Lionel Messi no suele reaccionar pero en el clásico entre Real Madrid y Barcelona de este sábado Sergio Ramos lo sacó. Cuando expiraba el primer tiempo, el central de la Selección de España anticipó al argentino y de paso le pegó una trompada que no fue advertida por el árbitro, Undiano Mallenco.
Después de pasar unos segundos en el piso por el dolor en el rostro, el rosarino no le aceptó las disculpas al defensor, se levantó y fue a buscarlo.
Ramos, como de costumbre, no retrocedió, y quedó cara a cara con La Pulga, que no se achicó ante el tamaño de su oponente.
El juez en esa misma jugada dio por finalizado el primer tiempo y las aguas se calmaron porque los compañeros los separaron. La jugada debería haber significado la roja para el capitán merengue.
De todas maneras, Messi rió último y se quedó con una nueva edición del clásico.
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