El clásico de la fecha 11 de la Liga Profesional tenía varios atractivos en la previa. Además del duelo entre San Lorenzo y Boca, que tiene mucha historia y en el que manda el Ciclón, significó el debut de Jorge Almirón como entrenador del Xeneize.
Pero el cambio de técnico no modificó la ecuación para el equipo de la Ribera, que fue superado desde el comienzo por un rival que tuvo ímpetu y algo de fútbol, en un contexto de partido más peleado que jugado.
De hecho, la desprolijidad quedó plasmada en el único gol de la tarde. Una pelota larga para Nicolás Leguizamón por izquierda complicó a Boca, porque Bruno Valdez no pudo seguir al delantero. El defensor paraguayo quedó clavado sin poder correr, con una evidente lesión cuya gravedad lo hizo abandonar la acción e inmediatamente el partido.
Leguizamón llegó hasta el fondo y su centro atrás se desvió en Pol Fernández, dejando sin chances a Sergio Romero que ya se había tirado.
Boca atacó como pudo y tuvo algunas chances con Benedetto y Langoni, que estuvieron muy errados en la definición. Sobre el final del primer tiempo llegó la gran polémica con la patada de Agustín Sández sobre Giay que no llegó a destino. El árbitro Tello Figueroa lo expulsó primero pero se retractó mediante el VAR y le sacó amarilla.
Para el segundo tiempo, Almirón puso a Ramírez por Sández, pero en los primeros minutos del complemento se fue expulsado Figal por doble amarilla. Sin embargo, con 10 Boca y pese a sus limitaciones, fue protagonista y casi lo empata con dos cabezazos de Alan Varela al travesaño y Miguel Merentiel abajo del arco.
San Lorenzo se dedicó exclusivamente a aguantar la mínima diferencia e intentar contener los ataques de Sebastián Villa, lejos el mejor de la visita. Que el colombiano, que no tiene conciencia colectiva, haya sido el destacado de su equipo, habla de lo mal que está Boca. Del otro lado, la figura de la cancha fue Nahuel Barrios, que manejó los tiempos del partido.
El pitazo final de Tello Figueroa, de muy floja actuación, desató la alegría del Ciclón y ratificó el mal momento del Xeneize. La paternidad de San Lorenzo sobre Boca se extiende, el equipo de Rubén Darío Insúa pelea el campeonato y está a un punto de River, que juega el jueves. Almirón deberá trabajar mucho para levantar a un plantel que es campeón del fútbol argentino pero está mostrando su peor cara fecha tras fecha.
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