Córdoba
Al igual que lo sucedido en una vidriera de Meroli, donde uno de sus smart TV fue hackeado por personas externas al local para proyectar contenido pornográfico en video, la cadena de electrodomésticos Cetrogar también fue víctima de ese tipo de ataques. Las imágenes proyectadas se difundieron por Whatsapp y no tardaron en viralizarse. Desde Meroli aclararon la situación mediante un post de Facebook e hicieron la denuncia ante las autoridades.
Desde Cetrogar todavía no se expresaron públicamente, aunque es altamente probable que tomen la misma determinación que sus colegas de la capital cordobesa. De acuerdo con lo informado por un empleado del local de la cadena, efectivos de la policía de Delitos Informáticos les hicieron una demostración de cómo había sucedido el hecho. Entonces, la pregunta que ahora aqueja a todos los comerciantes con este tipo de TV expuestas al público es simple: ¿es fácil hackear un smart TV?
Por lo pronto, los smart TV, o sea los televisores inteligentes, no son tan inteligentes como su nombre lo indica. De ahí que los expertos en seguridad informática repiten, desde que estos TV aparecieron en el mercado, que el software que traen está lejos de ser invulnerable. Más aún: son tan elementales que deberían recordarnos que internet, que los tiene como una de las primeras “cosas” conectadas directamente a una red de datos en la que se espera vincular a unos 40.000 millones de otros objetos “inteligentes” para 2020, es por el momento un colador por el que pasan sin problemas, incluso los hackers menos experimentados.
Como si se hubieran retrocedido en el tiempo, los smart TV tienen vulnerabilidades tan básicas y antiguas que ya había dejado de prestársele atención. Ni siquiera pasa por transmitir un video porno en la vidriera de un negocio, algo está a mitad de camino entre la picardía y el vandalismo informático. Alguien también podría acceder al micrófono del TV, a la cámara (si tienen) o directamente a los datos de uso, bastante más fácil de lo que se piensa.
Estos casos de las cadenas de electrodomésticos despertaron infinidad de comentarios, incluso algunos pretendidamente agudos en tono de crítica que apuntaban que “seguramente dejaron abierto el codificado”, en referencia a los canales para adultos que se transmiten por TV convencional. De más está decir que no hace falta ser abonado a nada para acceder a pornografía en internet. Así que si hay alguna responsabilidad de la empresa, no es precisamente esa.
También suena difícil que haya sido una app que convierte cualquier smartphone en un control remoto, ya que sólo podrían haber cambiado de canal.
La explicación hay que buscarla en la sencillez más absoluta: alguien emitió contenido desde un smartphone, una tablet o una laptop externa a la firma y lo enganchó en un smart TV encendido en la vidriera.
Comunicado
La casa Meroli lo denunció
“Estimados Clientes y Amigos: en las últimas horas ha circulado un video filmado en una de nuestras sucursales donde en los televisores exhibidos en vidriera se ve un video con contenido pornográfico que nos obliga a hacer la siguiente aclaración. Se trata de un hecho deplorable realizado por personas ajenas a la empresa desde afuera del local con un smartphone, con el cual se puede manejar un TV smart a distancia. Lo mismo le ha pasado a otras cadenas de electrodomésticos. Estamos evaluando tomar las medidas pertinentes una vez que identifiquemos al operador del dispositivo utilizado”.
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