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La Mañana rugby

Inglaterra, decime qué se siente

Hazaña puma. Barrieron a Irlanda, están por segunda vez en la historia en las semis de un mundial (ante Australia) y sueñan con copar Londres.
Cardiff, Gales
"Se siente increíble". Así definió el capitán de Los Pumas, Agustín Creevy, el momento que están viviendo en el Mundial de Inglaterra. Un suelo hostil, al que llegan miles de argentinos en cada partido para apoyar a un equipo que está haciendo historia. Un plantel que con un rugby diferente, pero siempre acompañado de una cuota de coraje que no se resigna, metió a Argentina en semifinales por segunda vez. Y sueña.

Irlanda, bicampeón reinante del Seis Naciones, vio una de las mejores versiones de Los Pumas en toda su historia. Y sucumbió (43-20) en el estadio Millennium de Cardiff, en Gales, frente a un equipo que buscará mejorar el tercer puesto de Francia 2007 el próximo domingo, frente a Australia, en Londres.
"Está en nuestro ADN. Jugamos con el corazón y lo expresamos antes, durante y después de los partidos. Fue muy emotivo todo. En el himno, se vio la emoción que sentimos, que después se traslada a la cancha".Daniel Hourcade . El DT se emocionó al dedicarle el triunfo a su madre.

En la jornada de las elecciones presidenciales, Los Pumas buscarán revancha por aquella semifinal de 2007 que perdieron ante Sudáfrica por 37-13. La otra semi la disputarán el sábado Nueva Zelanda y Sudáfrica, por lo que la definición tendrá a cuatro equipos del hemisferio sur, precisamente los que compiten desde 2012 en el nuevo Rugby Championship, con la inclusión del conjunto argentino.
El historial general entre argentinos y australianos arroja un saldo favorable a los australianos con 18 victorias, cinco derrotas y un empate en 24 partidos. Este año se enfrentaron en una ocasión: en Mendoza por el Championship y la victoria también correspondió a Australia (34-9), que después logró el título por primera vez en la historia.

Desde el arranque

En el mítico Millennium de Cardiff, con mayoría de hinchas irlandeses, el seleccionado argentino demostró una vez más su capacidad ofensiva para marcar cuatro tries y una gran solvencia en el tackle, que fue una de las principales facetas para detener a los europeos cuando se lanzaban al ataque.

Argentina construyó su triunfo a base de una contundencia ofensiva propia de una potencia. La victoria amplia se asemejó al triunfo ante Irlanda en Francia 2007, por 30-15. Si hace ocho años en Lens brillaron Juan Martín Hernández y Felipe Contepomi, en el ruidoso Millennium lo hicieron Nicolás Sánchez (acertadísimo con el pie y máximo anotador del torneo con 74 puntos) y Juan Imhoff.
La evolución de la que el mundo viene hablando sobre Argentina desde que juega el Rugby Championship se vio en el comienzo del juego. Decidida a anotar y sin especular, anotó dos tries (Matías Moroni e Imhoff) en 10 minutos y se puso al frente 14-0.

Pese al inicio demoledor, un partido de cuartos de final de un Mundial no iba a resultar tan fácil. Primero, Argentina debió aguantar con un jugador menos en la cancha por la amonestación a Ramiro Herrera, tras un tackle ilegal. Y pasó zozobra ya en la segunda mitad, cuando Irlanda se recuperó con dos conquistas de Luke Fitzgerald y Jordi Murphy y se acercó a tres puntos (23-20).

Pero con la potencia de sus backs, Argentina terminó sellando el pase entre los cuatro mejores del torneo. En su primera visita a las 22 yardas irlandesas en toda la segunda mitad, Joaquín Tuculet apoyó el try que definió el encuentro. Y a ocho minutos del final, Imhoff volvió a apoyar luego de otra carrera fulgurante, una muestra más del rugby de ataque que distinguió al equipo en la fase de grupos.

En un estadio colmado por irlandeses, en el final las camisetas celestes y blancas fueron las únicas de pie, saltando y cantando con un grupo de jugadores emocionados hasta las lágrimas por una victoria que alimenta la ilusión de escribir la página más gloriosa del rugby nacional.

Sin misterios: trabajo y planificación

Por Camilo Ciruzzi
Redactor de Policiales y entrenador de rugby

No fue suerte el resultado del partido entre los Pumas e Irlanda, que por segunda vez en su historia deposita a los argentinos en una instancia semifinal de una copa del mundo. Luego de aquel tercer puesto de Francia, el rugby argentino pensó a largo plazo, se ordenó y planificó. La juventud del plantel que el próximo domingo enfrentará a Australia (la pasó muy mal con Escocia) es una prueba irrefutable del trabajo hecho en los centros de alto rendimiento. Los chicos que en un principio fueron nutriendo al plantel de Los Pampas XV desembarcaron de golpe en la selección mayor de la mano del tucumano Daniel Hourcade, la gran apuesta de la dirigencia del rugby nacional.

El Huevo cambió la cabeza de Los Pumas y los sumergió en un sistema de juego de mentalidad agresiva con la pelota sin resignar la histórica garra, el sempiterno refugio albiceleste de la derrota digna. Los rucks que deben resolverse en tres segundos y el intensivo trabajo de destrezas básicas son un ejemplo del vértigo que impuso el tucumano a sus jóvenes y a algunos históricos que lo entendieron. Así, con este trabajo que ya lleva 8 años, los resultados comienzan a llegar y no por golpes de suerte, sino a base de seriedad y planificación, algo raro en la Argentina de estos tiempos.

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