El secreto del ahorro está en la modista y el zapatero

Los neuquinos eligen reciclar viejas prendas para gastar menos.

Andrea De Pascalis
depascalis@lmneuquen.com.ar


Neuquén.- Desempolvar las viejas botas que habían quedado olvidadas en un placard, reponer los cierres de la ropa que ya se pensaba en desuso pero que igual se había guardado, reparar en vez de comprar en cuotas un electrodoméstico. Todas son opciones que parecen repetirse en los hogares neuquinos en épocas de vacas flacas, cuando llegar a fin de mes cuesta bastante.
Quienes se dedican a poner en buenas condiciones lo que estaba dañado dicen que tienen más trabajo: zapateros, modistas y quienes arreglan electrodomésticos coinciden que hay más demanda y que los neuquinos encontraron en esta opción de volver a las viejas cosas una manera de ahorrar y disminuir los gastos del hogar.

"Se nota un cambio. En épocas de crisis es cuando más trabajamos, tampoco es que tiramos manteca al techo, pero la gente arregla más", contó Arturo González, un zapatero de la calle Santa Cruz, quien dijo que la gente lo va a consultar por zapatillas, botas, camperas, bolsos: "Obviamente es la clase media y la gente de menos recursos la que viene. La clase alta no es la que pasa por estos lugares", dice.

Si bien muchos coinciden en esta visión, es en el centro donde esta tendencia parece sentirse más que en los barrios. "Si tienen plata lo arreglan, pero está complicado para todos", comentó José otro zapatero del barrio Villa Ceferino.

"Si vienen para arreglar la suela de una bota de cuero pueden gastar unos 500 pesos; si la compran en una tienda, gastan más de 2500 pesos", comentó González, al explicar con un ejemplo por qué su negocio experimentó un repunte.

"Es así, viene más gente a arreglar sus zapatos o carteras comparado con el año pasado. Aparece gente nueva y también los clientes de años. Estamos con mucho trabajo". Ruth. Zapatería El Tío

"Estamos trabajando un 30 por ciento más. Lo que más arreglamos son lavarropas y planchas. Este año la gente prefiere arreglar y no comprar".Domingo Molina. Mil Reparaciones

"La gente quiere recuperar lo que se le rompió y lo arregla para volver a utilizarlo. Pasa eso en este oficio. Hay más actividad". Olga. Modista de Gregorio Álvarez

La ropa, un clásico

Para los que trabajan remendando prendas de vestir la situación también cambió. Tienen más demanda. Todas las modistas consultadas coincidieron en que siempre la gente busca arreglar la ropa, pero que la demanda parece reactivada.

"Se siente que la demanda es más. La gente arregla más sus vaqueros y sus camperas", dijo. "Yo confecciono, hago vestidos de novia y de quince. Para eso sigue habiendo plata", agregó Graciela, otra modista de la ciudad, aludiendo a otro sector de los neuquinos que por ahora le sigue demandando prendas para fiestas.

"Mucha gente está viniendo", dice Mónica, que plantea que por la suba de precios están los que quieren "ponerle un cierre a una campera vieja".

Dice que entre los artículos que más le llevan están los jeans, las calzas y las camperas, con la llegada de las bajas temperaturas propias del invierno de la región.

Como sea, a la hora de ahorrar unos pesos, los neuquinos se las están rebuscando. Volver a lo que estaba guardado en el fondo de un placard es una opción para evitar algunos gastos y no tener que recurrir a los ingresos mensuales o a la tarjeta de crédito.

En los artículos para el hogar se nota el repunte

En las casas de reparación de electrodomésticos la situación se repite. Si bien es un rubro con demanda permanente, en los últimos meses sienten que aumentó la cantidad de gente que busca arreglar planchas, lavarropas, ventiladores, microondas, entre otros artefactos de uso diario y familiar.
En este caso, las miradas de los consultados fueron distintas aunque todos observan que hubo un crecimiento de la actividad. Coincidieron en que, respecto del año pasado, la demanda subió entre un 20 y un 30 por ciento.

"Hoy en día parece que la gente vuelve al lavarropas Aurora que tenían guardado. Estamos viendo que buscan reparar lo viejo pero que era bueno, y dejar de lado el que se compraron más moderno pero que se cansaron de arreglar tantas veces. Eso es lo que está pasando mucho", comentó ante una consulta Nicolás, de casa Di-Ten.

También están los que pasan a preguntar y piensan si les conviene: "Hay muchas más consultas. La gente se acerca a preguntar. Hacemos muchos presupuestos, pero no todo lo terminamos haciendo", agregó José de Walperocom, sobre otro fenómeno que se da bastante en otro de los rubros que repuntó ante la suba de los precios.

No conviene tanto hacer la ropa

Como las telas y los hilos tuvieron un aumento desmedido en los últimos meses, muchas mujeres que trabajan en este rubro coincidieron en que no es negocio comprar tela y llevársela a una modista para que haga una prenda. "Sale lo mismo que comprar en una tienda, porque además de la tela la confección también tiene su costo", contó Mónica, una modista.

También sienten el impacto de los aumentos

Quienes se dedican a reparar electrodomésticos o indumentaria también recibieron de lleno el impacto de la suba de precios.

Sin embargo, siguen siendo una alternativa más accesible. De acuerdo con el rubro, hubo variaciones de hasta un 100% en el valor de los insumos que utilizan.

Por ejemplo, Fabián, un zapatero que también tiene una mercería, contó que un carrete de hilo pasó en un año de $5 a $12, un cierre se fue de $15 a $30 y la anilina que valía $9 ahora llegó a los $18.
Con todo, la desmesura de los precios en algunas tiendas de la ciudad, sobre todo con el cambio de la temporada, sigue haciendo atrayente la posibilidad de ir a reparar viejas prendas que se conservan en buenas condiciones.

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