Lenny hizo vibrar el Personal Fest
Con una banda híper potente, el cantante desplegó todo su sex appeal durante el Opening del festival que continuará en noviembre.
Buenos Aires (Ángeles Nieto, enviada especial) > Tras seis años de ausencia y un fallido regreso en 2008, Lenny Kravitz volvió para saldar su deuda con el público argentino y lo hizo de la mejor manera.
El multiinstrumentista, que el último viernes pasó sin penas ni gloria por las crónicas del festival Rock in Río de Brasil, en su presentación local dejó en claro que nunca perdió su veta de rockstar, incluso después de haberle dado un giro “más espiritual” a su vida.
El neoyorkino fue el encargado de cerrar la jornada apertura de una nueva edición del Personal Fest, evento que tendrá su continuación el 4 y 5 de noviembre cuando se presenten The Strokes, Calle 13, Sonic Youth e INXS, entre otros grandes artistas.
La cita tuvo lugar el último domingo en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (sede Jorge Newbery), donde un show potente no logró ser opacado por el intenso frío.
Los encargados de precalentar la velada fueron la ex modelo y conductora de TV Deborah del Corral (DDC) y el cantante chileno Beto Cuevas, quienes realizaron un set de alrededor de 40 minutos en el que cada uno hizo lo suyo.
DDC, que participó en el disco de INXS con una melódica versión de "New Sensation", presentó las canciones de su disco “Nunca o una eternidad”, mientras que el ex La Ley se encargó de ejecutar algunos temas de su etapa solista y otros, como “El duelo” o “Mentira”, de su antigua banda.
Pero lo más esperado sin duda fue la presencia de Lenny Kravitz, espera que el afroamericano se encargó de recordar a las casi 20 mil personas que lo vieron, y dijo: “Pasaron seis años desde la última vez. Son tan hermosos como entonces”.
El arranque
Cerca de las 22, el músico irrumpía en escena encapuchado, luciendo un chaleco de piel y sus características gafas Ray Ban, que completan esa imagen de sex symbol del rock que las chicas adoran.
Acompañado por una potente e increíble banda que mereció numerosas ovaciones, el cantante realizó un set de 16 temas, entre los que sólo incluyó cuatro de su reciente disco, “Black and white America”, material que grabó luego de tres años y que definió como “optimista” y “esquizofrénico”, “el más diverso de mi carrera”.
Y aunque este trabajo nació del genio exclusivo del músico -que produjo, arregló y ejecutó cada uno de los intrumentos-, en escena, Lenny se presenta generoso y relajado, permitiendo que ese séquito de "grosos" cobren protagonismo en reiterados segmentos.
Así, al tiempo él queda a cargo de la rítmica y recorre el "stage" entre sonrisas y contoneos, su viejo ladero Graig Ross se destaca con la guitarra, mientras la bajista Gail Ann Dorsey (asociada durante largo tiempo con David Bowie) marca las bases. Con Franklin Vanderbilt en batería, George Laks en teclados y una increíble sección de vientos que incluyó trompeta, trombón y saxo, se completó una banda ajustadísima que, lejos de secundar, se para en el mismo plano que su frontman.
Repertorio
En una etapa de balances y delineando nuevos rumbos a nivel personal, la idea del repertorio fue hacer una especie de recorrido de su carrera. O al menos eso fue lo que reflejó la lista que hizo sonar todos y cada uno de los hits que Kravitz tiene en su haber. Decisión más que acertada si se tiene en cuenta que todo nuevo material tiene su tiempo de maduración.
Es por esto que de “Black and white America" sólo sonaron “Come on get it”, que abrió el concierto; “Stand”, que fue corte de difusión del álbum, “Rock star city life” y la canción que da nombre a disco, el cual habla sobre el racismo y está basado en su propia experiencia.
El resto de la grilla estuvo destinado a transitar lo más destacado de su discografía con temas de “Mama Said”, “5”, “Are you gonna go my way” y “Let love rule”, como “Mr. cab driver”; “Fields of joy”, “American woman”, “Always on the run”; “Believe”; “Fly away” y “Are you gonna go my way”, entre otras.
Para el público, en su mayoría femenino, la yapa llegó con versiones acústicas de “I belong to you” y “Again”, con las que el cantante y sus músicos se sentaron al borde del escenario en un miniset intimista en el que Kravitz se animó a hacer el primer contacto físico con sus seguidoras bajando hasta las vallas.
“Porque al final del día lo que único que queda es el amor. Los invito a hacer el amor”, sonaron las palabras del neoyorkino que fueron el preludio de un extendido final.
Así, “Let love rule” fue el tema elegido para romper la distancia con sus fans y recorrer todo el predio incluso desafiando a la seguridad que estuvo a borde del ataque.
Seis años después, el balance fue más que positivo. Funk, soul y mucho rock and roll fueron el plato fuerte de una noche que augura que lo que vendrá será mucho mejor.
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