"La Moto sigue siendo familia"
La figura del Rulo Salvi sobrevolará mañana el Parque Central. Es que La Moto, banda a la que diera vida el cantante, le rendirá tributo cuando se presente en el Anfiteatro ubicado sobre San Martín y Av. Argentina.
Ángel Esteban Salvi dijo adiós el 7 de diciembre de 2007. Tras su partida, dejó un legado de canciones y poemas que siguen siendo el faro de un grupo familiar que siempre tiene presente a su gurú.
A pocas horas del show, Rodolfo “Mono” Salvi, hermano del Rulo, hizo un balance del año y adelantó que La Moto se meterá en estudios en enero para editar su sexta placa. El nuevo material estará compuesto por composiciones de puño y letra del Rulo, salvo un blues de Jonas, hijo del alma máter de la banda y virtuoso guitarrista que le imprime el sello rockero. ¿El bonus track? La inclusión del Himno de Neuquén en la versión de La Moto, que ya se canta en todas las escuelas.
Compuso más de 100 obras y alcanzó a grabar 44 en cuatro discos. La verdad es que quedan letras para varios discos”.
¿Cómo se viene el sexto disco?
Entre enero y febrero ya vamos a estar trabajando en estudio. El disco tendrá alrededor de 14 o 15 canciones. Iba a tener 13 temas, pero no creo que sean menos de 14. La placa en un inicio se iba a titular Aquí en mi tierra, pero estamos evaluando el nombre más adecuado para la sexta obra.
¿Hay alguna novedad o continúan bajo el rock puro y el blues?
Vamos a seguir bajo el rock y alguna que otra balada. En esta oportunidad, el disco tendrá dos blues en lugar de uno, que era algo que siempre estaba en los discos anteriores. Este blues es una composición de Jonas que le hizo a su padre y se llama “Así es un blues”.
El Rulo Salvi dejó muchos cuadernos con canciones y poemas, además de reflexiones. ¿Cuántas de esas composiciones se volcaron al disco?
Sí, totalmente. Prácticamente el disco está lleno de sus canciones, salvo el tema de Jonas. Pero esta vez vamos a incluir una especie de bonus track que será el Himno de Neuquén en la versión de La Moto. Es el único que ya está grabado y supinos presentarlo en el Concejo Deliberante. Tuvo buena repercusión y la gente lo pide. Desde el consejo nos comunicaron que hay 54 CEPEM en donde el himno se escucha de forma oficial. Actualmente se siguen haciendo copias para enviar a otros establecimientos que lo han solicitado. Es un orgullo que eso suceda.
Teniendo en cuenta las canciones que dejó el Rulo, ¿cuántos discos hay todavía por grabar?
Compuso más de 100 obras y alcanzó a grabar 44 en sus primeros cuatro discos. La verdad es que quedan letras para varios discos. Pero también hay poemas escritos sin música, tangos, folclore y hasta vals. Hay un cuaderno sagrado que está en manos de Saloa (hija del Rulo). Seguramente en las fiestas nos vamos a juntar a leerlo con la familia y traer a la memoria cosas que dejó. Tiene letras muy profundas que tienen que ver con la familia. Son reflexiones muy lindas sobres los hijos y todo lo que significa la familia. Nosotros somos muy unidos.
¿Cómo vivís este momento de La Moto, que ya lleva 28 años de vida?
No sé con qué palabra definirlo. Estamos en uno de los mejores momentos. Si bien hemos logrado un enorme reconocimiento de la sociedad, ahora hemos recibido el reconocimiento de las partes gubernamentales. Pero estando mi hermano en vida, La Moto ha tenido picos muy buenos con Aguante corazón, que fue un disco que dejó marcada a la gente a fuego. Después, No terminé todavía (quinto disco sin su líder) fue una bisagra para todos, por todo lo que pasó y todo lo que se viene. Aún nos falta crecer en las herramientas de trabajo en cuanto a instrumentos y equipamiento. Nos va a permitir mejorar profesionalmente.
Jonathan y Nazael ya se perfilan como la nueva sangre de La Moto...
Los dos son hijos de Jonas y están estudiando en la Escuela de Música de Neuquén. También está Josué, hijo de Saloa, que ya ha tocado con la banda un par de veces. Realmente me asombra y nos tiene con la boca abierta lo dúctil que es con la guitarra. Ellos están muy compenetrados con esta historia porque viven los ensayos y guitarreadas familiares. Estoy tranquilo porque La Moto va seguir siendo familia.
¿Cómo tomaron una figura como fue la del Rulo Salvi?
Son conscientes de lo que significó su abuelo y para ellos es como un faro que nos guía. Las letras que ha dejado mi hermano nos involucran e instruyen a nosotros, y ellos se sienten que son parte de eso y de todo.
Te tocó agarrar la posta que dejó tu hermano. ¿Cómo se lleva todo esto a los 62 años?
Estoy muy bien y feliz gracias a dios. Hemos dejado algunos vicios nocivos (risas) y gracias a eso puedo mantener la salud en condiciones. Tengo y tenemos un gran cariño que nos manifiesta la gente en las calles de Neuquén. Nosotros siempre nos acercamos con toda la honestidad y el alma al descubierto. Hoy la vida me muestra una realidad muy linda que disfrutamos entre toda la familia. Nunca imaginaba estar en esta posición que me toca. Siento una gratitud tremenda con todos los que me quieren.
¿Pensás que La Moto se ha vuelto un emblema neuquino?
La gente lo ha tomado así. Nadie se lo propuso, ni trabajó para eso. Nosotros trabajamos con pasión y con el amor que nos identifica desde siempre. El hecho de estar unidos nos fortalece a todos, pero después la que pone la vara es la gente. Las actuaciones que hemos tenido en la Fiesta de la Confluencia fueron gracias a ellos. Y a su vez, eso permitió que los organizadores reconozcan finalmente que La Moto estuvo ahí a pedido de la gente.
¿Qué reflexión podrías hacer del Rulo Salvi?
Entre la vida que hizo y el legado de sus canciones, creo que dejó un equilibrio entre lo que está bien hacer y lo que está mal. Si bien no fue un hombre perfecto, porque él reconoció equivocarse muchas veces, su intención siempre fue la mejor y su ideal fue la familia. Más allá de su locura, bohemia, pasión por la música, jamás dejó su amor familiar. Ha sido un gran espejo para mí como guía, para corregir el rumbo de las cosas y seguir soñando.
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