El clima en Neuquén

icon
12° Temp
41% Hum
LMNeuquen Gambito de Dama

Gambito de dama: la historia real detrás del éxito de Netflix

La popular serie de Netflix está basada en la historia del ajedrecista estadounidense, pero en versión femenina.

Hay muchos ingredientes para la confusión. Sobran las razones para pensar que Gambito de dama, la serie furor en Netflix, está basada en una historia real. Por un lado, pesa el apogeo del género de biopics, que llevó a los espectadores a creer que las historias reales son más cinematográficas que las ficciones que se pueda inventar un autor. Y la historia de Beth Harmon, una ajedrecista prodigio de los años 60, bien podría ser una vida real inmortalizada en la pantalla chica.

O quizás la confusión se sustente en la calidad de las actuaciones, esa que imprime una cuota de realismo en los conflictos cotidianos que se plasman en la serie, o en las tensiones detrás de una batalla de alfiles y de torres.

Te puede interesar...

Quizás, por el contrario, la historia parece real por la verosimilitud con la que se construyen los personajes, sin blancos ni negros, sino en escala de grises. Porque en Gambito de dama no hay héroes ni villanos, sino personas con un corazón más o menos noble, que se dejan atrapar por sus propios demonios internos.

Con estos indicios, muchos llegaron a creer que Beth Harmon realmente existió: que hubo una mujer joven y de inteligencia prodigiosa, que se ganó su lugar en medio de la supremacía soviética en plena guerra fría. Y lo cierto es que Gambito de dama es una historia real a medias porque, si bien la serie es pura ficción, el personaje principal está inspirado en un héroe real de ajedrez: el norteamericano Bobby Fischer.

bobby-fischer.jpg

Hay ciertos rasgos que los unen a los dos. Al igual que Beth, Bobby también creció en un hogar agrietado por el divorcio y la carencia. Bobby también tuvo un padre ausente, una infancia difícil y un tablero de madera que lo salvó del espanto. Para el personaje de carne y hueso, el ajedrez no llegó de la mano de un celador sino de su hermana, que le obsequió una caja de juegos de mesa sin darle demasiada importancia. Con una lucidez única y una avidez autodidacta, Bobby aprendió a jugar al ajedrez.

Al igual que Beth, Bobby también estaba obsesionado. Los alfiles y los caballos de madera ocupaban todos sus pensamientos. Su tiempo y su espacio se medían en cuadrados blancos y negros, en sacrificios de peones, en aperturas, en tácticas y estrategias. Toda su vida se reducía al ajedrez.

Y al igual que Beth Harmon, Bobby también logró derrocar la supremacía de los rusos en esa disciplina deportiva. En 1972, el Moscú de la serie fue, en realidad, Reikiavik, la capital de Islandia: el mismo frío de Gambito de dama pero en un territorio más neutral. Y el miedo que sintió Beth ante su rival, ese que no había podido vencer nunca, era el que sentía Fischer hacia Borís Spasski, un invulnerable ajedrecista soviético.

gambito-de-dama2.jpg
Anya Taylo-joy, la protagonista de Gambito de Dama.

Anya Taylo-joy, la protagonista de Gambito de Dama.

Tal como sucede con Beth en la serie de Netflix, la participación del estadounidense en el campeonato mundial provocó el interés de miles de personas que en su vida habían comprendido una sola jugada de un peón. Bobby era una verdadera sensación y, detrás de la partida, se enfrentaban dos formas muy disímiles de concebir el mundo, como si la guerra fría se librara, ese día, en un tablero blanco y negro de ajedrez.

Como el alcohol y las pastillas que complotaban contra su talento, como la soledad y la desesperanza que perseguían a la protagonista de la serie, también había demonios que acechaban la mente brillante de Fischer. Tras vencer a Spasski en Islandia, tras haber interrumpido una supremacía rusa de más de veinte años, Bobby no quiso jugar más al ajedrez. Algunos estiman que sentía pavor a ser derrotado, pero lo cierto es que impuso condiciones exageradas para defender su título mundial y finalmente fue destronado por otro soviético.

De posarse en la cima del mundo al olvido absoluto. Fischer ya no era parte de la vida pública y hacía apariciones escasas y cuestionables, con improperios antiamericanos, antisemitas y misóginos que eran repudiados por todos. Su estabilidad mental comenzó a ser cuestionada y Bobby se convirtió en un personaje oscuro, desterrado de su propio país, hasta su muerte en un pueblo de Islandia, el único país que lo recibió luego de ser detenido en un aeropuerto con pasaportes falsos.

En 1983, once años después de la proeza de Fischer, el escritor estadounidense Walter Tevis se inspiró en su historia, en su ascenso y en su ocaso, para escribir Gambito de dama, el libro en el que se basa la serie de Netflix. Fue ese autor el que se decidió por el cambio: retrató al ajedrecista en el cuerpo de una mujer, y ella logró una hazaña por partida doble, porque impuso su sello femenino y norteamericano en un universo que era de dominio masculino y soviético.

En sus improperios radiales, en esas raras entrevistas, Bobby había asegurado que las mujeres no tenían la inteligencia necesaria para ganar una partida de ajedrez. Pero Tevis y los productores de Netflix pensaban diferente, y concibieron como protagonista a una mujer fuerte, independiente y de mente prodigiosa. Una mujer que se impone en un mundo masculino sin necesidad de perder su propia impronta, su propia identidad. Una mujer vulnerable, solitaria, quizás triste, pero que logra derrotar a todos sus rivales a fuerza de constancia y pura voluntad.

Embed

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

5.531914893617% Me interesa
88.510638297872% Me gusta
2.1276595744681% Me da igual
0.85106382978723% Me aburre
2.9787234042553% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario