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La Mañana Moria Casán

La incómoda pregunta de Moria Casán a los hijos de Olmedo y Porcel

La diva entrevistó en su programa a los hijos de los recordados actores de comedia.

Moria Casán entrevistó a los hijos de Jorge Porcel y Alberto Olmedo y protagonizaron un diálogo con momentos de mucha sinceridad. Los entrevistados reflexionaron acerca de la herencia mediática y los desafíos de construir una identidad propia teniendo en cuenta la talla artística de sus padres

“De ustedes se dice que viven de la renta del apellido, ¿qué le responden a esa mediocridad reinante que los señala porque no son ni el Negro ni el Gordo? ¿Es así? ¿Viven de la renta de sus padres?”. Albertito Olmedo respondió sin rodeos sobre su propia trayectoria: “En mi caso, yo laburé siempre desde chiquito, siempre el apellido lo traté de llevar al margen, usarlo cuando corresponde y no para el boludeo”.

La distancia con la exposición mediática fue otro de los temas recurrentes. Olmedo aclaró que busca mantener una vida lo más normal posible: “Yo lo que quiero es seguir moviéndome en la calle, en subte, en colectivo”. Señaló que el uso de redes sociales como Instagram lo expone más de lo que desearía y que, ante el reconocimiento público masivo, prefiere alejarse.

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La carga simbólica del apellido Olmedo no fue solo una cuestión profesional, sino también personal. “Yo a mi padre no lo conocí, pero lo conocí a través de él (señalando a Porcel), tuyo (por Moria), de mi madre, de los amigos”, agregó Albertito, quien nació meses después de la muerte de su padre. Así, la construcción de su identidad se dio en ausencia, a partir de relatos y recuerdos ajenos, además del archivo de la obra de su padre.

La historia del hijo de Jorge Porcel

Jorge Porcel hijo recordó la dinámica en su hogar con una anécdota de la infancia: “Teníamos un departamento en Callao y Bartolomé Mitre, y hay una foto mía de chico con una pileta inflable”. Sin embargo, la presencia de su padre era intermitente: “Mi viejo era muy difícil de frenar, y solo dos personas lo lograban, Pepe Parada y mi tío Tito, que era el secretario. Es más, creo que era más querido mi tío, porque de cada diez saludos que me mandaban, ocho eran para mi tío y dos para mi viejo”.

La ausencia paterna tuvo consecuencias directas en la relación madre-hijo y la percepción de la figura del padre. Porcel hijo reconoció que evitaba juzgar a su padre, pero admitió el sufrimiento de su madre y cómo él, como hijo, se volcaba del lado materno: “A mi viejo no lo veía, porque él tenía una vida muy desordenada, él estaba con todas y con ninguna. No voy a juzgar eso, lo sufrí mucho como hijo porque mi mamá lo vivió muy mal. Y lógicamente me ponía del lado de ella”.

Embed - LOS HIJOS DE LOS CÓMICOS MÁS GRANDES: Albertito Olmedo y Jorge Porcel Jr. se confiesan con Moria

La exposición mediática no solo afectó la imagen pública, sino que tuvo repercusiones directas en la vida cotidiana y la salud mental. Porcel hijo relató el estigma sufrido por su aspecto físico y las etiquetas que le impusieron: “Si no hubiera perdonado a mi papá, al medio que fue muy cruel hace 10 años... que te tilden de gordo vago. Yo soy discapacitado porque tengo una depresión profunda y una hiperobesidad delicada. A mí el médico en el examen me puso que soy depresivo profundo desde los 18 años y eso nadie lo puede negar”, expresó Jorgito, quien en reiteradas oportunidades aseguró que se mantenía con una pensión de discapacitado y la jubilación de su madre.

El trato de la prensa y la falta de oportunidades fueron una constante. Porcel hijo lamentó que, en vez de ayudarlo, los medios eligieran la crítica: “Me hubiera gustado que el medio me dé una oportunidad, que en vez de decir que ‘este gordo es un vago’, me hubieran dado una mano, yo hubiera ayudado a mi mamá, pero se nos tiraron encima y a los dos años mi mamá murió de cáncer”.

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