Cuáles son los cambios de reglas que propuso Tinelli para el nuevo Bailando
El regreso de Bailando por un sueño a la pantalla chica viene acompañado de muchísimos cambios en el formato del certamen. El histórico ciclo conducido por Marcelo Tinelli vería la luz el día 28 de agosto, si todas las previsiones se cumplen, aunque hay posibilidades de que el arranque se postergue para el 4 de septiembre.
El equipo de producción del programa -comandado por Federico Hoppe y el Chato Prada- supervisa a fondo la obra del estudio de Cuyo buscando que se pueda cumplir con los tiempos previstos para el debut en la pantalla de América TV.
Se trata de un espacio de 1000 metros cuadrados desde donde se emitieron los últimos envíos del programa de Mirtha Legrand y MasterChef Celebrity. La adaptación del lugar a la escenografía del Bailando estaba calculada para ser resuelta entre 45 y 60 días, pero el armado de las enormes pantallas que rodean la pista estarían demandando más tiempo del esperado
Esta nueva emisión del reality de baile conducido por Marcelo Tinelli vendrá con algunos cambios importantes. La apertura del ciclo ya no será un largo tape de 40 minutos, sino que se hará en vivo y se resolverá en menos de un cuarto de hora para que Marcelo pueda aparecer lo más pronto posible en cámara.
Habrá muchas modificaciones, tanto de escenografía como de estructura del programa. Sin embargo, el cambio más notable estará en el reglamento del certamen. La idea es retomar el espíritu de los primeros años del bailando. Pero la competencia ya no será tan rígida a la hora del desempeño en la pista.
En esta oportunidad, se terminan los ritmos pre fijados por la producción y cada pareja de participantes podrá elegir cuál es el ritmo que prefiere bailar en cada momento. Solo habrá algunos ritmos que serán obligatorios y en ese caso los concursantes deberán acoplarse a los designios de la producción, como la salsa de a tres y el bailando bajo la lluvia, dos clásicos del programa.
En esta nueva temporada será el jurado quien salvará de manera directa entre los participantes con puntaje más bajo de cada ritmo, dejando a dos parejas en el teléfono. Así las eliminaciones serán más ágiles y, a la vez, generaran más conflicto para alimentar las previas y los programas satélites del Bailando.
Por otra parte, la demora en salir al aire podría obligar a Tinelli a mantener el programa al aire durante el verano. Hay demasiadas parejas y pocos por delante días para finalizar el año. Por eso la idea es agilizar las cosas, por lo que ya no verán los clásicos duelos de baile pero serán más feroces los duelos verbales entre los participantes y el jurado.
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