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La Mañana Centenario

El hombre que revive motos con arte y pasión

Federico Schiaffino practica el trabajo de "customizador", un oficio que se impone en la región.

Georgina Gonzales

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Centenario. -La ciudad no se queda afuera de ninguna movida. Siempre busca replicar lo que pasa en las grandes capitales y el “custom” o restauración de vehículos y motocicletas es algo que llegó para quedarse. Hoy son muchos los interesados en personalizar sus motos o restaurar vehículos clásicos, convertirlos en piezas únicas.

Federico Schiaffino es un artista a la hora de darles vida a viejos pedazos de hierro arrumbados. Aunque hace sólo dos años que inauguró el taller, no para de recibir viejas motos a las que las transforma en obras de arte andantes.

De musculosa blanca, que deja ver sus tatuajes, y prolija barba, el “customizador” libera su mente a la hora de imaginar una nueva moto. Él busca realmente personalizarla, aunque no se priva de dejar su estilo en cada una.

Los que se acercan a su taller buscan llevarse algo único, “que no lo tenga el de al lado”. “Quiere pararse en un semáforo, mirar a los costados y sentir la seguridad de que su moto es única y que tiene el valor que él le pone”, describió apoyado en la mesa de su amplio taller, ubicado en una chacra de Centenario.

Artista

Federico no es mecánico, aunque no le esquiva a la mecánica ligera; su trabajo en realidad es la estética del vehículo. Él diseña la moto, decide qué tanque va a llevar, qué velocímetro, qué caño de escape. Elige los colores, la altura, busca la línea hasta que encuentra ese equilibrio justo.

Las motos que salen de su taller son vanguardistas por fuera y furiosas por dentro. Llegan a sus manos y muchas quedan totalmente desarmadas: es que tienen que volver a nacer. Les cambia la forma, todo lo plástico queda afuera y se ponen en valor los materiales nobles, los más puros.

Para este customizador lo más importante es interpretar no sólo al cliente sino también a la moto y siempre dejarle su impronta.

Donatella es la nena mimada de Orgullo Custom Garage, el taller de Federico. “La hice nueva, era un pedazo de óxido que estaba enterrada en un patio. Fue inspirada en un Cadillac de los años 70. Tiene full cromo, accesorios cromados, cuero marrón, motor pulido. Tiene en su escape cromado, tallado por mí, su nombre”, describió con orgullo.

Incluso esa moto fue publicada por Saint Motors, un customizador americano, lo que dejó más que satisfecho. Fue una especie de incentivo para seguir en el camino que eligió y que tanto quiere.

Federico contó que hace por lo menos unos ocho años que hay customizadores en Buenos Aires y aseguró que esta costumbre llegó para quedarse.

Una moto que sale de su taller puede costar entre 50 y 70 mil pesos, y los amantes de lo original lo pagan sin dudarlo.

Y aunque admitió que en general en el ambiente hay mucho elitismo, no es lo que busca brindar en su taller. “Los que vienen con la idea de customizar una moto quieren ser únicos, distintos, lo que buscan todos”, aseguró el amante de las motocicletas.

Sensaciones de un oficio apasionante

“Hubo dos sensaciones en mi vida que nunca me pude olvidar, las recuerdo hoy y aún se me pone la piel de gallina”, asegura Federico Schiaffino, el customizador de vehículos.

“Una, cuando la partera me dio a mi hija en la sala de partos, y la otra, cuando di la primera vuelta en esa moto que había armado yo”, asegura.

El mecánico encargado de volver a darles vida a los fierros, por más oxidados que estén, aseguró que es un sentimiento difícil de explicar. “Es una sensación de que no existen imposibles, es vos ante la peor de las situaciones, ante una moto que era nada y la transformaste en un objeto de deseo, en algo buscado”, indicó en diálogo con LM Neuquén.

Reconoció que muchas motos las armó con basura. “No tiene que ver con la plata que le pusiste. Lo que importante es la mano del artista, la transformación que hacés en el producto”, indicó, y dijo que cuando uno lo logra es inevitable que alguien se pare a mirarla. “No hay mejor premio que la cara de un tipo cuando le entrego su moto o su auto”, dijo el especialista en revivir vehículos que ya no servían.

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