PEKIN.- Decididas a sacarse la espina tras la dura caída
ante Holanda en semifinales y demostrando que el espíritu combativo de este
equipo no se muere fácil, las Leonas volvieron a subirse nuevamente a un podio
olímpico.
Con la victoria 3-1 ante Alemania, el seleccionado femenino
de hockey sobre césped se convirtió en el primer conjunto nacional en ganar una
medalla por tercer Juego Olímpico consecutivo.
Aunque la derrota frente a las holandesas las dejó
anímicamente endebles, porque les quitó el sueño que aún tienen incumplido, el
equipo de Gabriel Minadeo tuvo entereza y determinación para sobreponerse a la
goleada 2-5 y dio otra muestra de excelencia deportiva.
El partido, además, marcó la despedida del seleccionado de
la capitana Magdalena Aicega y el final olímpico para Luciana Aymar, dos
emblemas de una camada que encadenó éxitos como ningún otro equipo argentino desde
hace una década.
Para revertir el mal trago de anteayer,
Proponiendo dominio territorial, las chicas fueron llevando
a Alemania dentro del área. Así, a los cinco minutos ya contaban con el primer
córner corto. Por esa vía, justamente, llegó el tanto inicial.
Las Leonas se pusieron en ventaja, a los 10 minutos, gracias
a un gol de Claudia Burkar tras un córner corto que no salió como esperaba,
pero que la defensora mandó a las tablas con un gran remate por lo bajo.
Trece minutos más tarde,
Aunque la segunda mitad dejó en evidencia la merma física
tras un torneo agotador, las argentinas intentaron resistir a puro corazón.
Las alemanas lograron descontar, a los 10 del complemento,
por medio de Anke Kuehn y pusieron más presión a las argentinas, sin mucha
presencia ofensiva. Para colmo, cuando los ataques escaseaban Luchetti falló un
remate franco de frente a la arquera, faltando 17 minutos.
Cuando el peligro de empate se avecinaba -Alemania tuvo dos
córners cortos a 10 minutos del finl que tapó muy bien Vukojicic-, apareció
Noel Barrionuevo para dar un respiro entre tanta tension. Con su especialidad,
el corto,
En el final, la tristeza de anteayer se borró para las Leonas. Los abrazos entre todas las jugadoras en el campo de juego y las lágrimas de emoción fue una imagen para recordar toda la vida. Tanto como el bronce que se colgarán del cuello.
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