El Plan de la Mariposa: hermanos e independientes

La banda oriunda de Necochea llegará esta noche al Casino Magic para compartir con los neuquinos su propuesta de rock libre.

Por Yamila Rodríguez

El Plan de la Mariposa, la formación de rock libre oriunda de Necochea e integrada por los cinco hermanos Andersen (Sebastián en voz, Valentín en Guitarra y voz, Santiago en violín y guitarra secundaria, Camila en voz, y Máximo en teclados y acordeón) y que completan Andrés Nor (bajo) y Julián Ropero (batería), visitará por primera vez la ciudad para presentarse esta noche en el Casino Magic.

El grupo, cuyos inicios datan del 2008, ya tiene cuatro discos y actualmente se encuentra de gira por todo el país para mostrar su flamante álbum, Devorando intensidad. Con un recorrido por países de Europa (Alemania, Dinamarca, Holanda, España, República Checa) y tras haber realizado colaboraciones con artistas de renombre internacional, como Manu Chao, La Vela Puerca, Jeites, Ciro y Los Persas, No Te Va Gustar, a la banda aún le queda pendiente seguir llevando su música a distintos puntos de Argentina.

En diálogo con LM Neuquén, Sebastián habló de los inicios de la formación, la elección de sus instrumentos, cómo es hacer música con sus hermanos y algunos detalles del show de esta noche.

Nuestra propuesta en vivo se llama Devorados por el tercer ojo, que cuenta con un momento de improvisación".Sebastián Andersen

Para los que no conocen El Plan de la Mariposa, ¿qué les dirías acerca de la banda?

En principio, les diría que somos una banda de cinco hermanos y otros dos amigos. Tenemos una formación que es batería, bajo, guitarra, teclados, acordeón, violín y voces, tanto femeninas como masculinas, y hacemos música experimental y también rock nacional. La formación nació en Necochea, allá por el 2008. Tenemos cuatro discos grabados y ahora estamos saliendo de gira presentando el último disco del año pasado, Devorando intensidad, pero también va a haber algo de nuestros trabajos anteriores (Brote de 2011, Trance Habitante del 2013 y Danza de Antalgia del 2015). Nuestra propuesta en vivo se llama Devorados por el tercer ojo, que cuenta con un momento de improvisación buscando conectar con el pensamiento no racional.

¿De dónde viene esta cuestión tan mística?

Es un llamado a nosotros mismos, a poder conectar con la intuición, que es algo que todas las personas tenemos y que a veces se desarrolla más o menos. Pero hay que estar atento a eso, a las señales del cuerpo o de la vida, pese a las cosas que especula el cerebro.

Hablando de lo musical, ¿cuáles dirías que son las influencias de la banda?

Existen muchas influencias porque hemos escuchado mucha música, y pese a que en nuestro grupo aparecen instrumentos como el violín o el acordeón, nuestra formación es bastante clásica: batería, guitarra, bajo, y por encima de eso colocar todo el resto. Hemos escuchado muchas bandas de rock nacional e internacional. Por nombrar algunas aparecen Los piojos, Los Redondos, La Bersuit, La Renga, Luis Alberto Spinetta, Lisandro Aristimuño, Charly García, entre otros, además de mucho folclore, que es el ritmo que más se escucha en casa desde chicos.

¿Cómo se dio la incorporación del violín y el acordeón?

De forma natural, porque esos instrumentos estaban en la casa de mis abuelos, vienen de otras generaciones. Mis tatarabuelos, bisabuelos y tíos abuelos tocaban violines y acordeones. Al principio todos nosotros tocábamos la guitarra y en un momento dijimos que tocar todos la guitarra no era tan interesante. Y en esa búsqueda de hallar nuestro lugar, uno agarró el violín, otro el acordeón y otro el teclado. La realidad es que fue un buen regalo porque en la música encontramos una forma de expresarnos, de hacer catarsis, una forma de imprimir cosas que vemos, que sentimos o que vivimos.

Con todo esto, ¿cómo definirías el estilo de la banda?

El estilo siempre fue una búsqueda y lo sigue siendo. Como una investigación o un juego creativo en el que jugamos con los sonidos y se transforma después en canciones cuando las escuchás. Así fue como nació la banda, desde la inocencia, porque cuando empezamos no sabíamos ni tocar prácticamente y después fue un proceso de aprendizaje.

¿Cómo es trabajar con hermanos?

La realidad es que, para mí, no sé como sería hacer esto sin hermanos. Es que está buenísimo. Creo que el amor incondicional es lindo y da una confianza especial el ser hijos de una misma madre y un mismo padre, y haber sido criados en una misma casa. Hay cosas que ya no discutimos porque fuimos construidos de alguna forma similar. Después hay que ir puliendo cosas, como en toda relación de hermanos, para no llevarlas al plano laboral.

Desde sus inicios apuestan por la autogestión. ¿Qué tan difícil es llevar ese trabajo adelante?

Es difícil, pero para mí es la mejor opción. Trabajar de forma independiente te da la libertad total de hacer lo que quieras, y eso es un gran regalo. Por la forma de vida que nosotros llevamos, sobretodo porque nos gusta gestionar cosas, no sé como sería hacerlo de otra forma. Lo que sí, eso no quita tener aliados, como productoras que nos ayuden, como 300, y amigos productores, con los que vamos creciendo.

¿Hoy pueden decir que viven de este proyecto?

Sobrevivimos (risas). Algunos de los integrantes dan clases, pero cada vez menos, sobretodo porque estamos tocando más. Ahora que estamos de gira nos demanda una energía importante, con lo cual no podríamos hacer otro trabajo.

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