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La Mañana

La “bestia” y el “mesías”

El director de “El día de la bestia”, “Un crimen ferpecto” y “Las brujas de Zugarramurdi”, Alex de la Iglesia, llegó a la Argentina para rodar un documental sobre la vida de Messi. Una cinta que rompe con sus modos de filmar y que le mostrará al mundo cómo surgió Lionel, el jugador.

Rosario > "¿Has visto alguna vez llorar a Lionel?", pregunta, por altavoz, el famoso director Alex de la Iglesia. Está sentado detrás de dos monitores de 24 pulgadas y una laptop por la que corre un viejo video de egresados. Las personas a quienes les hace la consulta no pueden verlo porque están sentados en una mesa alejada. En el medio hay extras que llevan su rol a la perfección, hombres que filman, asistentes, técnicos, productores y más extras. Todos llevan a cabo su tarea pero escuchan las acotaciones del realizador. Y cuando De la Iglesia pregunta, reina el silencio. Por algo lo apodaron “la Bestia”. No se impone con su tono de voz, pero sí con su manera de decir y de hacer.
Lionel Messi nació el 24 de junio de 1987. De la Iglesia, el 4 de diciembre de 1965. Al primero lo conocen mundialmente, no sólo los fanáticos de fútbol, por su maravilloso juego. El segundo tiene mucha fama entre los cinéfilos. Pero al “mesías” y a la “bestia” los une algo: la vida de Messi, contada en un documental por el gran cineasta español.
La productora española Mediapro le encargó a De la Iglesia hacer un documental sobre la vida de Lio, el “mesías”, “la Pulga”, un “leproso” que jugó en las inferiores de Newell´s y que deslumbra al mundo con el Barcelona. “Soy una persona alejada del fútbol. No soy fanático pero sí soy cineasta. Y en este momento soy como vosotros: una persona que quiere conocer a Messi”, explicó el director oriundo de Bilbao para contar por qué decidió llevar a cabo este documental.
No trascendió cuál es el presupuesto que maneja, pero con más de cien personas el rodaje empezó en Buenos Aires, siguió en Rosario y continuará en Barcelona. El objetivo es mostrar a Messi a través de las personas que lo conocieron.
La parte argentina se realizó con Promofilm, la subdivisión de Mediapro en el país, con la supervisión de los dos países y técnicos de aquí y de allá. Fueron tres semanas intensas con un cronograma ajustado y una planilla de filmación que cambiaba sobre la marcha.
“Vamos a entrevistar a sus maestros, personas de la infancia, sus amigos, y hasta a periodistas que pueden opinar sobre lo que significa el jugador pero también a gente del fútbol como Juan Pablo Varsky o Alejandro Sabella y a sus compañeros del Barcelona. Todos ellos armarán un fresco, una pintura de lo que es Messi”, contó el cineasta.
Si bien el guión es de Jorge Valdano, campeón del mundo en México '86 y ligado siempre a la escritura, De la Iglesia se tomó el atrevimiento de cambiar algunas escenas por la información que iba recibiendo en las entrevistas.

Los amigos
El primer escenario fue la confitería Ideal, en pleno centro porteño. Allí se reunieron en una mesa periodistas, jugadores de fútbol y maestros de su infancia pero también sus amigos. Y ellos fueron la clave en el proceso del documental. Cintia Arellano, Diego Vallejos y Walter Barrera se juntaron a cenar, tras años en los que apenas se cruzaron, con cámaras y extras alrededor, además de un director español que sabía lo que quería. Fueron adolescentes y fueron amigos. Recordar el bar de la esquina y aquellas conversaciones que cualquiera vivió en los años de juventud, no es difícil. En una escena, entre copas, empezó a aparecer algo de aquella chispa y de los tiempos en los que Messi no tenía cuatro balones de oro y pateaba botellas porque no podía comprar una pelota.
“Le costó mucho irse a España”, cuenta Cintia, en una de las escenas, antes de que De la Iglesia pregunte si lo vieron llorar. “Él ya se inyectaba en la pierna como si fuera todo un experto. Seguía al pie de la letra el tratamiento y no le daban impresión las agujas. Se lo bancaba”, acota Diego sobre el tratamiento al que debió someterse para crecer.
“Esperamos un año, con su mamá, que lo eligieran. También fueron sus hermanos, Matías y Rodrigo, pero ellos se volvieron y él se quedó con su papá”, explicó Cintia. "¡Es buenísimo esto!", les susurra Alex a quienes lo rodean mientras escucha.
Este fue el mecanismo que el director usó para filmar en Buenos Aires y Rosario antes de volverse a España para entrevistar al entorno actual de Messi. Así encontró nuevas escenas que lo llevaron a filmar en Rosario en el cementerio El Salvador. “Sus mejores amigos nos contaron cosas preciosas y nos han hecho rodar secuencias que no teníamos pensadas, como una en el cementerio, que es de las más bonitas de la película. Lionel va con sus amigos al cementerio a visitar a su abuela y un poco casi que se juega la vida, porque siendo pequeño como era hace un largo viaje para llegar a la tumba. Ahí descubrimos lo importante que es la figura de su abuela y por qué siempre le dedica sus goles”, señaló el director.
Su abuela fue quien lo hizo debutar en el Club Abanderado Grandoli y aceptó que “la Pulga”, su nieto, comenzara a jugar con un short y una remera atados con un piolín (ver recuadro) para que no se le cayeran. Ese día, sus piernas gambetearon al ritmo que lo hacen hoy y deslumbraron a toda la tribuna. Ya se vislumbraba lo que venía y no había trucos. De la Iglesia lo sabe. Mediapro también. Lo que vinieron a buscar al país fue el surgimiento del mito. Y por eso se animó a encarar un documental que está alejado de su mundo.
"Cuéntame: ¿cómo es eso de ver a un chavalín ya convertido en otra persona? ¿Qué se siente ver a Leo convertido en Messi? Como Clark Kent en Superman", pregunta el director.
"Estás con el más groso del mundo y no te das cuenta", afirma Walter. "¡¡¡Eso es ser amigos!!!", dice efusivamente Alex, y agrega: "¡Los he puesto en un compromiso pero ríanse!".
 
Entre canallas y leprosos
La ciudad de Rosario está pintada con los colores de Rosario Central y de Newell´s, y en esa división se asientan los fans. Y es la que sorprende al ojo cinéfilo de De la Iglesia: “Es muy contrastante, es un mundo dividido en dos polos. Por un lado están los canallas y por el otro los leprosos. Y eso es muy apasionante cinematográficamente. Y quiero que eso se vea en la película pero sin ningún antagonismo. Queremos contar cómo se vive en esa ciudad el fútbol, de una manera arrebatadora, con una pasión inusual y que es muy divertida”.
De la Iglesia puede ponerse serio cuando la escena se le va de las manos, pero no le salen puteadas. Fue capaz de filmar entre vecinos, en plena calle de tierra en el barrio que debutó Messi, en el club Grandoli y también en las afueras, montando cámaras costosas al lado de casas precarias. A veces suspira; otras, marca un silencio absoluto, o se le escapa algún “¡me cago en vuestro padre!”. Cuando está a punto de perder la paciencia parece contenerse y apenas eleva el tono de voz. Ahí es cuando Domingo, su asistente, da el aviso: “Alex, estamos grabando, cuando quieras”. Y la escena toma ritmo.
“Así entiendes que alguien que ha llegado tan lejos y se ha convertido en un ícono del mundo que vivimos provenga de una ciudad como ésta. No creo que un jugador como Lionel Messi pudiese haberse generado sino hubiera nacido en una ciudad como Rosario”, sentencia el realizador.
La grilla de filmación incluyó como locaciones el exterior de la que fue la casa de la infancia de Messi, en la calle Estado de Israel al 500, la Escuela de Fútbol Infantil “Malvinas Argentinas” de Newell´s Old Boys, donde Messi jugó hasta irse a España y en la que ganó su primera bicicleta, y el club Grandoli.
Para ello, necesitaron encontrar a dos chicos que son un calco físico del jugador pero que no parecían tener su talento. Para algunas escenas de los partidos tuvieron que usar un doble de cuerpo que gambeteaba, pateaba y podía meter un gol a lo Messi. Valentín Rodríguez fue el niño que interpretó al Leo debutante y Juan Ignacio Martínez al que estuvo en Newell´s.
Basados en los relatos que recolectaron en las entrevistas pero también en investigaciones previas, el director español y su equipo fueron esbozando la figura del astro de fútbol y recorriendo el país. De la Iglesia no paró de asombrarse con la importancia que el deporte tiene para los argentinos y descubrió por qué tanto leprosos como canallas, bosteros o gallinas aman a Messi y a Maradona.
 
El mito
Durante todo el rodaje, Alex estuvo acalorado, cansado, como fastidiado, pero no perdió la cortesía; los españoles que conforman el equipo piden disculpas, dicen por favor y gracias, hablan en voz baja. Parecen temerle al sonidista, quien detectará cualquier ruido extraño y hará detener la escena. A la hora de definir su modo de hacer cine, expresó: “No creo que el documental ayude a construir la vida de un héroe, trato de reflejar lo que fue su vida, de entender cómo esa persona ha aprendido a jugar al fútbol y pasó de ser Leo a Messi. Por eso intentamos que tenga lo más mínimo de ficción”.
De la Iglesia no juega al fútbol ni es muy amante de este deporte pero sí ama al cine. No sabemos, hasta verlo, cómo será el documental, pero sí podemos decir que la mirada de este director no pasará inadvertida. “El documental tiene una parte de ficción que, de alguna manera, desarrolla pequeños momentos importantes de la vida del jugador. Pero lo que yo creo que define a Messi, sobre todo, es que es un rosarino”, dijo.
En el medio de la filmación, sin vislumbrar las consecuencias, De la Iglesia les dejó a los amigos de Messi una pregunta que es la que busca responder con su película: “En general, los sueños son imposibles y cumplirlos es algo que sucede en las películas, por eso uno se siente bien. Los sueños son inalcanzables. Entonces, ¿qué se siente al estar cerca de alguien que cumplió un sueño imposible?”. Un sueño que ha de ser argentino.
 
Fotos: Silvina Salinas
Taller Buenos Caños

La enfermedad

Lionel Messi nació el 24 de junio de 1987, y dejó su ciudad natal y su lugar en las inferiores de Newell´s para mudarse a España cuando tenía 11 años. Debía continuar con el tratamiento para el crecimiento que le habían indicado luego de que se le diagnósticara “edad ósea retrasada” a los 8 años. Le faltaba una hormona de crecimiento, por eso su baja estatura y su delgadez. En aquel momento, sus padres, Jorge y Celia, también se enteraron de que Leo debía inyectarse en la pierna dos veces al día. Pero su padre ya no podía solventarlo con su sueldo. Hasta ese momento, dos empresas rosarinas lo habían ayudado y para cuando le avisaron a la familia que no seguirían haciéndolo, el pequeño Leo ya había mostrado sus habilidades artísticas con el balón. Jugaba en el club Abanderado Grandoli, donde sus dos hermanos Matías y Rodrigo ya eran conocidos, pero Newell´s no lo aceptó porque no quiso pagar el tratamiento. Luego llegó a River, donde también fue rechazado. El Barcelona resultó ser el club que lo aceptó con todas las condiciones: continuar pagándole el tratamiento y posibilitarle a su padre un trabajo para que vivieran tranquilos. El Barcelona lo hizo debutar en canchas extranjeras y con esa camiseta Messi se convirtió en un ídolo mundial.

El Grandoli

La Pulga empezó a jugar en el Club Abanderado Grandoli, ubicado en el Parque del Mercado. La zona es de clase media-baja y es allí donde se crió Messi. En ese barrio, el año pasado mataron al ex líder de la barra brava de Newell´s, Roberto “Pimpi” Caminos. Y hasta allí se trasladó De la Iglesia para filmar el debut de Leo. Alejandro Aparicio fue su primer DT. Hoy, queda el que fue su ayudante y el que vio debutar a Leo: Oscar López. “Leo venía a ver jugar a sus hermanos. Pero siempre tenía que esperarlos porque todavía era muy chiquito. Mientras los esperaba, jugaba con una pelota de tenis contra la pared. Si hubieras visto la habilidad y el detalle con el que manejaba la pelota..., ya sabías que iba a ser un grande. Estábamos en uno de los partidos del Grandoli y necesitábamos a un jugador. Pensamos en él pero era muy chiquito. Aparicio no estaba convencido. Como no nos quedaba nadie, fuimos hasta su casa y le pedimos permiso a su abuela. Le pusimos la camiseta y el short atándoselos con piolines. Él estaba enojado porque la ropa le quedaba grande pero a los minutos de pisar la cancha, ya se veía lo que era”, recordó.

DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Según la revista "El gráfico", la escena que Oscar López recuerda con ahínco (ver recuadro) no fue así. Aparicio le preguntó a la madre y a la abuela: “¿Me lo prestás? Lo pongo al lado de la puerta, cosa de que si se larga a llorar estás vos al lado y lo podés sacar”. Otra versión, la que el mismo Messi dio a Marcelo Sottile, autor de su biografía, difiere. La abuela, Celia Ramona Olivera, quería que jugara el nieto y se enfrentó a Aparicio. “Yo tenía cuatro años, estaba en la ´86, la categoría un año más grande. Y faltaba un jugador. La verdad, yo era una porquería. Aunque igual mi abuela le dijo al técnico: ‘Ponelo que te va a salvar el partido’. ‘No, porque es muy chiquito’, le respondió. Y así intercambiaron un par de palabras, cada vez más fuertes, hasta que el técnico me puso. Metí dos goles”, contó Lio.

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