Don 'Cubilla', el descubridor del Huevo Acuña: "En el Mineirao va a jugar como en nuestra canchita"

La emoción de Patricio Melliqueo, quien sigue formando talentos en el  ya mítico campito de Olimpo de Zapala con el sueño de sacar otro como Marcos. "Puede dar mucho más en la Selección", aseguró.

POR FABRICIO ABATTE - deportes@lmneuquen.com.ar

Camina a paso lento en la soledad de la silenciosa siesta zapalina rumbo a la ya legendaria canchita de Olimpo y un fiel perro amigo lo sigue atrás. Los pocos vecinos que se cruzan por las calles polvorientas saludan con alegría al popular “Cubilla”, como todos lo conocen en el barrio. “De chico era negrito y habilidoso y me apodaron así como el histórico jugador uruguayo”, cuenta con una tímida sonrisa Patricio Melliqueo, el hombre que cada día sueña con “sacar otro como Marcos. Si usted supiera cómo les hablo de él y la admiración con la que los chicos escuchan”, revela las charlas cotidianas con los pequeños que sueñan con emular al héroe local.

Ejemplo de sencillez y amor por su vocación, Cubilla fue quien reclutó para la escuelita donde aún hoy enseña al crack de la selección, al que descubrió en una canchita emplazada a la vuelta de la casa del Huevo, que actualmente lleva el nombre del hijo pródigo, del gran embajador de la ciudad en el mundo.

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“Soy su primer maestro y estoy feliz y orgulloso, si para mí es como un hijo. Siempre le tuve mucha fe y sé que si le siguen dando la oportunidad puede dar mucho más”, asegura Cubilla con la gorrita roja de siempre y el camperón que lo protege del viento y del agua nieve que cayó en las últimas horas en Zapala.

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Desde el mismo campito donde se maravillaba con las genialidades de Acuña, Cubilla analiza esperanzado: “Esta selección está ansiosa por ganar algo y tiene mucha presión. Pero Marcos no la siente. Por eso le tengo mucha fe para mañana, él va a dejar todo e irá para adelante en el Mineirao como siempre, como lo hacía acá en nuestra canchita. Confío en él y en el equipo”, asegura el emblemático formador de talentos, muy respetado por todo el pueblo.

A Cubilla y al Huevo los emparenta, además de los inicios del zurdo volante, el bajo perfil. Algo que el hombre destaca en Acuña. “Sigue siendo el mismo. Hasta que se fue a Europa venía seguido a la canchita a saludar y en cualquier momento se aparece. Siempre sigo en contacto con su familia y le mando saludos a través de su hermano, le digo que no cambie. No le pedí camisetas nunca, no me gusta molestarlo”, confiesa en una frase que lo pinta de cuerpo entero.

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La enseñanza a los pequeños

A Cubilla le viene como anillo al dedo el ejemplo de Marcos para motivar a sus chiquitos. “Les hablo del Huevito, les digo que a él también le daba consejos y que hay que ser respetuoso en la vida y aprender. Y que sueñen con llegar lejos como Acuña, es muy pero muy difícil pero no imposible, está visto”, culmina Melliqueo con el mensaje esperanzador, similar al que alguna vez envió el Huevo a través de LMN a los pibes.

Marcos Javier Acuña escribe otra página gloriosa en su increíble carrera futbolística y su primer gran maestro lo disfruta a la distancia, con emoción y orgullo, en la querida Zapala, allí donde nació la leyenda del neuquino más famoso.

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