El hecho sucedió la madrugada del domingo en la casa donde vivía la chica junto con su familia, ubicada en la zona conocida como El Diquecito, en la localidad cordobesa de La Calera.

Magalí Ariana Pérez, de 20 años, y Carlos Eduardo Monje, de 35, habían comenzado una relación poco tiempo atrás mientras ambos trabajaban en la Comisaría 39 de la capital de la provincia. En medio de una discusión, el hombre asesinó a tiros a Magalí y a su madre, Nancy Beatriz Pérez (54), mientras intentaba ayudar a su hija. Luego, apuntó en la cabeza al tío de la chica, Carlos Pérez, pero el hombre logró esconderse en su habitación. Desde ahí escuchó un último disparo, con el que Monje se suicidó.

En el lugar había dos menores, un nene de 9 años, hermano de la policía asesinada, y una nena de 4, hija de la joven, que vieron todo lo que pasó. Tras la masacre, Pérez llevó a los chicos a la casa de un vecino y llamó a la Policía. “Ella lo quería mucho. Pero él la quería para él nomás. Lo conoció en la Policía y luego decidieron convivir, estuvieron dos semanas”, contó la tía de Magalí, Rocío Juárez. “Ella ya había cortado. Se volvió a su casa. Él varias veces se quedó afuera haciéndole guardia en la puerta”, continuó Juárez, quien agregó que desde la Policía le habían quitado el arma reglamentaria a Monje porque tenía “problemas psicológicos” y “tendencia al suicidio”, pero que después se la devolvieron.

“Ella estaba embarazada, no quería seguir con la relación porque veía que era enfermiza. Primero la mató a mi cuñada (Nancy Beatriz Pérez), quien se puso delante de ella, le dio tres tiros. Después a Magalí, no sé cuántos tiros le dio. A Magalí y a Nancy las acribilló. Y después se pegó un tiro”, concluyó.

Monje ya tenía al menos una denuncia por violencia familiar, aunque no habría sido efectuada por la joven asesinada. El caso pasará a manos de la fiscal Betina Croppi.

“Ella estaba embarazada y no quería seguir con la relación porque veía que era enfermiza. Luego de dos semanas, dejaron de convivir”. Rocío Juárez. Tía de Magalí, una de las víctimas

Una oficial que vendía drogas

Un guardia del Servicio Penitenciario y una oficial de la Policía Bonaerense fueron aprehendidos en las últimas horas en La Plata, Buenos Aires, acusados de comercializar drogas, luego de ser sorprendidos en un auto en el que llevaban 323 gramos de cocaína y 13.380 pesos.

El procedimiento se inició el domingo cuando efectivos policiales advirtieron un “pasamanos” desde un auto marca Chevrolet Sonik. Luego los detectives de la Dirección de Drogas Ilícitas siguieron al vehículo e interceptaron a un sujeto cuando se bajó del rodado. Al hombre, de 34 años, le incautaron un envoltorio con cocaína. Inmediatamente los efectivos quisieron revisar el auto, pero el sospechoso lo cerró y le pasó las llaves a una mujer, quien las arrojó a un terreno baldío. En presencia de un testigo hábil, los policías lograron abrir el rodado y en su interior hallaron varias “bochitas” de cocaína y 13.800 pesos. Por eso, la policía y el guardiacárcel quedaron detenidos.

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