"Hoy es imposible volver a hacer cha cha cha"

Alfredo Casero, sin filtro. El actor llegará mañana a Casino Magic -desde las 22- junto a Fabio Alberti, con un show que promete despertar carcajadas.

Alfredo Casero, junto con Fabio Alberti, desembarcará mañana al Casino Magic, con el objetivo de despertar carcajadas en el público valletano, al mejor estilo Cha cha cha. La función tendrá lugar a las 22.

En diálogo con LM Neuquén, el intérprete, que durante los últimos meses ha protagonizado diferentes polémicas por sus dichos sobre cuestiones políticas, brindó un adelanto de su espectáculo y, además, reveló que hace más de tres décadas pisó Neuquén con el objetivo de conseguir trabajo.

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Las entradas para el show van de los 600 a los 700 pesos y pueden adquirirse en el Casino Magic, en Tarjeta Actual o bien a través del portal Vía Ticket.

No me importan las críticas que se generaron en el último tiempo, tengo a más de la mitad de la gente que me quiere”.

¿Qué podés adelantar del espectáculo?

No soy de adelantar nada, porque es como enseñar karate por radio, además, cada uno encuentra lo que quiere cuando hacemos un show. Sobre todo ahora que voy con Fabio, que el show puede irse por cualquier lado. Es un poco lo que hacíamos en Cha cha cha, preorganizar lo que después parece un caos, pese a que durante mucho tiempo la gente creyó que todo lo que hacíamos era improvisado, cuando en realidad había todo un trabajo previo, aunque debía hacerse en un tiempo específico. En el caso del teatro podemos hacer lo que realmente queremos, entonces decidimos volcar lo que la gente nos pide, en parte. Después hacemos lo que queremos, porque de alguna manera tenemos que dar cosas nuevas. Por eso, ningún show es igual a otro.

¿Cómo se gestó este reencuentro en los escenarios con Fabio Alberti?

Con Alberti siempre hacemos cosas juntos, solo que en ámbitos muy chiquitos, y lo hacemos cuando se nos antoja. Esto es histórico para mucha gente que amaba Cha cha cha y lo vio en las dos épocas. Una cuando salió y era mágico y la otra, que fue la repetición, que también fue mágico, y ahora que se robaron todo el material, porque desapareció el material del programa.

¿Cómo fue recibida la obra en los lugares donde ya se presentó?

La gente se ríe mucho y vienen muchos. Hay algunos momentos que son de oro, como en todos lados y con todo lo que hacés, así como también de plata, de platino, de bronce o plomo. Como dos buenos egoístas arriba del escenario, nuestro momento de oro es cuando la gente se está riendo a reventar, y yo soy feliz con eso.

¿Qué tanto han afectado al show las diferentes polémicas que has protagonizado?

Es imposible que no lo afecten. En todo este tiempo no he recibido un centavo de nadie para decir lo que he dicho. Jamás he sido inducido. Muchas de las cosas que digo las empezaron a decir los políticos. Sin embargo, siempre queda ese odio y ese resentimiento del Boca-River de este puto país. Pero no me importa, tengo a más de la mitad de la gente que me quiere (risas).

¿Cómo ves a la televisión actual?

No veo televisión. Creo que es solamente para pagarle a Iúdica, a Tinelli, ahora, las series o las producciones tienen un gran esfuerzo para poder mantenerse en un negocio que está ahogado. Por ejemplo, tenés un canal que te pone una novela turca y otro que produce una novela de época. El hecho de poner una novela turca en la televisión les está haciendo daño a todos los argentinos, pero como ese canal es netamente kirchnerista, o tiene una cierta tendencia, le importa tres carajos que hagan mierda a los actores, a los artistas, al guionista. Y como a la gente, al igual que a los perros, le dan polenta y cuatro trocitos de Bobby, en donde ve cinco trocitos de Bobby, va ahí.

¿No es creés un buen momento para regresar a hacer Cha cha cha?

Es imposible hacer lo mío en la televisión. Se dio una sola vez en la vida.

A Neuquén a buscar trabajo

Casero reveló que en la década de los 80 llegó a Neuquén con el objetivo de conseguir trabajo. “En el año 83, cuando tenía 22 años, fui a buscar trabajo a Neuquén y terminé durmiendo en una carpa, en invierno y cagado de frío, con un señor que era afilador. Él tenía una casilla rodante y un Falcon, pero cuando terminaba su trabajo se iba y yo me quedaba cagado de frío adentro de la carpa. Tenía que hablar con un montón de gente, pero nadie me dio bola”, relató.

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