Cuando la solidaridad se hace en primera persona tiene un valor incalculable. Conmueve y llega al corazón porque quien la brinda atravesó el mismo sufrimiento y dolor de quien hoy la necesita.
Es el caso de una niña, Ariana Tapia, de Los Chihuidos, quien hoy, a sus trece años, tiene la posibilidad de devolver en acciones la ayuda que ella recibió de pequeña cuando atravesó un accidente doméstico. Hace unas semanas una niña de la región sufrió un accidente similar y se encuentra internada en Neuquén en recuperación. Ariana donó lo recaudado en una monta especial en un festival gaucho en esta ciudad concretado el fin de semana.
En los pagos de Los Chihuidos hace 11 años atrás se comenzaba a escribir una historia de tristeza y dolor. Ariana con tan solo dos añitos sufrió un grave accidente doméstico. Un hecho fortuito ocurrido en su hogar cuando un perro asustado la pasó a llevar y la arrojó contra una salamandra encendida para apaciguar los primeros fríos del mes de mayo de aquel tiempo. El triste desenlace de ese empujón de la mascota de la casa fue que la pequeña impactó con su cara del lado derecho contra el artefacto de calefacción. Por acto reflejo la beba apoyó también su mano derecha. Sus quemaduras tal cual se diagnosticaron después fueron profundas y categorizadas como BC.
Se produjo la sorpresa y la desesperación de su madre que se encontraba sola con ella. El padre estaba en el ritual ancestral de la trashumancia llegando a la invernada de sus animales. En aquel paraje no había ambulancia. Llamó a las autoridades de la comisión de fomento y no estuvieron a la altura de las circunstancias.
El amor de madre, sumado a la impotencia y a la desesperación al extremo la llevó a tomar la decisión de montar el camión familiar con tan mala fortuna que a poco de andar el vehículo sufrió desperfectos.
Sin embargo, por la ruta pasó un joven de Centenario que las auxilió y rápidamente recorrió los 110 km que los separaban del Hospital de Chos Malal. Aquí recibió los primeros cuidados por una semana hasta que por la gravedad de las quemaduras se decidió su traslado al Hospital Castro Rendón de la capital neuquina.
Tres meses de tratamientos y operaciones fueron el paso previo para que finalmente recalara por un mes en el Hospital del Quemado en Buenos Aires. “Recuerdo que cuando llegué solo tenía dos pesos en el bolsillo. Fueron momentos muy difíciles pero mucha gente nos ayudó, hasta que logramos una mejora en la calidad de vida de mi hija”, contó su madre Natalia Barrera.
Ariana y su padre payador
“Yo a los 9 meses ya andaba subida a un caballo”, contó con todo orgullo Ariana. “Me gusta el campo porque me siento libre y puedo hacer muchas amistades y disfrutar de los animales”, dijo.
La niña de 13 años es prima del reconocido payador José Tapia y es una genuina representante del campo del norte neuquino. En su trayectoria ya se cuentan varios arreos desde la invernada hasta la veranada en Los Columpios en la zona de Buraleo, donde su padre tiene sus animales. Sabe del campo como cualquiera de los antiguos crianceros de la zona.
“Cuando me enteré que una niña de la región estaba internada en Neuquén pasando por lo mismo que pasé yo, me nació la idea de hacer una monta especial en las jineteadas de Chos Malal. Me fue bastante bien a pesar que el caballo corcoveaba bastante. Una vez que terminé la monta pasé con mi sombrero por todo el predio y la gente gracias a Dios colaboró mucho con mi idea de ayudar a Candela”, señaló.
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