Hay menos "cuevas" de bebidas, pero los pibes toman mucho

Los vecinalistas afirman que en varios espacios públicos corre el alcohol hasta altas horas de la noche.

Neuquén
La venta clandestina de alcohol volvió a ser noticia, luego de que se detectaran este fin de semana seis locales que estaban evadiendo las normas vigentes y comercializando alcohol fuera del horario permitido.

Desde que comenzaron los controles a la madrugada para terminar con las famosas "cuevas", estas se redujeron a la mitad. Sin embargo, en los barrios aledaños el consumo en los espacios públicos es una postal reiterada que incluye, sobre todo, a los más jóvenes.

"Hay controles, pero tenemos los problemas típicos que tienen muchos sectores de la ciudad en las plazas. Por ejemplo, la que está detrás del paredón de Carrefour, ahí se juntan y no es porque haya casas que vendan alcohol clandestino, es porque se juntan ahí igual", dijo Verónica Aranda, presidenta de la comisión vecinal de Unión de Mayo, uno de los barrios donde este fin de semana se clausuró un local.

La vecinalista contó que en su barrio este problema no sólo se vive de noche, sino también los domingos durante el día cuando funciona la feria de la plaza de Boca: "Ahí se vende en forma indiscriminada y hay mucho consumo de alcohol", expresó Aranda.

Desde el barrio Islas Malvinas, el presidente de la vecinal opinó en la misma sintonía. Consideró que ya no se ven cuevas de venta de alcohol, aunque eso no implica que no se consuma.

Conseguir como sea
Juan Leguizamón, de Cuenca XV, también observó lo mismo que sus colegas: "Ya no se ve tanta venta clandestina de alcohol. El Municipio anda controlando pero cuando quieren conseguir se suben a un auto, buscan y encuentran. Obviamente se ve en las plazas porque se ingenian para comprar, pero hoy tenemos un barrio mucho más tranquilo que el que teníamos hace un año atrás", comentó el presidente de la vecinal.

En el barrio Belgrano se da una situación distinta, sobre todo en toma La Familia. Allí ingresar es más complicado y los vecinos observan cómo durante la noche salen y entran al barrio con botellas.

"Evidentemente es muy difícil entrar ahí para hacer los controles, y tenemos un problema. Después en el resto del barrio se redujo y casi no tenemos locales que vendan en forma clandestina", dijo Roberto Pozo, presidente de la sociedad vecinal.

Señaló que en este punto de la ciudad el consumo de alcohol en los espacios públicos es moneda corriente y en estas épocas de verano, dentro del balneario Municipal, es hasta altas horas.

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