La gran historia del verdugo neuquino de San Lorenzo

El zapalino Juan Amieva jugó en Bélgica, donde enfrentó a Biglia y Matías Suárez, entre otros. Casi se retira pero lo salvó su amigo Sambueza. Tuvo de presidente al Chiqui Tapia y manejaba 150 km diarios para entrenarse en Alianza. Un trotamundos del gol.

POR FABRICIO ABATTE - abattef@lmneuquen.com.ar

"Fue el gol más importante de mi carrera”, asegura sin titubear Juan Amieva y el interés de los medios nacionales por obtener su palabra este jueves así lo demuestra.

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“Pensar que uno ó dos jugadores de ellos vale como todo nuestro plantel”, se sorprende Amieva, el mismo que nació en San Luis, vaya paradoja y vino de bebé a su amada Zapala. Lo trajo a la provincia el laburo de sus padres Martín y Chichi, ambos docentes.

Dueño de una historia particular. Jugó en 11 equipos de todas partes. A los 20 años ya andaba por Europa. “Estuve en un club de Bélgica de Primera, KSC Lokeren. Allí enfrente a figuras como Lucas Biglia, Matías Suárez y Nicolás Frutos”, destaca quien hizo inferiores en River y debutó en Primera en Defensores de Belgrano, en la B Metropolitana. “Fui muy chico a Europa, con 20 años, no pude sacarle el jugo pero nadie me quita lo vivido”, expresa a LM Neuquén.

Sambueza, mi buen amigo...

Su carrera siguió en Antofagasta de Chile y luego estuvo un año y medio sin jugar. El retiro parecía irremediable. Pero amigos son los amigos y Fabián Sambueza, su compinche del barrio y hoy crack del Junior de Barranquilla lo rescató del casi seguro adiós. “Me llevó a Huracán de Comodoro Rivadavia el Chino, un capo”, agradece el artillero.

Allí alterno en el once titular pero relanzó su campaña en Huracán de San Rafael, Mendoza, del Federal B. Se cansó de meterla. Ello llamó la atención de Barracas Central, el equipo del Chiqui Tapia. “Pagaba en término, nada que decir”, aclara por las dudas y con picardía sobre el presidente de la AFA.

Su periplo lo llevó de regreso a Mendoza, porque “Buenos Aires me había quemado la cabeza”. Al poco tiempo invitaron a Alianza al Federal A y no lo dudó. “Volví a vivir a mi casa en Zapala, viajaba casi 150 km diarios”, recuerda pero lejos de padecerlo, disfrutaba del trajín por estar cerca de los suyos.

Hizo varios goles y en Gimnasia y Tiro de Salta, su inmediato paso, terminó de explotar (26 tantos). Un ascenso con Gimnasia de Mendoza a la B Nacional lo esperaba antes de su exitoso presente en Estudiantes de San Luis.

Se vienen unas merecidas vacaciones en Zapala. No por nada esta tarde estaba arreglando su auto mientras dialogó con este portal. Amieva siempre arranca para algún lado... Hasta otro gol no para.

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