Nicolás Figal es de los defensores más decentes de Boca por su rendimiento. Claro, esto se da en un contexto en el que el nivel individual y colectivo del plantel es bajísimo. Pese a ser el campeón del fútbol argentino, el Xeneize atraviesa un pésimo momento futbolístico, desde la producción y también en los resultados.
El marcador central es uno de los buenos futbolistas que padece la ausencia de una idea de juego y la falta de jerarquía de varios de sus compañeros. Por eso es de los pocos que intenta levantar a sus colegas o hacerlos reaccionar durante los partidos.
En el clásico ante San Lorenzo, Agustín Sández tiró una patada tremenda que no llegó a destino. Primero el árbitro Tello Figueroa lo expulsó y en la transmisión del partido se observó a Figal diciéndole a Luis Advíncula "Gusa es un verde", haciendo mención a lo infantil de la roja.
Segundos después, el juez cambió su fallo por considerar que no hubo contacto y solo le mostró amarilla a Sández, en lo que significó un error técnico porque el reglamento dice "dar o intentar dar".
En el entretiempo, Jorge Almirón decidió sacar a Sández con buen tino y en el complemento la cuestión se dio vuelta. Figal había sido amonestado por protestar en el primer tiempo, una amarilla evitable. En el segundo tiempo, Facundo Roncaglia falló en un rechazo y Figal se llevó puesto a Vombergar, cometiendo infracción clara y siendo expulsado con segunda amarilla por Tello Figueroa.
Te puede interesar...









