Independiente, al borde de perder la categoría

Cayó 4 a 0 con Ferro, en casa, y depende de un milagro para zafar.

Sofía Ibáñez

ibanezs@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Era el partido en el que el temperamento de Independiente tenía que aparecer y terminó con un desenlace impensado que lo deja al borde del descenso. El Rojo fue goleado en La Chacra 4 a 0 frente a Ferro de General Pico, un rival directo en la pelea por mantener la categoría. La frase “sin margen” es literal para el equipo de Luis Murúa: deberá ganar los cinco partidos que le quedan y esperar el milagro. El conjunto de esta capital habrá lamentado aún más la catastrófica derrota a la noche, por el empate de Roca, otro adversario en la lucha por la permanencia, 1 a 1 ante Madryn en el Maiolino.

El remate de Sebastián Jeldres exigiendo a Kevin Humeler apenas inició el partido, pintaba para un desarrollo distinto.

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Independiente no se encontró consigo mismo, fue impreciso, las líneas se desconectaron, la pelota no le llegaba al conductor Lalo Porra y Jeldres estaba demasiado sólo peleando con la defensa pampeana.

Ferro hizo su partido, el empate era negocio y no arriesgó. Buscó el arco de Emanuel Pontet y se encontró con la seguridad del 1 del Rojo.

Pasaron los minutos y el escaso público perdía la paciencia. El plantel se fue a vestuarios en el entretiempo escuchando un canto generalizado: “Ponga huevo, huevo, Independiente, que esta tarde tenemos que ganar”.

En el segundo tiempo, Murúa arriesgó sumando dos delanteros, Álvaro Klusener y Hugo Hernández. Pero prácticamente no les llegó la pelota y a los 10 minutos empezó la pesadilla.

En dos minutos, Emanuel Hermida terminó con la esperanza local con dos goles al hilo. Fue un golpe de nocaut y el Rojo no volvió a levantarse. Para colmo, el recién ingresado Federico Vasilchik se aprovechó de la falta de reacción de Independiente y a los 18 y 22 minutos puso el marcador 0 a 4. Tremendo.

Fue cuando comenzaron a caer algunas piedras dirigidas al banco de suplentes, donde se encontraba el cuerpo técnico. El árbitro Bruno Bocca le quitó trascendencia y continuó el juego, hasta que mermaron. Desde el banco local hubo un silencio atroz, hasta que Murúa llamó a Brian Toro para ingresar. “Falta para terminar el torneo, falta un montón todavía”, fue la arenga del entrenador para sus dirigidos.

El resto del tiempo reglamentario estuvo de más, el partido estaba liquidado desde hacía rato.

Libre: en la cuarta fecha de la zona 1 de la reválida, Independiente tendrá descanso.

López Quintero dijo que el Rojo peleará hasta el final.

“Era el partido que teníamos que ganar para trepar”

Independiente no encuentra respuestas, no levanta y las chances de mantener la categoría se van esfumando. Ayer, tras la goleada en contra ante Ferro de General Pico, dejaron pasar una gran oportunidad ante su gente.

“Mucha bronca, era el partido que teníamos que ganar para empezar a trepar un poco. Pero bueno, se dio así y hay que seguir peleándola hasta el final”, expresó Carlos López Quintero, quien volvió a la titularidad después de cumplir con la fecha de suspensión.

“El primer tiempo fue parejo, no generamos ninguna situación ninguno de los dos equipos y fue un poco trabado en el medio. En el segundo tiempo, después de una distracción vino el gol de ellos y después nos liquidaron apenas sacaron. En esas situaciones es cuando más tranquilo hay que estar para salir”, manifestó el defensor, intentando ser lo más optimista posible, en un contexto desalentador.

Independiente no tiene margen y tiene que ganar todo lo que le queda, además de esperar otros resultados que lo beneficien. “Nosotros antes de arrancar esta fase teníamos que ganar mínimo cinco partidos para zafar, la verdad que estamos en un momento difícil, pero con fe y con trabajo se pueden ganar estos cinco partidos”, cerró.

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