Cómo hacer guiso de garbanzos: la receta que no falla en el invierno
Llegó el frío y nada mejor que un guiso de garbanzos con carne, fácil de hacer y perfecto para entrar en calor.
Hace unos días arrancó el invierno y nada mejor que comenzarlo con un rico guiso de garbanzos. Sabroso y fácil de hacer.
Los garbanzos están entre mis legumbres preferidas. No solo suman un montón desde lo nutricional —aportan vitamina K, hierro, fosfato, calcio, magnesio, manganeso y zinc, todos minerales que ayudan a formar y sostener huesos fuertes—, sino que además son un alimento prácticamente completo.El invierno ya se instaló y el bajón de temperatura se nota. Para esas noches y días de fresco, no hay nada como un buen guiso de garbanzos.
Tip: andá revolviendo cada tanto. Prestá atención a que no se quede sin líquido, y si ves que le falta, sumale agua o caldo bien caliente y mezclá. La idea es que no se seque, ni se queme, ni se pegue.El garbanzo está listo cuando queda tierno. Y cuanto más tiempo de cocción le des, mejor: la carne se termina de brasear y todos los sabores se integran mucho más.
Ingredientes para el guiso de garbanzos
- 1 paquete de garbanzos
- ½ cebolla
- ½ cebolla morada
- 2 zanahorias medianas
- 1 diente de ajo
- 750 g de aguja
- 500 cm³ de salsa de tomate
- 500 cm³ de caldo de verdura
- Sal
- Pimienta
- Pimentón
- Comino
- 1 vaso de vino tinto (opcional)
Desarrollo
Dejé los garbanzos en remojo la noche anterior, pero también podés apurar el proceso cocinándolos más tiempo o directamente usando garbanzos de lata. Lo importante es siempre activarlos con agua antes.
Para arrancar, sellé la carne cortada en trozos —usé aguja, que ya tenía en casa—.
Cuando tomó color, la retiré y en la misma olla agregué la cebolla picada, el ajo picado, la cebolla morada y la zanahoria. Condimenté con sal, comino y pimentón dulce de Salta. Mezclé bien para que se integren los sabores y, al ratito, volví a sumar la carne. La dejé cocinar unos minutos y le agregué el vino tinto: le da un toque que a mí me encanta. Integré todo, tapé la olla y dejé que se cocine unos minutos más, cuidando que no se seque ni se queme.
Después sumé la salsa de tomate y dejé cocinar todo, con la olla tapada, durante unos diez minutos. Luego incorporé los garbanzos junto con algo del líquido del remojo, revolví, tapé de nuevo y dejé cocinar alrededor de 40 minutos a fuego medio. Mientras tanto, fui mezclando y probando, chequeando que no le faltara líquido —siempre reponiendo con agua o caldo de verduras bien caliente.
El resultado: un guiso de garbanzos, una de las legumbres más sabrosas que hay.
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