Lali Espósito: "Me aburre repetirme, salgo a buscar cosas diferentes"

Como nunca se la vio. La artista de 26 años va a estrenar Acusada, una película con un papel dramático junto con Leonardo Sbaraglia.

POR LAURA BISTAGNINO / Especial

Lleva 15 de sus 26 años en los medios y prácticamente creció en la pantalla. Es que su carrera comenzó cuando era muy chica de la mano de Cris Morena, después de ir a un casting a escondidas de su madre: “Tenía 10 años y me llevó mi hermana de 15. Nos fuimos en colectivo las dos solas a Palermo. Nos perdimos. Nos metimos en la cola equivocada… Mi mamá casi nos mata. Se enteró cuando me llamaron porque me querían volver a ver”. Desde programas como Rincón de Luz y Chiquititas no paró. Pero el estallido de popularidad llegó con Casi ángeles, donde compartió protagonismo con Eugenia “China” Suárez y su ex Peter Lanzani, entre otros. Ella fue la única que siguió el camino de ser una artista pop y desde su primer disco, en 2014, no para de llenar conciertos. Los últimos fueron dos Luna Park, hace una semana, y en poco más empezará una gira latinoamericana para presentar nuevo disco, Brava, el tercero y que a menos de un mes de lanzamiento ya es disco de oro. “Esto es mucho más de lo que soñaba cuando empecé”, dice ahora, la chica de Parque Patricios, hija de una visitadora médica y un entrenador de fútbol, de las amigas de siempre que nunca perdió. Ahora, con el estreno de Acusada, de Gonzalo Tobal, termina de posicionarse como una actriz popular ya no sólo para las adolescentes que crecieron a su par viéndola en la tele, sino también para el público masivo.

No habías hecho nada tan dramático, ¿te daba miedo mandarte a un papel así?

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No, lo más dramático que hice en realidad había sido en el teatro, Las brujas de Salem, muy intenso, pero nada que ver con esto. Después, fue casi siempre comedia. No lo defino como miedo. Sí quizá como intriga. Porque uno sabe que le pone el alma y que le pone todo pero después de ahí al resultado es otra historia. Pero yo me suelo tirar a la pileta medio de bomba siempre. Porque el guión era tan perfecto…

¿Qué te convenció? Porque te deben haber ofrecido muchas películas después de Permitidos.

Sí, me ofrecieron bastante. Y acá lo que pasó fue que una persona cercana a mí leyó el guión y les dijo a ellos: “Ustedes tienen que ver a Lali”. Y preguntó si me podía mostrar el guión y yo flasheé enseguida. Y entonces Gonzalo me llamó y me pidió que fuera yo, Mariana Espósito, sin maquillaje.

¿Qué fue lo difícil?

Creo que lograr esa cosa tan contenida de la expresión de Dolores, de decir y no decir, de hablar menos y mirar más… Eso era lo que se me hacía más difícil.

¿Hiciste casting?

Sí, claro. Hay una cosa muy prejuiciosa del casting en Argentina, que malinterpretamos. A mí me parece tan necesario hacerlo. O sea, Emma Stone hace casting. Porque no están dudando de su capacidad de actriz, sino que necesitan saber si da tu cara, tus ojos, tu cuerpo. Así que cuando Gonzalo me quiso ver, yo le dije: “Obvio, claro, te lo iba a pedir”. Ya desde el principio tuvimos un entendimiento.

¿Cómo fue preparar a esta chica acusada de matar a su mejor amiga?

Para mí fue fascinante: me volvió loca todo el mundo de los criminólogos, los peritos forenses, de los abogados. La frialdad con la que hablan de los cuerpos, ese mundo tan intrigante.

Tenés 26, sos muy joven…

Yo me siento grande. Ya me siento grande.

lali esposito

¿Sentís que podrías haber hecho antes este papel?

Mirá, estoy feliz y me impactó la peli, pero creo que pasa más que les impacta a otros más que a mí. Creo que es más la costumbre del otro de etiquetar al artista que para uno ese salto. Para mí la búsqueda artística es lo que vos tenés ganas. Y el público que me sigue si me quiere ver me verá. Pero no busco cumplir con la expectativa de los demás, de qué clase de artista tengo que ser.

¿No te presiona ese público tan fanático que tenés?

Soy muy muy exigente y en general me cuesta muchísimo verme, pero en este caso lo que me pasó fue que me senté a ver la película y me olvidé de que era yo la que estaba ahí. Me olvidé de que si el plano o el otro plano. Y si me sintiera presionada, me estaría dejando comer por el sistema. A mí me da alegría dar otra cosa al público, porque el público consume arte. Aunque me sigan a mí. Cuando hace tres semanas saqué el disco y dijeron que era muy distinto al otro, yo dije: “¡Por suerte!”.

¿Te aburre repetirte?

Me aburre mucho repetirme. No puedo. Y si no me vienen a buscar para hacer algo distinto, lo salgo a buscar.

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¿Qué te pasó con ese personaje y esa historia tan dura?

Soy muy para arriba, muy culo al norte todo el tiempo, tengo esa energía. Y cuando me tocó hacer esto, fue un poco pasar por algunos infiernos anímicos, porque me llevaba a lugares que yo desconozco. Porque para actuarlo, sobre todo sin tanta expresión y con más contención, necesitaba ir hacia esos lugares de manera profunda. Y sí, había días que me iba a mi casa muy rara.

¿Te imaginabas esto?

Sí, yo me creía todo. Y mis viejos era como que me querían calmar. Muchas veces son los entornos los que bajan los sueños de los chicos. A mí me decían “bueno, mirá que eso es para otros”. Porque yo era una chica de clase media baja y mis viejos, como muchos padres, te lo dicen porque no quieren que sus hijos se frustren. Pero te dicen cosas que en el fondo no son reales. Sé que no les pasa a todas las personas esto, que de alguna manera tengo suerte o soy una elegida. Es posible. Pero cuando era chica era una irreverente de mierda. Porque nunca pensé que no podía o que eso no era para mí, como me decían.

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