"Extraño a mi hijo Simón, la familia y los amigos"

Lo dijo Camilo Soto, coach de Gigantes, que está en Doha para entrenar al seleccionado masculino catarí.

Martín Gamero

gamerom@lmneuquen.com.ar

La distancia, modos de vida desconocidos, una cultura diferente y el desafío profesional de hacer un buen papel con la selección masculina catarí conforman un cóctel muy fuerte para el entrenador de Gigantes del Sur, Camilo Soto, instalado desde hace 15 días en Doha, distante 15.000 kilómetros de su Picún Leufú natal.

Hasta allí llegó el coach del Dino, campeón del mundo el año pasado con la selección nacional sub-23 en Egipto, para cumplir con un contrato de dos años al frente del combinado de ese estado árabe.

“Fue una decisión muy difícil y es inevitable extrañar”, confesó. “Desafortunadamente, no pude venir con todos. Por ahora me acompaña mi hijo Jeremías, de 4 años, y Majo, mi señora. Ella se pudo pedir licencia en el trabajo para estar en estos primeros días. En Neuquén quedó mi hijo Simón, de 10 años, con su mamá. Lo extraño mucho y lo espero en julio”, contó ilusionado, mientras hace un repaso de cómo es su nueva vida. “Hay que tener mucha paciencia. Me siento un poco perdido todavía”, subrayó.

A pesar del poco tiempo que lleva en Qatar, destaca varias cuestiones sociales y religiosas que le llaman poderosamente la atención. “Son asombrosos algunos lugares, como el sector de los rascacielos. El contraste también. A pocos metros se encuentra el barrio donde vivo (en un apart hotel), que parece una villa, donde hay construcciones muy pobres y clandestinas” detalló el DT.

“Es una ciudad muy segura y tranquila. Los policías no llevan armas. No se toma alcohol y tampoco se puede comprar, salvo que tengas una visa de trabajo con un cupo limitado. La religión musulmana sorprende también, ya que son seis rezos al día y el mes que viene tienen 30 días de ayuno. Ni comer ni tomar nada. Algo a lo cual también tendré que adaptarme”, explicó Camilo.

La ciudad donde vive es casi seis veces la población de Neuquén. En Doha son 3.000.000 de personas, pero apenas 300.000 son cataríes, por ende predominan el inglés y el árabe como idiomas.

“Es un inglés, por suerte, muy básico. Sin demasiada pronunciación, práctico. Hay que limar algunos detalles, pero me acostumbraré”, destacó Soto.

Otro aspecto a tener en cuenta en esta ciudad ubicada en el golfo Pérsico son las altas temperaturas en este momento del año. “Todavía me cuesta adaptarme al clima. La mínima de estos últimos días estuvo en los 28 grados, llegando a los 38 o 39 de máxima”, afirmó el técnico de Gigantes.

En lo deportivo, Camilo tiene mucho trabajo, entre reuniones y asistencia a varios entrenamientos para ver jugadores. “Los sigo en las copas que están jugando (la de Qatar y la Emir Cup). Estoy armando la lista para el selectivo, pero es difícil porque hay poco para elegir. Hay días que me levanto a las 3 de la mañana, ya que me tiene un poco loco eso”, confesó.

A pesar de la distancia, el neuquino sigue ligado a Gigantes, equipo del que se hará cargo en septiembre. “También estoy armando el equipo para la próxima temporada. La tecnología ayuda mucho para estar conectados”, resumió.

“El 2 de septiembre estaría volviendo a Neuquén, cuando terminen los juegos asiáticos, que son el objetivo de este año”, concluyó.

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