una final del mundo. Una satisfacción enorme. Buen pibe, tenía sus cosas de la edad pero un gran corazón", resalta y destaca a Gabriel Rouret como gran formador.
Por esas cosas del destino y de historias entremezcladas de las ciudades más pequeñas, Mellado es el marido de una de las señoritas preferidas del lateral izquierdo de la Scaloneta en la primaria -en su momento LMN la entrevistó-.
"Sabía que mi señora había sido su maestra, pero no que estaba entre las preferidas, me sorprendí gratamente cuando vi la nota de ustedes. Ella me decía 'es el mejor chico que hay', era 'cachafaz' pero salía corriendo en los recreos a patear y se gambeteaba hasta a las porteras", expresa con una risotada.
Mellado no duda en que "vamos a ser campeones y Marcos levantará la Copa" y celebra una coincidencia entre su profesión y el apodo del crack de la historia narrada: "Vendo huevos, tengo un emprendimiento de huevos. El Huevito me dio el pie me parece", cierra el Dany Mellado, el hombre que ayudó a Acuña a subirse al último tren, el de Ferro Carril Oeste...
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