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La Mañana Guillermo Francella

"Era titánico pero acá está la película que soñé"

Guillermo Francella cuenta cómo fue la superproducción El robo del siglo, que llega a las salas el jueves, y su fascinación por su personaje: Mario Vitette.

Paula Bistagnino

Especial

Mañana cuando se haga la Avant Premiere tan esperada, se estarán cumpliendo 14 años de aquel 13 de enero en el que toda la Argentina estuvo en vilo siguiendo por televisión el minuto a minuto del robo más espectacular a un banco que haya ocurrido en la Argentina y uno de los más legendarios en el mundo: el robo al Banco Río de Acasusso en el que cinco ladrones con armas de juguete y sin disparar un solo tiro, engañando al Grupo Halcón y cuidando a sus rehenes, se llevaron entre 7 y 165 millones de dólares de las cajas de seguridad y huyeron por las alcantarillas en gomones. “Yo esta historia la tengo conmigo hace muchos años, porque hace tiempo que esta historia se quiso llevar a cabo. Muchas producciones me llamaron. Varias veces me entusiasmé con distintas producciones y directores. Pero después se caía, porque era muy difícil llevarlo a cabo. No era solo una cuestión de que estuviera la plata. Era medio titánico. Pero acá esta, esta película es la que yo soñé”, dice Guillermo Francella, que se pone en la piel del ladrón más experimentado y financiador de El robo del siglo, el uruguayo Mario Vitette Sellanes, también conocido como “el hombre del traje gris”. Junto a Diego Peretti coprotagoniza el film que llega este jueves a los cines de todo el país y que promete arrasar la taquilla. La película cuenta toda la historia desde la idea que tuvo Fernando Araujo (Diego Peretti), un artista plástico de clase media alta sin antecedentes penales que buscaba una gran experiencia en su vida y para eso acude a Vitette.

“Casi todo es real . Cuando el Grupo Halcón entra al banco, ellos ya estaban en la casa viendo la tele” Francella Actor.

¿Cómo fue construir este personaje?

Leí y vi muchas notas de él por Mario Vitette Sellanes) y lo que trabajé fue esa astucia y rapidez en las respuestas. Es un tipo muy simpático y con una cancha para responder e incomodar, pero también carismático e histriónico, y eso es lo que hace que hasta sus rehenes lo recuerden con “cariño”. Una vez se me acercó una chica que había estado en el banco y me dijo eso: que él la tranquilizó y le dio paz en medio de la toma de rehenes. No lo pude conocer porque lo expulsaron del país, así que no puede venir. Pero sí conversé telefónicamente el primer día de rodaje y me dijo que le gustaba mucho que fuera yo quien lo hiciera.

Como desafío actoral, ¿fue más fácil después de Arquímedes Puccio en El clan?

Arquímedes (Puccio) era un ser execrable, con el que no comulgaba en nada en absoluto, ni en un pelo. En cambio Vitette me generó más empatía. No sólo él, sino el robo. Porque veníamos de la psicosis de 2001 del corralito, de todo lo que pasaba, le robaron a un banco. Todos muchos elementos que como actor fue más cómodo transitar. La incomodidad de Puccio me gustó porque me hizo componer algo totalmente diferente, pero Vitette me generaba una sonrisa que Puccio no. Era una línea muy delgada entre la tensión del robo y lo aventurero: ninguno de nosotros tenía que hacerse el gracioso. Al contrario. Era a cara de perro, pero había muecas simpáticas e histriónicas, porque él es así.

¿Cómo fue trabajar con tu hija Johanna, que además hacen de padre e hija?

Fue muy movilizante, porque conozco todo de su vida: cómo está formada, lo dedicada que es a esta carrera, sabiendo lo difícil que es transitarla mochila inmensa que era debutar en cine con su padre. Al director le interesó convocarla pero ella tenía reparos en estar conmigo. Así que pidió que le hicieran una audición. Y se lo tomó con gran seriedad y me reía un poco de cosas que me pedía, como no hablarnos varios días, pero se lo respeté y tuvo su resultado.

¿Cuánto de lo real está en la película?

Casi todo es real, salvo el final. Porque la realidad es que cuando el Grupo Halcón entra al banco y empieza a revisar a los rehenes creyendo que los ladrones se habían camuflado, ellos ya estaban en la casa viendo la tele. El resto, con todos los detalles absurdos y divertidos, es todo tal como fue: por ejemplo, Vitette fue a estudiar teatro para hacer este manejo de la toma de rehenes y la negociación, Araujo (Peretti) le contó su plan a su psicoanalista, dejaron el cartel que decía: “Sin armas ni rencores, en barrio de ricachones, es solo plata y no amores”, lo hicieron con armas de juguete, le cantaron el “feliz cumpleaños” con un alfajor a una señora mayor que tenían de rehén… Todo fue así.

"El Robo del Siglo". Trailer #1. Oficial Warner Bros. Pictures Argentina (HD)

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