La risa, antídoto contra el miedo

Mea Culpa Stand Up regresa al Español mañana las 23 para presentar Es un placer. Hoy a las 22 actuarán en Zapala y el domingo en General Roca.

Por Analía Castro

Desde hace cuatro años, cada viernes y sábado Mea Culpa hace reír al público porteño con sus enredos mentales en el Paseo La Plaza. Ahora, Pablo Roccella, Fernando Rodríguez, Mariano Hurtado, Felipe Sánchez y el neuquino Paulo Sapag vuelven a la región para "abrir sus corazones" y compartir sus desopilantes angustias en Es un placer, su nuevo show. "Hace un año y medio fuimos a Neuquén y nos quedamos con las ganas porque llenamos el Español. Ahora el stand up está más instalado y decidimos ampliar", comenta del otro lado del teléfono Paulo Sapag, en un intercambio genuino, sin máscaras y lleno de remates en clave cómica.

"El stand up es pura empatía del público. Tiene un ritmo muy vertiginoso. Somos cinco, eso garantiza la diversidad de humor. Si no te identificás tanto con uno, hay cuatro más", promete con humor, y revela: "Le pusimos ese nombre porque realmente es un placer hacer stand up y porque la gente se va contenta. Cuando explotan en risa uno se siente unido de alguna manera, piensa que más o menos les pasa lo mismo. Lo que hacemos en el escenario es para no sentirnos solos en el mundo. En tu intimidad tenés pensamientos y sensaciones que, si no los sacás, no sabes si estás con otro. La risa del público es como un 'te entiendo'. Cuando no pasa, volvés a la soledad".

¿Cómo se formó Mea Culpa?
Venimos de ambientes distintos y nos empezamos a encontrar en puntos del under de Buenos Aires. Ya pasaron cinco años de esto. Fue todo muy espontáneo, sin estrategia. Fuimos fluyendo con lo que pasaba. Nos juntábamos en bares y hacíamos stand up como un hobby. Cada vez fuimos apostando a más y conseguimos un lugar en el Paseo La Plaza, donde ya estamos haciendo nuestra cuarta temporada.

¿Por qué lugar va cada uno en el show?
Como en todo grupo de amigos, todos tenemos nuestra particularidad. Pablo Rocella explota los conflictos internos en las parejas, es muy gracioso. Yo me siento muy identificado. Felipe Sánchez es el eterno solitario, el solterón. No le gusta esa moción, no sabe cómo disfrutarla, es un romántico eterno. Está detrás del amor platónico, de las minas que se te hacen amigas antes de que se concrete algo. Mariano Hurtado es una bomba divertida, aunque es tranquilo en el escenario. Desmenuza los mensajes que hay detrás de las publicidades y cómo nos están arruinando la vida y la mente. Fer Rodríguez es nuestra columna vertebral, le pone energía de principio a fin al show.

Te faltó hablar de vos...
Sí, yo me dejo para lo último. A veces ni salgo al escenario (risas). Yo hablo de mis miedos, le tengo miedo a todo. Miedo a salir de la zona de confort. No se entiende por qué los psicólogos le pusieron ese nombre, parece que no quieren que salgamos. Estoy hablando de ataques de pánico que es la explosión del miedo total. Miedo a que Dios exista, a que no exista, miedo incluso a comprar palta.

Es una especie de terapia entonces...
Sí, estoy haciendo catarsis. Es divertido, son cosas que nos pasan a todas las personas.

¿Te generó conflicto en algún momento exponerte arriba del escenario?
Me he preguntado muchas veces '¿Por qué hago esto?', '¿Por qué me expongo de esta manera?'; pero después viene la retribución. Compartís, te unís, te divertís y sale todo bien y nada es tan trágico como uno pensaba. Pero sí, la exposición te hace paralizar. De hecho postergué mucho el empezar a hacer stand up. Y la postergación te hace mal, a veces es más cruel que el miedo a exponerte.

¿Cómo fue la previa antes de llegar al stand up?
Trabajé en un estudio jurídico antes de recibirme de abogado y me planteé si quería hacer eso toda mi vida. Fue el momento de timonear y decidí estudiar cine. Me gustaba estar delante de las cámaras y como excusa dije, voy a estar detrás. Y tardé años en dar la vuelta. Ahora, además del stand up, trabajo en una productora. La abogacía quedó en un paréntesis. Ni me acuerdo que tengo el título. Creo que mi viejo se despierta a la madrugada diciendo '¡Por favor, que decida ir a un estudio jurídico!'. Encaminé el barco para otro lado. El stand up llegó a los 30 años, después de haber estudiado teatro cuatro años.

Naciste en Brasil...
Sí, y me llevaron a Zapala inmediatamente, tenía meses. Mi mamá es brasilera y quería tener a sus hijos allá, rodeada de su familia. Fui un brasilero en Zapala. Estaba como en un limbo, sin saber a dónde pertenezco. Tus amigos de la infancia juegan con vos, pero dicen, 'él es brasilero'. Y vas a Brasil y me pasaba lo mismo, era de Argentina. Creo que por ahí va mi búsqueda de identidad, tendría que ir a un país donde la gente está en el medio.

¿Qué hacés en los mundiales?
No soy un fanático del fútbol, pero tengo cariño por Argentina. Ni conozco a los jugadores de Brasil. Pero no puedo gritar un gol contra ellos ni cantar 'decime qué se siente'. Igual, el gol del Caniggia lo grité, fue muy memorable. Enseguida dije '¡huy, mis familiares!'. Mi deseo en los mundiales es que no se crucen y que gane Argentina.

¿A quiénes admirás?
Andre Agassi era un tenista extrovertido que de repente sacó su máscara. Hizo una transformación interna muy importante. A mi viejo no lo puedo dejar de nombrar, admiro su capacidad de trabajo, su garra, y también la capacidad de empatía de mi vieja. Y como comediantes me gustan Jerry Seinfeld, Louis C.K., Demetri Martin, Roberto Pettinato y Fabio Posca, fui a verlo al teatro y me hizo estallar.


Familia y política
"Tranquilos, no tengo pensado ser diputado"

Hijo de Vera y de Elías "Gringo" Sapag, Paulo pertenece a un clan emblemático en la historia de la provincia. Sobre cómo convivió con su apellido, señaló: "Bien, mal y raro, todo junto. Primero no lo notás, luego te das cuenta de que hay ciertos problemas sociales. Fue raro crecer viendo mi apellido en el diario. Cuando no la elegís, la exposición es fea". En cuanto a la política, sostuvo: "Me interesa, igual es un rubro en el que no querés incursionar. No tengo planeado ser diputado, así que quédense tranquilos. Elegí otro camino y, ojo, estoy muy orgulloso de mis abuelos y mi familia". Respecto de la actualidad del país indicó: "No es en un buen momento. Se tomaron decisiones en contra de los que menos tienen. No hay que estar ajeno a la política, hay que estar atentos y salir a reclamar. No soy macrista ni kirchnerista. Trato de mantener un criterio independiente".

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