El orgullo del padrino del Huevo Acuña: "Cuando lo vemos ahí lloramos de emoción"

Marcelo Acuña es a la vez primo hermano del crack zapalino que fue una de las figuras de la selección y comparte toda su alegría con LM Neuquén.

Por Fabricio Abatte - abattef@lmneuquen.com.ar

Aclara que se le presenta un dilema ante la consulta de este portal. Ni a él ni a nadie del entorno de Marcos Acuña le gusta la exposición mediática porque son tímidos e introvertidos. Buena gente, simples y muy tranquilos. Pero a la vez sus ganas de que al Huevo le lleguen las felicitaciones y contarle a todo Neuquén y el mundo su orgullo y felicidad lo superan. Al fin y al cabo, Marcelo Acuña es el tío y padrino del Huevo y lo desborda la felicidad por estas horas, en la que el volante del Sporting de Lisboa es una de las figuras del equipo argentino en la Copa América.

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“La verdad que es una emoción muy grande y un orgullo indescriptible. Verlo ahí triunfando hoy en día tanto en su club como así también en la selección y que haya cumplido su sueño de ser un jugador profesional y sobretodo jugar en la selección no tiene precio”, comparte sus sensaciones este empleado municipal de 45 años.

Lo invaden los recuerdos, las imágenes del pasado. “De verlo cuando era un niño jugar todo el día con la pelota y con el amor y la pasión que lo hacía. Es hermoso esto, mi señora Rina cada vez que lo ve con la camiseta argentina, llora. Le tiene un amor y una admiración inmensa y lo mismo me pasa a mí”, relata a corazón abierto Marcelo, fanático de River y de Unión de Zapala.

El muchacho es a la vez primo hermano de Marcos. Sobrino del papá del Huevo, hijo del hermano para ser más precisos. “Como siempre le dije a Sarita su mamá y mi comadre, no me gusta salir en ningún lado por respeto a Marcos y a sus logros. Solo puedo decir que me siento muy feliz y orgulloso. Huevo, si llegás a leer esto quiero que sepas que el orgullo de llevar el apellido a lo más alto del fútbol mundial no me lo quita nadie. Te banco a muerte y gracias por hacer feliz a nuestra querida Zapala”, agrega, cómo hablándole a su pariente, el nacido y criado “en el barrio 70 viviendas” con la voz entrecortada y lágrimas en sus ojos.

No sólo el gran Marcos Acuña cumple el sueño de su vida con este presente inmejorable. También toda su familia. Basta con leer esta frase del final de su padrino, el mismo que la rompe en la liga de veteranos de Zapala, donde esta tarde disputó la final con su equipo Liverpool ante Olimpo, modesto club que albergó al Huevito de chico. “No te das una idea lo que se vive en nuestras casas, pura emoción y felicidad...”

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