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La Mañana Lollapalooza

Lollapalooza Argentina: la nostalgia punkrocker de Blink 182 y The Offspring cerraron la primera noche

En el final de la jornada del viernes en el Hipódromo de San Isidro se destacó el optimismo technicolor de Arcade Fire.

Quienes llegaron temprano al enorme predio del Hipódromo de San Isidro, hogar de Lollapalooza Argentina desde hace 10 años, y corrieron hasta el vallado del escenario Flow sorteando los charquitos de agua que se aparecían entre el pasto, a los adolescentes lookeadísimos para la ocasión -predominaron los colores fluorescentes y el glitter-, un samba que resaltó el tono "parque de diversiones" que tiene esta cita anual, unos inflables ideales para la selfie instantánea, el humito del "Volcán de la Felicidad" -obra que el artista visual Edgardo Giménez diseñó especialmente- y el imponente logo celeste del festival, se empezaron a ganar la merecida recompensa que recién llegaría a la noche: presenciar en primera fila el primer show de Blink-182 en el país.

Muchos de los que llegaron con ese objetivo vienen esperando a estos veteranos punkrockers californianos desde hace más de veinte años, cuando eran sensación en MTV con sus videos bizarros y escatológicos y se recortaban de la hegemonía de las jóvenes divas llamadas Britney Spears, Christina Aguilera o Destiny's Child. Por eso, ni bien Travis Barker marcó tres con sus palillos -apenas después de una introducción con la clásica marcha "Also Sprach Zarathustra" de Richard Strauss- para darle pie al inicio con "Anthem Part Two", se escucharon unos suspiros de placer mezclados con los primeros gritos histéricos que pusieron a punto el primer pogo en honor a ellos. También, cierto nerviosismo ante una falla en las pantallas de video, que no permitían ver al grupo desde lejos. Cuando se corrigió, el público lo agradeció con aplausos.

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A los costados del baterista, claro, Tom DeLonge y Mark Hoppus completaron el triángulo y salieron arando con "The Rock Show" y "Family Reunion" pegaditas. La reconocible voz nasal del guitarrista, que siempre fue más chistoso que virtuoso, sonaba ajada por el paso del tiempo y le costaba llegar a sus alaridos más altos. El bajista, aunque exigido, sonó algo más cómodo y además asumió el rol de "comunicador oficial" ante el público. "First, thank you. Second, Francia", dijo como guiño algo tardío hacia la obtención del último mundial por parte de la Selección Argentina justo antes de "Feeling This" y provocó algunas risas.

Lo de Blink-182 nunca fue la sutileza y siempre hizo lo suyo a trazo grueso. Y aunque lo suyo no sea muy respetado por los cultores del punk, ellos no tienen problema en darle tributo a los maestros: desde la guitarra de DeLonge se pueden ver los logos de glorias como Bad Religion, Fugazi, The Replacements, Ramones y muchos otros. El público, ajeno a esto, seguía expectante por escuchar los hits de los álbumes más taquilleros del grupo, "Enema of the State" y "Take Off Your Pants and Jacket". En cambio, ellos devolvieron muchas de "One More Time...", disco que editaron el año pasado y que marcó la vuelta de la formación original: "More Than You Know", "Edging" y "Dance With Me" sonaron como bloque monolítico y bajaron la ansiedad del público, algo que se reactivaría inmediatamente con "Aliens Exist" y se iría hacia algo más emocional con "Stay Together for the Kids".

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En el final, quemaron las naves con "What's My Age Again?", "First Date" y la infaltable "All the Small Things". Y si bien todos parecían satisfechos, después de una breve pausa, se despidieron con "ONE MORE TIME".

Horas antes de Blink y en una tónica similar aunque con mayores credenciales, The Offspring volvió al país como ese guerrero de mil batallas que decide no entregar nunca sus banderas. Lo suyo fue efectivo y efectista, sostenido mayormente en el enjambre guitarrero que conforman Noodles y Jonah Nimoy. El carisma del cantante Dexter Holland, con su mirada inquisitoria de ojos saltones, se mantiene intacto aunque su voz no tanto.

Pivoteando entre los temas más conocidos de sus álbumes "Smash" ("Come Out and Play", la primera de la noche) y "Americana" ("Staring at the Sun", cuarta en la lista), mantuvieron su propio fuego sagrado y hasta le dieron cuerda al público más ramonero del mundo (con "Blitzkrieg Bop").

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Para los nostálgicos de MTV hubo una dosis extra con los temas "Want You Bad", "Why Don't You Get a Job?" y "Pretty Fly", justo antes de hacer un cierre oscuro con "Self Esteem".

En el medio de este revival punkrocker, los Arcade Fire descollaron con su optimismo irónico y technicolor. Su aparición en la grilla fue una especie de saludo a la propia historia de Lollapalooza Argentina, ya que la banda canadiense fue cabeza de cartel en la primera edición local, allá por el 2014.

Esta vez, en un saludable segundo plano, volvieron a sorprender con su circo colorido, multisensorial, polirrítmico. Desde la pantalla trasera, la pupila de un ojo que todo lo ve simulaba ser una especie de domo intergaláctico, como un cielo que abarcaba a toda la banda. En el techo, una bola de espejos y una parrilla de luces intermitentes resaltaron al grupo liderado por el matrimonio que conforman Win Butler -que hizo su entrada al escenario con una bandera argentina, como si de una conquista se tratara- y Régine Chassagne.

En AF la intensidad es todo y operan como si fueran un mixtape humano, una pequeña orquesta díscola que no para un segundo y va hilando sus canciones. Desde el arranque, con "Age of Anxiety II", pasando por "Creature Comfort" y "Power Out", lo hicieron a tope, mientras unas pantallas con efectos psicodélicos los imprimían para el disfrute de la multitud. Win pasaba de la guitarra al piano, para también dejar todo y tomar el micrófono con dirección a su público: en "Afterlife" bajó al foso para mezclarse con la gente y recorrió parte del campo mientras entonaba lo suyo.

Entre infaltables como "Rebellion (Lies)", "Reflektor", la mccartniana "The Suburbs" y la festiva "Everything Now", el grupo sorprendió con una sentida versión de "Gracias a la vida", acompañada por Javiera Parra -en voz y charango-, nieta de Violeta, autora de la canción que popularizó Mercedes Sosa. En la misma línea, la última de la lista fue una versión en castellano de su clásico "Wake Up", como para saludar a las raíces de este lado del mundo. "Gracias abuela, gracias abuelo, gracias padre, gracias madre", había voceado Win -que en su camisa verde tenía bordado su nombre, cual niño de jardín- un rato antes. Porque todo tiene que ver con todo.

"Hola, somos Ca7riel y Paco Amoroso. Quizás pensaban que íbamos a dar un show. Pero lo único que nos interesaba era armar una fiestita desde el jacuzzi para que juntos escuchemos nuestro primer disco, 'Baño María'. Qué lo disfruten. Que lo disfruten, hijos de puta". La misma voz que lee los títulos sobreimpresos de los videos de TikTok anunció el happening que estaba por montar el dúo más deforme e irreverente del trap local. Con batas oscuras hicieron su ingreso al escenario Alternative y, tras despojarse de ellas y revelar sendas sungas, ingresaron a un jacuzzi espumoso.

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Al toque, la dj Anita B Queen le dio play al álbum que el grupo editará en abril próximo -un zapping glitch entre EDM, reggaetón, house, rap y rock- y un numeroso grupo de amigues hizo su ingreso a la "listening party" ante los ojos de la sorprendida multitud. Ca7riel y Paco entienden que, a esta altura del partido, ya no tiene sentido discutir la "validez" de la música que es ejecutada en vivo y compartieron algo de este gesto pagano que incluyó copas de champagne, helado, chicas en bikini que hicieron twerking para ellos y hasta un cura que les dio una hostia embebida en éxtasis. Y todos ovacionaron pese a que no tocaron ni cantaron una sola nota.

Lollapalooza Argentina sigue este sábado en el Hipódromo de San Isidro y tendrá como platos fuertes a SZA, Jungle, Miranda!, Phoenix, Sam Smith y mucho más.

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