En San Lorenzo, la lluvia fue otra vez una pesadilla

La tormenta del martes a la noche dejó varias casas inundadas.

Neuquén
Desanimados y con bronca, los vecinos de San Lorenzo Norte buscaban ayer una respuesta a la pesadilla de la noche del martes cuando una lluvia intensa que duró menos de una hora convirtió a varias calles de esa zona en un río de barro que rememoró, en apenas unos segundos, lo que vivieron el 7 de abril de 2014 cuando el agua inundó sus casas durante la histórica tormenta.

"La solución es clara. La defensa que teníamos metros más arriba, donde está la toma de Avenida el Trabajador, la taparon, y por eso en vez de escurrir para los costados, el agua cae toda directo para esta calle (Rosario) como si fuese un río. Cuando llega al final, se vuelve como si fuese un embalse. Nos inundamos todos", dijo Néstor Reynoso, un vecino de la calle Rosario minutos antes de ir al municipio a buscar respuestas.

"Estuvimos hasta las dos de la mañana sacando agua de adentro", contó Marisa detrás de la reja del patio delantero y con el agua hasta los tobillos. Vive con su mamá de 78 años y las dos solas tuvieron que subir las cosas al primer piso para no perderlas, como sucedió en 2014: "Hasta el sillón subimos cuando el agua empezó a entrar".

Aunque el sol de la mañana acompañó, el panorama de ayer no era alentador. El barro aún cubría algunos sectores donde quedaba el resabio de la noche y muchos intentaban sacar el agua acumulada en los frentes de sus casas. "Uno trata de vivir lo mejor que puede y nos pasan estas cosas", agregó Coco Martínez, quien sufrió la inundación de abril y la de ayer.

También mugre
Ellos no fueron los únicos que sufrieron la virulencia de la tormenta. En el mismo barrio, pero en la zona de Neuman y Las Gaviotas, el agua pasó con una rapidez sorprendente hacia las viviendas, pero no sólo llegó con barro sino que trajo mugre, botellas y ramas que venían de la zona de las bardas, y en algunos casos ingresó a las casas. "Ahora no queda otra que limpiar todo con lavandina", contó resignado otro vecino.

No sólo el agua que entraba por la puerta los desveló, sino también los líquidos cloacales que comenzaron a surgir en algunos baños se sumaron a la inclemencia de la lluvia. "Fue lo primero que sufrimos", dijo Marisa. "Nos tuvieron que ayudar los vecinos porque no podíamos parar el agua que brotaba de las cloacas", agregó Daiana, quien vive sobre Avenida del Trabajador.

FRASE
"En 2014 nos prometieron las obras y nunca hicieron nada; un día vinieron, emparejaron y después no aparecieron más, pero para eso estuvieron como un año. Pasa desde que sacaron las defensas. Hace 30 años que vivo acá y antes no sucedía".
Néstor Reynoso Se quejó luego de la lluvia.


Chapas y Nylon
Hubo pedidos de asistencia

Desde el Municipio, el director de Defensa Civil, Raúl Ricard, informó que se recibieron 12 pedidos de asistencia, en su mayoría reclamando chapas y nylon. En cuanto al anegamiento de las calles, el subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert, indicó que la basura acumulada en la vía pública tapó bocas de tormenta y alcantarillas. Eso explica los anegamientos en varios sectores de la ciudad. Al respecto, Ricard agregó que una de las alcantarillas tapadas se obturó con restos de césped recién cortado. El agua lo arrastró y fue "difícil de sacar en plena tormenta".

Es otra derivación de la larga novela de la mugre acumulada a la intemperie de manera clandestina.

Un río de basura que surcó las calles en medio de la tormenta

Neuquén
La lluvia repentina no sólo dejó al descubierto algunas ausencias de infraestructura, sino también el desapego de los vecinos hacia el lugar en el que viven. Si bien el fuerte aguacero sorprendió a la ciudad, algunos sectores sufrieron con más furia el agua. Fueron los barrios San Lorenzo Norte y Sur, El Progreso, Gregorio Álvarez y un sector de Huiliches los más afectados.

Las consecuencias de ciertos malos hábitos quedaron plasmados en la plaza de Racedo y Pérez Novella, que ayer era un basural sin límites y control. Hasta allí llegó la mugre arrastrada por el agua desde la barda, según contaron los vecinos, que describieron que ese río de basura corría con mucha fuerza.

Luis, el placero, llegó a las cinco de la mañana a realizar su trabajo habitual y se encontró con un panorama que no esperaba.

Bolsas de basura, botellas, latas, ramas y hasta la carcasa de un lavarropas y de una heladera eran parte del paisaje de esa plaza.

Sorprendido, con los guantes puestos y con mucha paciencia, comenzó con su trabajo y en una carretilla fue colocando toda la basura: "Ahora llevo todo para la calle y más tarde pasa el camión que se lleva todo", dijo Luis describiendo lo que iba a hacer.

Cruzando la calle Pérez Novella, hacia el sur, la situación era muy parecida.

Una plaza invadida por basura que bajó de la barda: "Fue impresionante", describió Germán ante una consulta de este diario.

"Nosotros nos quedamos sin agua porque se rompió un caño". A su lado, Mauricio su hijo recordó la lluvia del martes por la noche. "Me asusté mucho. Corría un montón de agua por acá", agregó el niño.

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