Laura Fidalgo: "Fui la única que no lo dejó a Tinelli cortarme la pollera"

La rebelde. A los cuarenta y pico, dice que hasta hace unos años las mujeres no se plantaban y que ser frontal le trajo problemas en el medio.

POR PAULA BISTAGNINO / Especial

Cuando era chica, su familia apenas tenía plata para que estudiara danza, y entonces ella aprendía en el centro cultural del barrio de Flores, donde creció –aunque vivió hasta los 5 años en Neuquén–, y con la película Flashdance. “Ponía Rocky y lo imitaba, y mi papá, que era deportista, me ayudaba y me hacía bolsitas de arena para entrenar arriba de la mesa. Él me incentivaba. Y me iba a correr… Por eso yo siempre les digo a los pibes ‘si querés, podés’”. Así, sin vueltas, Laura Fidalgo cuenta cómo fue que llegó a convertirse en bailarina profesional, además de trabajar en teatro y televisión. “Siempre tuve mucha hambre, y la sigo teniendo...”.

¿Quién te inspiró?

A mí siempre me gustó mucho el deporte y el baile. Y mi viejo, que era deportista, como mi tío también un gran basquetbolista (los dos jugaron en Plaza Huincul), ellos me inspiraron. Yo empecé con el deporte y después fui al baile.

¿Volvés a Neuquén?

A Río Negro, a Cinco Saltos, que tengo familia. Mi papá trabajó en YPF como radiólogo, en Neuquén. Mis primeros años los viví allá. Amo la Patagonia, así que voy mucho. Amo el sur, me encanta todo: el clima, el paisaje, la gente, y el asadito en el lago Pellegrini, una paella en familia…

¿Sos de barrio como se te ve?

Soy de Flores, soy de barrio, trabajo desde los 15 años para ayudar a mi familia. Sé muy bien lo que es no tener plata para pagar el gas. A mí me gusta la gente de barrio, la que sabe lo que es pelearla todos los días, y eso en este ambiente que es bastante careta muchas veces no cae bien. Bueno, a mí me pasa al revés: primero buena persona y después profesional. Gente que no se marea con esto. A veces me dicen “eehh, qué carácter”. Y no es qué carácter, es que si yo me tengo que agarrar a las piñas me agarro, pero me defiendo y defiendo lo que creo.

¿Cuándo decidiste ser bailarina?

Siempre me gustó, pero siempre me decían que no iba a poder bailar, porque tengo pie plano. Es verdad: ¡Tengo dos patinetas en los pies! Pero yo quería y no sabía cómo hacer. Heredé la perseverancia de mi vieja, ella me impulsaba aun cuando todos me decían que no. Y pasábamos por la marquesina del teatro y yo le decía: “Mamá, yo voy a estar ahí”. Y ella me decía: “Sí, sí, hija, si vos querés vas a poder”.

¿Nunca te mareó la fama?

Mi primer auto me lo gané jugando al básquet en lo de Tinelli. Y Tinelli me decía ‘¿cómo que no tenés auto?’. No, no tengo. Yo soy muy consciente. Yo nunca perdí de vista que esto es un trabajo más. El mío, el tuyo, el de todos. Y me visto como me tengo que vestir para hacer el trabajo que tengo.

Se te ve como alguien que si algo no le gusta va de frente y dice lo que tiene que decir...

¡Pero obvio! Yo soy cien por ciento pasional. Todo lo hago apasionadamente, en la familia, en la amistad, en el amor, y soy noble y sincera, no comulgo con la hipocresía y la mentira. O sos bueno o sos malo. Para mí no existe que sos bueno pero te portaste como el orto con tu compañero. No. Para mí, una vez es suficiente para decirte ‘¡rajá de acá!’.

Debe ser difícil eso en la tele…

Sí, muy difícil. Porque todos son un poco caretas. De repente tienen el canje de una marca y ya se creen mil. Yo estoy convencida de que cuando te ponés mucho brillo por fuera, es porque sos opaca por dentro. Yo amo lo que hago, pero me cuesta el medio. Es frívolo, es competitivo, es envidioso.

¿Te enfrentaste con muchos?

Es que yo lo evito. No voy casi a ningún lado. Me invitan y digo que no. Me preguntan por qué y les digo que no, que no me dan ganas de que me chicaneen y me metan fichas. Prefiero no ir. Yo digo lo que pienso y sobre todo no me dejo pisotear. Por eso les gané un juicio por calumnias a Florencia de la V y a Gerardo Sofovich, que había hecho rodar rumores falsos, y ella hacía un texto en el que me denigraba. Yo me defiendo, defiendo mi honor y no dejo que me pasen por encima.

¿Y con Marcelo Tinelli por el corte de pollera?

No, pero se lo dije: “A mí no me la cortás”. Y no me importaba quién era él y quién era yo. Yo fui la primera que le dije que no. Y le decía: “Si me querés cortar la pollera, entonces yo te corto el calzón primero”. Y se enojaba, me preguntaba si no confiaba. Y no, no confío. Y le cacé la mano en cámara y no lo dejé. Le sirvió para hacer todo un programa de eso. En ese momento todas se dejaron cortar la pollera y eso era lo que estaba bien. A mí me hacés algo y te encaro, te denuncio, me voy y te hago juicio. Y si hace falta me voy a limpiar inodoros. Y listo. Me fui de muchos trabajos por sentirme incómoda.

¿Y ahora?

Todavía me estoy recuperado de la lesión que me hice ensayando para el “Bailando”. No quedé bien, así que sigo con eso y estudiando canto y formándome. A mí no me gusta cuando me dicen ‘la bailarina’ o ‘la actriz’. Yo soy Laura y hago un montón de cosas: canto, bailo, actúo, pero mañana puedo hacer cualquier otras cosa. Lo único que soy para siempre es una laburante, una mina que se esfuerza y trabaja.

¿Te costó mucho llegar acá?

Siempre me costó mucho todo. Soy como triatleta: adonde otro llega corriendo, yo tengo que correr, pedalear, nadar y capaz que trepar. Nunca me salió nada de taquito. Todo lo tuve que pelear y laburar.

¿Pensaste en irte a trabajar afuera del país?

Me ofrecieron y alguna vez hice algo pero nunca quise. Soy muy apegada a mi país y a mi familia. A mí me gusta estar acá, me gusta Argentina, soy de la bandera y la pasión. Por eso me duele mucho todo lo que está pasando y viendo cómo la gente sufre. Por eso tengo proyectos sociales.

¿Las escuelas se cayeron?

Tuve siete escuelas, pero cerré casi todas y me quedé con la Belgrano y la de Corrientes y estoy abriendo otra en Misiones. Y estoy por volver a empezar el programa Cualquiera puede bailar. Siempre estoy generando cosas, haciendo cosas diferentes. Soy una busca.

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