Elsa Bezerra
NEUQUÉN
Muchos hombres llegaron a esta tierra con la aspiración de volcar en ella todo su saber, conscientes del sacrificio que significaba ser representante del avance civilizador y los hombres de la hora inicial, los constructores del futuro que hoy gozamos; y uno de esos personajes fue el doctor Giulio Benetto Alfonso Pelagatti.
Este pionero neuquino nació en la comuna de Montecatini de Siena, provincia de Pisa, Italia, el 9 de diciembre de 1867. Se recibió de médico en la Facultad de Medicina de Florencia en 1896, y ese mismo año emigró a nuestro país. Casado con Zelmira Pieretti, del matrimonio nacieron cuatro hijos en tierras neuquinas: Julio, el mayor, en 1908; Iris, que falleció a los 16 años; Oreste y Libio.
El Departamento Nacional de Higiene lo destinó al Chaco santafesino, al Departamento Vera, para atender a la población calchaquí. A mediados de 1897 lo trasladaron a Hurlingham, provincia de Buenos Aires, más tarde a Santiago del Estero y desde 1899 a 1903 a Resistencia Chaco.
En 1904 lo enviaron como médico a Chos Malal, entonces capital del territorio, y allí ejerció su profesión y se desempeñó como miembro del Concejo Municipal.
Mientras residía en el norte neuquino tuvo contacto con comunidades indígenas de esa región y de ellos aprendió la bonanza de distintas especies vegetales para tratar diferentes enfermedades, por esa razón aplicaba la fitoterapia en el tratamiento de sus pacientes.
Se destacó por sus investigaciones en el campo médico, sobre todo por su teoría terapéutica en el campo de la cancerología, especialidad a la que dedicó gran parte de su vida profesional
Al realizarse el traslado de la sede administrativa a la nueva capital, viajó con la comitiva trayendo todo su bagaje a la Confluencia y fue uno de los funcionarios que asistió al acto oficial de la inauguración de la ciudad de Neuquén, el 12 de septiembre de 1904.
Fue el primer médico oficial y particular en asentarse en Neuquén, de acuerdo con la documentación oficial.
Este médico fue el que plantó el eucalipto ubicado en las calles Winter y Los Lagos en el barrio Belgrano dentro de los límites de la chacra 71 del plano oficial de la ciudad. Es un ejemplar del Eucaliptus camadulensis, un árbol histórico que integra el patrimonio natural de la ciudad.
Ese mismo año la comuna resolvió realizar un control sanitario en las casas de tolerancia (prostíbulos) destinando para esta tarea al Dr. Pelagatti. Se sancionó así una ordenanza que reglamentó el funcionamiento de dichas casas y su ubicación física y se estableció la zona del Bajo para su instalación, al sur de las calles Perito Moreno y Alcorta.
En 1908, durante la presidencia en el Concejo Municipal de Abel Cháneton, se produjo en la ciudad una epidemia de escarlatina, que originó gran conmoción.
Pelagatti, en un informe dio cuenta de la propagación de la enfermedad y sus causas, aglomeración exagerada de inquilinos de las propiedades, presencia de basurales en los baldíos, convivencia de personas con animales, etc.
Propuso un plan de profilaxis para detener la epidemia, desinfección de casas afectadas, quema de basura y montes de los baldíos, quema de los ranchos abandonados, compra de una estufa de desinfección, solicitud al Departamento de Higiene de Nación de vacunas, remedios, una estufa o pulverizador de desinfección y frascos de suero antidiftérico.
En 1909, en el sector que hoy ocupa la calle Buenos Aires y Ministro González, realizó una construcción y allí se abrió una enfermería que fue atendida por Pelagatti.
Integró además el Concejo Municipal de la ciudad durante la Presidencia de Miguel Mango como presidente suplente.
El doctor Pelagatti no sólo atendía pacientes en Neuquén, también lo hacía en Villa Lucinda (hoy Cipolletti): se trasladaba primero a caballo cruzando el puente ferroviario, luego por medio de un sulky cruzando en la balsa sobre el río Neuquén.
Pionero de la medicina en esta ciudad, en su sulky recorría los caminos que lo llevaban a calmar el dolor de sus pacientes, muchas veces los médanos no dejaban avanzar a su carruaje pero él continuaba a pie hasta el hogar de los pobladores que requerían sus servicios.
Vivía con su familia cerca del río Limay, en una casa construida en la esquina formada por las actuales calles Los Lagos y Winter en las inmediaciones de la calle Linares al 1900.
RESIDENCIA
Entre la Patagonia y su último lugar, Buenos Aires
En 1916 Pelagatti renunció a su cargo como médico municipal y oficial y abandonó la ciudad. Primero se trasladó a Zapala y luego a Las Lajas para asentarse definitivamente en Dolavon, un pueblito de la provincia de Chubut donde continúo ejerciendo su profesión. Allí cumplió sus bodas de oro con la medicina y recibió grandes agasajos, de esa población.
En 1947 dejó la Patagonia y se trasladó a Buenos Aires, al barrio Villa Devoto, donde falleció el 5 de mayo de 1951 a los 83 años. Sus restos descansan en el cementerio de La Chacarita.
Cuando todo el pueblo reclamó que se quedara
NEUQUÉN
Según el copiador del Concejo Municipal, el 16 de mayo de 1912 se hizo cargo de la asistencia pública el doctor Ventura Robledo, diplomado en la República Argentina.
Una ley del gobierno nacional autorizaba a los médicos extranjeros (Pelagatti era italiano, se había naturalizado argentino, pero no había revalidado su título) a la práctica de su profesión sin reválida hasta que en la zona de influencia llegara un galeno argentino. Ante esta normativa, Pelagatti tuvo que renunciar a su cargo, lo que generó un fuerte impacto social en el pequeño caserío de aquel entonces.
Apoyo
Pero el pueblo hizo sentir su clamor al unísono con las autoridades municipales. Se cursaron telegramas con centenares de firmas y adhesión del vecindario, y una movilización popular impidió que se aplicara la medida, obteniendo al final la revocación de la norma limitatoria.
En reconocimiento y celebración del triunfo, el doctor Pelagatti fue homenajeado por la población en un agasajo llevado a cabo en el Hotel Nacional. En el acto se le entregó un pergamino con firmas de los habitantes de la ciudad en apoyo a su trayectoria y como gratitud a sus servicios. La ceremonia tuvo como disertantes a don Emilio Guiñazú y a don Samuel Edelman.
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