Hermanos: el orden de los factores altera el producto

Un estudio confirma que los mayores son más inteligentes.

Leipzig
El viejo y conocido axioma matemático que reza "el orden de los factores no altera el producto" no es aplicable a la decencia.

Sucede que, según confirmó un reciente estudio de la Universidad de Leipzig, en Alemania, que aparece publicado en la revista PNAS, los primogénitos son más inteligentes que sus hermanos.
El estudio llega para consolidar un trabajo pionero publicado en Science en 1973, realizado entre jóvenes holandeses.

Para este nueva investigación, un grupo de psicoanalistas analizó tres importantes bases de datos de tres países (Alemania, Reino Unido y EE.UU.) en las que se pudieran controlar variables como el tamaño de la familia, la edad, el origen y estatus socioeconómico.

Al analizarlas, no sólo confirmaron la primera hipótesis respecto de la inteligencia, sino que además hallaron una correlación: las personas mostraron 1,5 puntos más de cociente intelectual, a medida que se escalaban posiciones hasta llegar al primogénito.

Aún falta determinar por qué se produce esta diferencia: si existe un determinante biológico o si se debe a variables ambientales, como la crianza, por ejemplo.

"Un hermano mayor funciona como tutor de sus hermanos menores, explicándoles cómo funciona el mundo", manifiesta en sus conclusiones la doctora Julia Rohrer, ensayando una posible respuesta a este interrogante.

"Enseñarles a otros es muy demandante a nivel cognitivo porque obliga a los chicos a repasar su propio conocimiento, estructurarlo y encontrar una buena forma de explicarlo. Todo esto le da un 'empujón' a la inteligencia de los primogénitos", resalta.

De todas formas, los científicos advirtieron que, aunque en términos estadísticos la diferencia es notable, a efectos prácticos no es relevante. Es decir, nadie notará la diferencia a menos que se someta a los hermanos a un exhaustivo test de inteligencia.

Excepción
Pero si el orden de nacimiento impacta en los niveles de intelecto, donde no tiene incidencia es en la personalidad.

Desde la psicología se consideró durante mucho tiempo que el rol que cumple cada hermano dentro de la familia termina moldeando su personalidad de acuerdo con cinco grandes dimensiones: extraversión, apertura al cambio, responsabilidad, cordialidad e inestabilidad emocional.

Así se presumía que los mayores tendían a ser más responsables, dominantes, ansiosos, iracundos; mientras que los menores, más sociables, vulnerables e impulsivos.
Sin embargo, los investigadores acaban de desterrar esa idea.

"Varios psicólogos sugieren que la posición entre hermanos podría ser un importante determinante ambiental o de contexto, pero nuestros resultados sugieren que influye menos de lo que se pensaba", expresó el líder del estudio, el psicólogo Stefan Schmukle.

50% es la proporción de genes que se comparten tanto entre hermanos como gemelos dicigóticos.
Mascotas
Un miembro más de la familia

De acuerdo con un equipo de especialistas en Psicología y Psiquiatría de la Universidad de Cambridge, los niños que se enfrentan a adversidades, como enfermedades o la separación de sus padres, son más propensos a buscar apoyo en sus mascotas que en sus propios hermanos. Esto se debe a que "pueden sentir que sus mascotas no los están juzgando", según afirmó Matt Cassel, investigador de postgrado.

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