Increíble, memorable, mágico. La NBA presenció un milagro, aunque tratándose de Damian Lillard y los triples ya no lo es tanto. El base dio el triunfo a los Blazers consumando una remontada asombrosa con dos triples bestiales en los últimos ocho segundos.
Portland perdía por cinco puntos ante los Bulls a falta de ese tiempo. Lillard anotó un triple desde ocho metros, después su compañero Gary Trent Jr. provocó un salto entre dos y la pelota suelta le cayó de nuevo al base, que sobre la chicharra anotó un nuevo triple para sentenciar (122-123). Acabó con 44 puntos, cinco rebotes y nueve asistencias. Un animal.
Ante las importantes ausencias de Jusuf Nurkic y CJ McCollum, Lillard estuvo bien secundado por Enes Kanter, que acabó con 22 puntos y 11 rebotes, y Trent, que hizo 18 tantos.
Por los Bulls, Lauri Markkanen fue el mejor con 31 puntos. Zach LaVine aportó 26 y Coby White, 20. Sin embargo, nadie pudo frenar el éxtasis triplista de Lillard y los Blazers terminaron remontando.
Lo cierto es que la NBA asistió a uno de esos momentos inolvidables, que solo la Liga más poderosa del mundo puede regalar.
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